
❣ Chile in a Photography ❣
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@nescorg
Esta fotografía la hice dentro de la Diagon House en Edimburgo. Una tienda repleta de productos, objetos y ropa que aparecen en todas las historias de Harry Potter. Un lugar inspirado de arriba a abajo por los libros de J.K. Rowling. En la entrada: globos como este, de colores, colgados desde el techo. Lo vi y me encantó, tomé la foto intentando ocultar al máximo el hilo del que se agarraba e intenté darle vida a este globo. Sin tripulante, un globo a la deriva, una idea pequeña en un mundo tan grande.
Un cielo nublado: Berlín. Una zona apartada y una estatua como esta vigilando la entrada de un museo. Busqué sobre todo que la plataforma mediante la cual se sostenía el jinete con su caballo apareciera lo menos posible. Coge aire, aguanta y dispara. Sin trípode ni recorte. Ay, Berlín, qué historia tienes.
Rondando por Plaça Catalunya en Barcelona, buscando algo en lo que inspirarme, algo a lo que fotografiar. Ya pasaban horas que no fotografiaba nada y fui hacia allá en busca de gente, de algún edificio que no hubiera visto todavía, de algo que me pudiera agradar la vista. Me fui hacia casa con tan solo esta fotografía. ¿Será verdad que nuestros sentimientos pueden jugar con nuestra visión al fotografiar?
Es una fotografía simple. Quise captar el color del cielo, el típico azul cielo de los dibujos de acuarelas, es por eso que el diafragma lo cerré más de lo que lo suelo hacer. Apunté a una de esas gaviotas y disparé.
En la Plaza de la Iglesia de Altea existen estas dos icónicas cúpulas que, cualquiera que haya ido a visitar este esplendoroso pueblo de la provincia de Alicante, ha osado a fotografiar. Pertenecen a la iglesia de Altea, un rincón tan elegante, tan blanco y tan veraniego que inspira muchísima calma y buen rollo. Decidí hacer la fotografía en horizontal para captar parte de las dos coronas de estos edificios.
Su composición es curiosa: el edificio de la derecha nos refleja la luz del sol para indicarnos que viene por la izquierda, no por la derecha como solemos inconscientemente pensar que está y el edificio de la izquierda no nos da ese aspecto a pesar de que estén los dos en el mismo encuadre. La flecha, a su vez, al apuntar hacia la derecha, nos da un relleno satisfactorio para la fotografía.
P/D: Parece sacada de Assassin’s Creed xD
Los jardines del Palacio de Holyrood, concretamente los de su entrada. Es un sitio impresionante, muy espacioso tanto por dentro del palacio como por fuera. Respiras frío pero respiras aire “puro” y no es que Edimburgo tenga una polución exagerada pero ahí te olvidabas, una vez dentro, que la ciudad envolvía a este palacio real.
La fotografía está centrada a partir del pequeño arbusto estirado hacia arriba que, igual que lo rodean las flores rosas y amarillas a su costado, también lo hace el frondoso verde de los árboles que lo abriga.
Los estudiantes de todas las universidades de Barcelona se concentraron en la Ronda Universitat, frente a la Universidad de Barcelona, para reclamar el derecho a voto de un pueblo que durante años se ha sentido más catalán que español.
El agua del río Algar, en Altea. Acerqué la cámara lo máximo que mi objetivo me permitía, agachándome todo lo que podía y con los pies bien anclados para que el agua no me arrastrase. La luz del sol la tapaban los árboles que hacían de túnel al río y tuve que hacer la fotografía aceptando un poco menos de velocidad de obturación de la que yo en realidad quería. De todas formas, la nitidez se conserva y el agua se ve tan apetecible, tan limpia, tan delicada.
Una pared de Cartagena de Indias (Colombia). Una pequeñísima ciudad a 2 horas de Barranquilla que fue colonia de España durante muchos años. La ciudad está muy ligada a la historia pirata y no es difícil confundir sus calles con las de el inicio de la última película de Piratas del Caribe.
Cartagena de Indias es un sitio tan pintoresco, tan vivo y tan bonito que cualquier rincón es digno de ser fotografiado. Os dejo con esta pared para que penséis en la historia que puede llegar a haber en cosas que en nuestro día a día no se nos ocurre fijarnos.
Me quedé sin palabras. El sentir de su rugir: piel de gallina. Simplemente enamorado del tigre.
Como puse en Instagram: son flores bonitas pero están cortadas y caídas en el suelo. Qué triste en realidad y qué cierto tristemente. Busqué un triángulo entre las flores e intenté, de esta forma, que la fotografía se potenciase visualmente y ganase un poco más de personalidad, de carácter y de seriedad puesto que el lugar en el que está hecha lo merecía: un memorial hacia los Sinti y los Roma en Berlín, Alemania.
La playa de las piedras, ¿os acordáis? Pues esta foto se hizo ahí. Buscaba que las olas se vieran para demostrar que la fotografía se tomó en una playa pero tampoco quería que fueran el foco de la imagen. Primero ella, luego las olas de la derecha. Es tan preciosa.
No lo sé. Me gusta. Ojalá a vosotros también.
Gustosa, ¿verdad? Es la caricia de una ola pequeñita a las piedras de la playa del Albir, en Altea. Tan transparente, tan suave, tanta nostalgia.
¡Para fotografiar una simple margarita! Su color al sol resplandecía y sus pétalos eran tan suaves… Era la típica margarita que destacaba de entre tantas otras que había a sus lados. Mi misión por ello era destacarla lo máximo que pudiera, para así transmitir (o al menos intentarlo), la misma sensación que esta flor me produjo a mí. Una tarea difícil, la verdad, pero me bastaba con darle la importancia en una fotografía como la que fácilmente merecía. Así pues, saqué el objetivo de la cámara, le di la vuelta y a base de paciencia - con el sol picándome en la nuca, sudando e intentando no moverme para que la fotografía no quedase borrosa - logré el resultado de arriba: mostrando su inmensidad y focalizándola solo a ella dentro de toda su familia.
Una vista desde un lateral del famoso Monumento Nacional de Escocia situado en la colina de Calton Hill en Edimburgo. Llovió y los charcos entre aquél césped tan verde eran ya razón para mirar a menudo en qué sitios pisabas. Tanto era así que de tanto mirar abajo me topé enseguida con esta imagen, la cual la comencé a dibujar en mi mente. Decidí esperar a que no se viera mucho gentío (ya que aquella colina estaba llena de gente) y al final logré que incluso pareciera que, tan famoso monumento, pareciese que no fuera visitado.
La cola de un pequeño guepardo, parece de peluche, ¿verdad? La fotografía fue tomada en el Zoo de Berlín y sí, ciertamente, ojalá se la hubiese hecho en Sudáfrica pero, pese a esa cruda realidad, esta fotografía me chifla.