•«Scary monsters and nice sprites»•
La puerta de su casillero se cerró y ya estaba listo para volver a casa excepto que un papel, uno muy llamativo, por cierto, llamó su atención desde su lugar. Éste se encontraba adornando el casillero de su compañero Eikichi (o como él lo llamaba: ''gorila musculoso''. Kotarou estaba seguro que eso no era un ser humano, sino una bestia con un pozo sin fondo como estómago) pero, ¡oh sorpresa!, él no estaba allí así que, el de cabellos naranjas pensó, a él no le importaría que lo tomara prestado, ¿cierto?, sólo quería echarle un vistazo, ¡uno rápido!, los colores gritaban su nombre y como si se tratara de un pequeño niño, no podía resistirse a la idea de 'tómalo y corre'. El de Rakuzan miró hacia ambas direcciones para inspeccionar la zona, izquierda, después derecha. Curiosamente, estaba solo. Fue así que una sonrisa felina y traviesa se dibujó en su rostro exponiendo su colmillo característico y su mano izquierda que ya comenzaba a inquietarse arrebató la invitación cuando el small forward se movió por el frente de la taquilla de vestuario con la sagacidad de un astuto zorro para largarse de ahí.
Una vez fuera del establecimiento, Hayama rió victorioso y enterró sus manos en los bolsillos de su abrigo para volver a encontrarse con el motín y enterarse de una maldita vez de qué se trataba, sólo había sido capaz de leer 'Halloween'. —¿¿Ah?? ¡¿Qué es esto?! ¡A ver, a ver! —Exclamó mientras sus oscuras pupilas se dilataban en excitación y comenzaban a pasearse por el impreso. Mientras más leía, más sonreía. ¡Parecía más que divertido! —¡Woah! ¡Jaja! ¿Todo lo que yo desee? ¿¡Y por un mes!? —Interrogó al aire con un tono de voz impaciente como si alguien fuese a responder pero al final terminaba siendo uno más de sus monólogos ya que ninguno de sus compañeros se encontraba cerca, ni siquiera Reo, a excepción del ruido urbano de la ciudad. Y aunque el premio resultaba sospechoso, Kotarou brilló por su ingenuidad y sin perder el tiempo, buscó su móvil con ansias en los bolsillos de su pantalón. Aceptaría el desafío por mera diversión, e incluso intentaría ganar porque perder no era específicamente su palabra favorita, en realidad, la odiaba.
Como respuesta a su mensaje, obtuvo el nombre de quién sería su pareja en la gran prueba de valor. Reconoció que se trataba de un nombre femenino lo que lo hacía aún más divertido, sin embargo no tenía ni idea de quién era Aida Riko. —Genial. Estoy ansioso por conocerla~ —¡Quizás hasta se trataba de un juego de citas! Era mejor darse prisa, necesitaba arreglarse para aquella dama. Sin duda iba a ser muy divertido.
Por la noche, se aseguró de hacer el ritual que todo joven hace, darse un baño, vestirse, perfumarse y desaparecer. Aunque anteriormente, había estado bombardeando a Mibuchi con mensajes de texto de los cuales sólo dos de cinco fueron respondidos. Oh bueno, así era él, ¡qué importa!, pero en realidad había tenido una buena razón para hacerlo (al menos esta vez), ya que no tenía ni una jodida idea si había que asistir disfrazado. Su compañero, amigo, o lo que fuese, respondió que él tampoco sabía sobre eso pero que la invitación no especificaba nada (para su sorpresa, Reo-nee también había recibido una e inclusive iría) así que dependía de uno mismo. Kotarou lo pensó por unos minutos hasta caer en cuenta que no tenía un buen disfraz a mano y ya era tarde para conseguir uno así que dejó de preocuparse y cuando el tiempo se aproximó, tomó sus llaves, algo de dinero, el abrigo y se marchó al lugar de encuentro.
•«Scary monsters and nice sprites»•
Por fortuna, la noche de Halloween se presentaba intranquila y repleta de personas desfilando con sus cosplays, era una de las fechas favoritas del jugador de basket, especialmente cuando era un niño. No podía evitar distraerse con el disfraz más simple hasta con el más ingenioso, lo que provocó que se le hiciera un poco tarde. No fue hasta que por casualidad un joven le preguntó por la hora que notó su retraso, a lo que respondió con un ''¡Uwah, llego tarde!'' dejando a la persona con una gota de sudor gigante en la cien. El pobre nunca supo qué hora era, Hayama desapareció.
Cuando finalmente se encontró caminando entre las calles tradicionales de Taito-ku, Kotaro volvió a expulsar una corta carcajada de entusiasmo que provocó un pequeño eco en el lugar. ¡Ya estaba ahí! ¡Y el sitio se veía tenebroso! ahora sólo faltaba encontrarse con aquella chica, ''¿Cómo era su nombre? Oh, sí. Aida Riko''
Buena, la verdad era que no tenía ni idea de cómo encontrarla ahora que lo pensaba. El mensaje no aclaraba nada, ni siquiera una foto, así que prácticamente estaba en problemas. ¿Qué haría Akashi en una situación así? ¿Y por qué pensaba en Akashi en una situación así? ¿Tal vez porque era un maldito genio? Debía ser por eso. Se rascó la nuca y la única respuesta que encontró dentro de su mente fue en caminar y preguntar por ella a cualquiera de las chicas que apareciera en su camino.
La primera persona que vio fue una chica de cabello rubio pero ésta se encontraba con un joven que se parecía a cierto gorila ('Wah, suertudo') así que desechó la idea de ir a interrogarla. No habían pasado ni diez minutos que comenzaba a aburrirse y ya tenía ganas de largarse, las calles de tal barrio eran demasiado calladas para su gusto y sólo tenía de compañía el vaho que salía de su boca gracias al frío. No obstante, y finalmente, sus ovalados ojos volvieron a capturar la figura de otra persona. No perdería más su tiempo, así que sus piernas correspondieron y comenzó a correr hasta llegar a la joven (afortunadamente se trataba de una chica). —¡Oi! ¿Aida Riko? ¿Eres tú? ¡Dime que eres tú! ¡Me aburro me aburro!