Trick or Treat! //bc yes (?)
13. Passionate kiss on the lips
Ninko no entendía mucho eso del Halloween, nunca lo entendió en toda su vida. Su ‘infancia’ no era ir a pedir dulces como los otros niños, este Halloween quería hacer algo como eso, pero según Masaru… En Halloween se bebía bastante hasta que no tuvieran razón en sí.
Obviamente, Ninko le creyó aquello por diversas razones, pero la razón principal fue porque Masaru vivió muchos años con los humanos y él sabía como se celebraba Halloween.
Así estuvieron ambos, tomando varios vasos de sake sin mucha vergüenza (Ninko tomó dos y ya estaba mal), y Masaru aún podía pensar claramente, con sus fines malévolos, estaban demasiado cerca uno del otro y Ninko no reclamaba, solo reía como estúpido con un vaso en mano y despreocupado de la vida. Masaru iba atacar hasta que Ninko se levantó porque escuchó las campanas que servían como timbre del Templo. “Yo vooooy~” Habló contento y caminó a la puerta, y vio a uno de sus mejores amigos “RRRRRrrrrrussyyyyy” Saludó con voz medio ebria, medio contenta… Se acercó a él y lo abrazó con un solo brazo, en el cual ahí tenía agarrado el vasito de sake. “¿Eshtaaash, pazando un lindo Jalogüin?” Preguntó y se acercó más a él, esperando una respuesta sincera. No pasó mucho para que su hermano apareciera y reclamara que fuera a festejar con él.
Pfff, ordenes, ¡¿Quién las necesita?!
Sin mucho uso de razón, Ninko tomó el rostro del italiano con su mano libre y acercó su rostro al del contrario, juntando sus labios con los ajenos y empezando a dar un beso, bastante torpe, pero seguía siendo un beso. Escuchaba los chillidos que se pegaba su hermano al otro lado, y eso solo le divertía más y más. Y simplemente para divertirse más de lo que estaba haciendo, empezó a obligar a Russell a que abriera su boca, cuando ya tenía la oportunidad, metió su lengua sin permiso y empezó a inspeccionar cada hueco de su… Mejor amigo. Jugó con la lengua, la succionó y al final la mordió levemente sin vergüenza. Al separarse, pensó que al menor le había dejado con sabor a sake, sonrió al pensar aquello y ladeó la cabeza inocente.
“¡Jeliz Jalogüin!" Gritó emocionado y levantando el vaso con sake para hacer el brindis de su vida, hasta que el hermano mayor entrara a Ninko con todo el enojo del mundo, ya que se suponía que era ÉL el que iba a besar a Ninko esa noche, pero ahora no iba a compartir saliva con su hermano.