Siempre t
En esta extraña época del año, no puedo evitar hundirme en la nostalgia, todo me sabe a ti, a tus besos y al café de tu mirada. Nunca he sido fan de los días soleados, mucho menos del calor, pero fue en un día como estos, en el que entraste a mi vida.
Alborotaste todo, e hiciste de mi pecho tu hogar, aunque no te quedaste a vivir. Recuerdo bien el tenerte conmigo, el tomar tu mano y sentir que caminaba sobre las nubes, el primer beso que me diste, mi transporte al paraíso. Ignoraba que debería haberte abrazado más fuerte ese último día, que no tendría que haberte dejado ir, pero bien dicen, que de la ignorancia nace la sabiduría y del dolor, la fortaleza.
Calculo, que por estas fechas nos conocimos, 7 años hoy, amor. Hay veces en las que me siento como un loco, como si le escribiera a un fantasma. Tal vez lo sea, un desquiciado, uno que te ama cada día más que el anterior, incluso si no “estás”, siempre te he llevado conmigo, enganchada al alma, a la vida que a veces se pone cuesta arriba, mas siempre, te tengo aquí dentro. Si, siete años atrás fue mi punto de inflexión, me cambiaste la vida y no es que sea malagradecido, pero me sigue sabiendo a poco, el tiempo que estuvimos juntos. Lo recuerdo bien, quizás demasiado bien, tu aroma, la energía que desprendías, el tacto de nuestras manos entrelazadas, todo y más. Hay momentos en los que pienso en como sería olvidarlo, o que me importe menos, como tantas otras cosas que se marcharon al olvido.
Quizás sería más sencillo todo, quizás ambos seríamos libres, aunque a decir verdad, siento que tú ya eres más libre que yo, lo cual me alegra, a fin de cuentas, mi amor por ti siempre ha sido más grande que cualquier otra cosa. Sin embargo, hay unas pocas ocasiones, donde todo comienza a desbordar y es ahí, cuando me siento débil, cuando el dolor supera mis límites y la fría presencia de tu ausencia me carcome los huesos. Pero ni así, logro desprenderme de ti, no hay olvido, pues “no se olvida a quien se amó”, mucho menos en este caso, pues yo te sigo amando tanto, tanto que me siento tonto, que me quiero arrancar el corazón y dártelo en bandeja, a ver si lo guardas o lo tiras a morir por ahí, pero ni así te sacaría de mi.
Pienso demasiado, lo sabes, pero siento muchísimo más, a veces cuando escribo, incluso ahora, es como escribir con sangre que se escapa de mis venas, casi agónico si exagero, pero no es para tanto. Si, miento. Creo que la idea de dejar de escribir, a veces no suena tan mal, ni tampoco la de dejar de esperarte, ni la de soñarte, mucho menos la de pensarte tanto, hasta la de amarte demasiado, es solo que no tengo como explicárselo a mi corazón. Ahí pienso, que quizás tú podrías ayudarle a entender.
Nos recuerdo tanto, como aquella promesa que te hice esa madrugada, esa última vez que habíamos hablado; “Estaré aquí para ti, siempre que lo necesites”. Y aunque nunca necesites de mi, la promesa seguirá en pie, siempre. Incluso si mi cuerpo es el que ya no se mantiene en pie. Incluso si te dejo de escribir estas cosas que algunos llaman poesía, o si te dejo de pensar tanto, aunque deje de extrañarte tanto que arde, aunque ya no vuelva a escuchar tus audios cantándome, incluso si ya no vuelvo a buscar las fotos que tomé de ti, incluso si ya no vuelvo a tenerte nariz con nariz.
Ojalá pudiese arrancarte de mi ser, mi amor.
10/11/2017 2024
Nxruto













