Había visto a un montón de personas gritando emocionadas, por lo que le empezó a sorprender cada vez más la idiotez humana, ¿Tanto se podía querer a alguien que conociste en un estúpido reality? Por supuesto que no, eso se llamaba publicidad, aquí nadie era amigo de nadie y eso Tiffany lo tenía más que claro. Notó a un grupo de chicas acercándose a ella y gritando por su presencia, parecía que las muchachas querían compartir su emoción.— ¡No me gradué de idiota junto a ustedes! —gritó al mismo tiempo que ellas haciéndoles burla, por lo que se alejaron para así dejarla tranquila haciendo sus maletas, aunque ese acto se vio interrumpido al sentir una voz detrás de ella.
“¡Oh, Tiff! ¡Dame tu autógrafo!” Imitó la voz chillona de una de las fanáticas para después reír conforme se acercaba más a la chica. No le sorprendía que su media hermana tuviese aquella actitud de superioridad, después de todo Nevaeh había convivido con ella en varias ocasiones y había aprendido a llevarse bien con ella -más que nada por sus personalidades parecidas- así que aquellas actitudes de la contraria no le molestaban ni nada por el estilo. “¿Amargada en nuestro primer día?” Inquirió embozando una sonrisa burlesca.












