< Ser sexy era una de las cosas que más me costaba estando contigo, sentía vergüenza, me sentía ridícula. El día que estaba dispuesta a darlo todo de mí para soprenderte, fue cuando fuimos al cumpleaños de mi prima la otaku, tenía todo planeado habíamos comido ene cositas ricas y vimos un par de películas allá. Al llegar a la casa, tenía que poner en práctica mi plan, fui directo a bañarme, me puse el portaligas y me eché unas cremitas para estar potito de wawa, encima de eso me puse el pijama roñoso de polar que siempre usaba,cosa de calentar el ambiente y que te sorprendieras. Me acosté al lado tuyo y empecé a correr mano, me dijiste que te sentías un poquito mal y que querías dormir. A la mierda el plan, pensé. Igual quería saber si podía lograr mi objetivo y te pedí que te pusieras en frente de mí y que me hicieras cariñito en la pierna para que sintieras la textura de las medias. No atinaste a nada. De repente te levantaste full rápido al baño, no sabía que carajo, hasta que escuché el vómito como de grifo. Te debiste sentir pésimo y yo tenía ene ganas de tocar puntita. Esa noche no pasó nada, solo traté de acurrucarme cerca de ti y dormir. A la mañana siguiente, cuando despertaste te diste cuenta de toda la producción que tenía encima y para más te enojaste porque no “te había avisado”, o sea ¿qué vrg?.>













