𝐂𝐔𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍𝐎 𝐏𝐈𝐃𝐄 𝐐𝐔𝐄 𝐋𝐋𝐔𝐄𝐕𝐀 𝐓𝐈𝐄𝐍𝐄 𝐐𝐔𝐄 𝐀𝐆𝐔𝐀𝐍𝐓𝐀𝐑𝐒𝐄 𝐂𝐎𝐍 𝐄𝐋 𝐁𝐀𝐑𝐑𝐎.
Había imaginado su vida de otra forma, claro está, en ese momento era solo un niño. Americano, pero un niño al fin y al cabo. Su vida dio un giro de 360º en un pestañeo, hacía tiempo que no dormía demasiado y en su cabeza solo cabían tres pensamientos, tortuosos. Repetitivos. Tres. Número divino por excelencia para los creyentes: Isis, Osiris y Horus en el antiguo Egipto. Zeus, Poseidón y Hades para los griegos. Padre, Hijo y Espíritu Santo. La guerra había hecho de él un hombre ateo pues ningún dios podría permitir aquello que sus ojos vieron, a pesar de todo, ya fueran los instintos primarios o las grandes virtudes del ser humano, todo tiene tres partes fundamentales: Principio, medio y fin así como pasado, presente y futuro. 𝐈. 𝐔𝐧𝐨. 𝐎𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧. 𝐏𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨. 𝐏𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨. 𝙳𝚒𝚊𝚛𝚒𝚘 𝚍𝚎 𝙷𝚊𝚖𝚕𝚎𝚝𝚝. 𝟷𝟿𝟺𝟻, 𝙴 𝟿°𝟶'𝟶" 𝙽 𝟻𝟷°𝟶'𝟶" | 𝙰𝚕𝚎𝚖𝚊𝚗𝚒𝚊. Los aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Hemos luchado meses para conseguir esto pero, teniendo en cuenta lo que se nos viene encima, esta nueva estrategia podría compararse con el simple gesto de quitarle una piruleta a un crío. La defensa interior de Hitler se divide en siete divisiones, abatidas ya las dos primeras, debemos acabar con las cinco restantes. Mis soldados deben traer ante mí, obligatoriamente al menos cinco cabelleras nazis. Los chivatos que nos dan información podrían darse por salvados aunque la cicatriz en forma de esvástica que lucen en sus frentes servirá de ayuda para que otro aliado acabe lo empezado. Aquellos que imparten el holocausto judío, la matanza de niños alemanes porque a sus diez años no lucharon por su puto país o la mutación genética les espera un futuro distinto. Pues los que se atrevan a alzar la mano ante un gritado “Heil Hitler” en mi presencia se verán las caras conmigo, solo voy a hacerles daño, por el placer de hacerles daño. Y eso será más que suficiente pues la satisfacción sentida al respecto únicamente está sobrepasada por la compañía femenina. Mientras más rápido sean borrados del mapa, más pronto volveremos a casa. Como apunte y a favor de los ingenieros del bando contrario, he de decir que el descubrimiento del MBrokV2 alemán fue algo del todo inesperado, ha conseguido ascender de puesto entre mis misiles de largo alcance favoritos. La tensión es más que evidente entre los soldados y el grupo rebelde alemán, denominado Ausdauer (Resistencia). Era algo que había temido y a la vez aceptado cuando propuse esta alianza. Las personas cometen errores, ellos los cometen, tú los cometes pero yo no puedo permitirme el lujo de cometerlos. No, yo no fallo. El batallón debe resistir, llevamos juntos desde la campaña de África del Norte, únicamente el nuestro ha quedado casi intacto. La muerte de mis soldados, mis amigos, cargan sobre mí como un enorme peso. Me alcé con el título de sargento en sucesión a la muerte de Red. No creo que un título me devuelva al adicto a los cigarrillos Cherterfield. Cuido de mis hombres como si fueran mis hermanos. Como si fueran una proyección de mi mismo. Me llaman “Capitán”, así es. Y en la oscuridad “The Butcher”. Les hablo, rezo por ellos y cuido de sus demonios porque son parte de mi. Una vez haya acabado la guerra y estén otra vez en casa, cuando estén sentados al calor de la lumbre con sus nietos en las rodillas y estos les pregunten qué hicieron en la Segunda Guerra Mundial, no tendrán que toser, cambiarlos de rodilla y decirles, «Bueno, tu abuelo cargaba estiércol en Louisiana». No señor, podrán mirar fijamente a los ojos de esos niños y exclamar, «Hijo, tu abuelo marchó con el gran ejército aliado y con un maldito hijo de puta llamado Hamlett R. Lyon».













