Entre el Ego y la Dulzura
Irónicamente, ella se fue a celebrar la llegada del amor entre copas y buenas amigas, cuando al terminar le llamó feliz y la lengua pesada. Nada mas eso y el la echo de su vida, así como se descartan las cosas desechables; sin preocuparle sus lágrimas ni su corazón. El sabe que se pasó de la raya, entre el Ego y la Dulzura. “Los besos que perdió por no saber decir te necesito”. Y su “vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido” como dijo Joaquín Sabina donde habita el olvido.
Ella tomó los pedazos rotos de su corazón y entre el Ego y la Dulzura se alejó sin mirar atrás. Escogió el perdón como solo las reinas sabias saben hacer.















