He intentado no guardar en el resentimiento tu recuerdo, pero miré atrás en mi espalda cada cicatriz que hiciste en mi, en nombre del amor que decías sentir.
No estoy sesgada, siempre entendí lo que cruzabas, como el que nunca nos seriamos suficiente, de la forma mas natural, más no soporté verte desenvainar una y otra vez las justificaciones mas egoistas por encima de la sangre que derramabas.
Si quieres culpar algo, culpa al Caos que obra de mi lado, Que estaría despertándome a las 3 de la mañana un mes antes, en aras de prepararme para esa noche en el que vi como tus mentiras incendiaron todas las lineas temporales en las que viviamos. Te convertiste en humo irrespirable. Me digo que, al parecer, mas bien debo agradecerte, gracias a tu "descuido", como llamas al aceite de mis quemaduras, en ese fuego, me liberaste de la piel que alguna vez tocaste. Tengo la carne viva y muy despierta.

















