Riz Ahmed by Ryan Pfluger
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@nxvidd
Riz Ahmed by Ryan Pfluger
I really can’t stay.
dvriojas:
━━━ with @nxvidd .
“No estoy deteniendote, amigo.” Dice con un rostro que expresa extrañeza al verse en Londres, justo de donde ha estado un par de días anteriormente. No está seguro de quien ha sido capaz de quedarse después de todo lo sucedido, causa curiosidad en él el conocer las razones, nadie está seguro en ese país es claro. “Pero si no te molesta te acompañaré, no es que esté divirtiéndome demasiado en México por el momento y bueno.. tú luces algo apurado.” Suelta, adaptándose al ritmo que el iraní toma en medio de la actividad que Darío aparentemente ha interrumpido al presentarse sin aviso o anticipación alguna. El aburrimiento le ha llevado a entablar aquella conexión y a pesar de no estar seguro de si tiene al compañero adecuado (debido a las interacciones pocas que han sostenido), quiere averiguarlo. “Hey, ¿acaso tú no eres de donde todos se cubren el rostro con una mantita? ¿Por qué sigues aquí?” Cuestiona de la nada antes de seguir observando a su alrededor.
Efectivamente, el iraní se encontraba corriendo contra el tiempo. En veinte minutos debía llegar a la estación de policía en donde hacía el control diario para asegurar que aún se encontraba en la capital inglesa; todo aquel ajetreo debido al atentado de parte de Whispers, el cual las autoridades locales al no saber su procedencia catalogaron como ataque terrorista y ¿quién más iba a ser sospechoso sino que el civil proveniente del país de las mantitas que justo se encontraba en ese lugar? Era ridículo, era de bárbaros, pero era real.
Navid lo que menos buscaba eran problemas, por eso llegar tarde no era una opción, mas cuando cayó en la cuenta que deshacerse de aquella presencia no iba a ser tan sencillo detuvo su paso por unos instantes. —No-no estoy seguro de cómo podría divertirte.— Confesó bastante confundido por sus palabras, vagamente intimidado por la confianza ajena. De todos los motivos que una conexión podía tener, el iraní suponía que él sería la menor opción cuando de diversión se tratase. —¿Mantita?— La confusión solo crecía, intentando usar toda la lógica posible para darle sentido a sus palabras. —¿Te refieres al Hiyab?— Cuestionó en tanto retomaba su camino pero notoriamente distraído por el mexicano. —Yo— Francamente, no quería hablar de ello. —¿Siempre haces tantas preguntas?
dantefabbreschi:
Ni si quiera habían cenado todavía. Las caravanas habían aparado en Roma durante una semana dónde una semana dónde varias familias habían asistido aquella noche al espectáculo navideño que hacía la compañía durante el mes de diciembre y enero para celebrar la navidad en familia, en el circo, riendo y disfrutando de la magia del lugar. Pero no le importaba no haber cenado, su estómago no aceptaría comida en esos instantes de adrenalina tras acabar la jornada de aquel día.
Se despidió de aquel niño que había esperado junto a sus padres a que los artistas saliesen de la carpa y Dante, ataviado con un suéter que le había regalado su hermana pensando que no le gustaría, se dirigió hacia su caravana. Se encontraba quitándose el maquillaje cuando de repente lo que había enfrente de él no era el reflejo de su espejo, si no las vistas desde un porche. Y lo primero que se le ocurrió comentarle a Navid fue su suéter. Su suéter verde decorado como un árbol de navidad, con pompones cómo bolas de navidad, con una estrella con purpurina… Un gran suéter. Gran y calentito suéter. —Este me lo regaló mi hermana. Creo que sigo ganando, lo siento.— Se abrazó un poco a si mismo, sintiendo que en realidad le hacía falta, en Londres hacía más frío que en Roma aquella noche. —No sé cómo estoy, si te soy sincero mi cabeza está hecha un lío.— Se encogió de hombros, obligándose a apartar de aquellas pensamientos de su cabeza porque no era Navid quien tenía que oírlos, nadie realmente, al menos bajo la opinión de Dante. Aquellas cosas era algo que debía de cargar él mismo y no molestar a aquellos quienes tenían sus propios problemas. Amplió su sonrisa mientras, aún sin espejo, intentaba eliminar el maquillaje de su cara. —¿Tú cómo estás? ¿Te pica la tela del suéter tanto cómo a mi?— Preguntó, reduciendo sus problemas a ese último, pero con un gran tono de preocupación en su voz, voz que aunque no usaba muy a menudo, expresaba bastante. —¿Por qué estás aquí pasando frío?—
La mirada del iraní recorrió el decorado del suerte ajeno mientras una risa luchaba por salir de su garganta, cuestionándose hasta donde llegaría el afán de exagerar aquellas navideñas prendas hasta convertirlas en tales suéteres. —Tienes razón, no sé cómo pensé que podía competir contra ti.— Para ser alguien a quien las charlas pequeñas no se le daban muy bien, podía decir que esta en particular no era tan terrible; no cuando la alternativa era centrarse en aquellos problemas que se les venían encima.—Entiendo.— Murmuró, bebiendo un sorbo de su té, su mirada perdiéndose en el patio, en las pelotas y otros elementos deportivos pertenecientes a su sobrina, los cuales se llenaban de nieve y nadie hacía nada para impedirlo.
La risa brotó nuevamente en tanto el rubio parecía hablar como si la picazón de las prendas fuera el mayor de sus problemas, aquello sería, por supuesto, un escenario casi ideal. —Podría ser peor.— Murmuró sin especificar a cual de las dos preguntas del italiano se refería, aunque bien podría funcionar para ambas. Y es que pese a ser una frase un tanto genérica, Navid suponía que más acertada no podía ser. Podía ser mucho, mucho peor. De por si ya estaba agradecido que aquella noche pudo escapar sin irremediables problemas, no tanto por él, sino que por su sobrina que poco entendía qué sucedía. Pero fue la última pregunta de Dante la cual lo hizo soltar un bufido mientras dejaba la taza de té a un lado. Era una buena pregunta, parecida a las que se hacía cuando era más joven, durante su época universitaria en donde intentaba encajar, pero mantenerse al margen parecía ser más seguro, más sencillo. —Yo...— Excusa no tenía. Era algo que le pasaba, el no saber como involucrarse en un grupo de gente altamente extrovertida le provocaba ansiedad, siendo necesario el tomarse un respiro de vez en cuando. —Hay muchas personas ahí- todas amables— Se apresuró en añadir, intentando no faltar el respeto a la familia de su cuñado. —pero no soy muy bueno en estas situaciones.— Mucho menos ahora, omitió. Probablemente su hermana saldría a buscarlo pronto, la paciencia de la mayor era una gran virtud. —Perdón ¿te interrumpí en algo?— Comprendiendo que para algunos esta fecha era la cúspide de las reuniones familiares. —Aún tienes algo aquí.— Murmuró en tanto volvió su vista al italiano, tocando su propia nariz para hacerle saber al otro donde aún tenía restos de maquillaje. Al menos eso era algo que con el tiempo aprendió a agradecer de las conexiones: el hecho de poder relacionarse con personas con quienes, debido a su personalidad, jamás lo hubiera hecho por su cuenta, conociendo realidades de las cuales jamás se dio el tiempo de imaginar.
“Now I know what a fool I’ve been.”
xheimax:
with @nxvidd
A pesar de las conexiones, de las visitas, de las veces que se había relajado y aliviado de ver que muchos sensates estaban a salvo… Había demasiados momentos en los que se venía abajo. En los que no podía dejar de pensar en los sucesos futuros, en si estaría involucrando al clan en una pesadilla por culpa de no haber sido un poco más… ¿cuidadosa? -He sido tan estúpida… Tan estúpida. No hacía más que imaginar a Whispers cruzando esa puerta y eso la aterrorizaba, más pensando en la información que podría obtener de su cabeza acerca de todos ellos que por miedo a que algo le sucediera allí mismo.
Aunque era conocedora de que los abrazos no eran el punto fuerte del iraní, fue a él a quién llamó pues necesitaba saber que también había conseguido estar bien. Él y su testaruda sobrina… Aquella niña que la había retado a los tiros, a la que ahora mismo daría el premio de ganadora si pudiera volver a ver.
-¿Estás bien…? ¿Estáis todos bien? Y esta vez no se refería al global del clan sino a saber si su familia lo estaba. Aunque le hubiera gustado prolongar aquel abrazo que era un consuelo en momentos como aquel, tuvo que separarse del joven lentamente para que no resultara del todo incómodo.
No iba a negar que tenía miedo. Sabía que esto sería tan solo el principio, que de ahora en adelante debían ser mucho más precavidos, casi viviendo en las sombras, que de aquí en adelante todo se tornaría hacia polos opuestos; los extremos nunca son buenos, pero era un camino que había sido pactados para ellos sin preguntarles antes. Tras encargarse de unos problemas legales que aquel atentado en la capital inglesa le habían generado, la búsqueda de un culpable basándose en prejuicios sin fundamento alguno, se había esmerado en contactarse con cada miembro de su clan para verificar que se encontraran bien. Presa del pánico fue cuando notó que la conexión con Cassandra no era tan solo compleja, sino que casi imposible.
Y quizás por eso, por el miedo de lo que podía pasar (no se caracterizaba precisamente por ser la persona más optimista), fue que cuando al fin pudo contactarse con la rubia correspondió aquel abrazo como pocas veces lo hacía, en un gesto que funcionaba casi para cerciorarse de que se encontraba bien, una ilusión de estar a salvo cuando bien sabía que estaba bien lejos de ser así. —Todos están bien.— El dar más detalles era innecesario en este contexto cuando él era quien debía profesar aquella pregunta. —¿Tú?— Murmuró, la preocupación notoria en su tono de voz mientras miraba a su alrededor, intentando dar con algún indicio de qué era lo que estaba pasando. —¿Qué te han hecho?— Quizás una pregunta un tanto directa, mas necesaria.
blessed image
“I hear those sleigh bells ringing.”
( @xdiscodiva )
Sobresaltado despertó en tanto oyó la voz femenina. Se había dormido en el sofá de la sala de la casa de su hermana en Londres, el cansancio y el estrés de los últimos días pasándole la cuenta. Había intentado ponerse a trabajar pero, honestamente, con todo lo sucedido los últimos días la concentración no estaba de su lado. Tampoco estaba durmiendo bien, si de vez en cuando abusaba de los somníferos para conciliar el sueño, últimamente poco efecto tenían; ejemplo de ella era la situación en cuestión, donde el sueño ligero lo hizo despertar bruscamente, confusión en su rostro en tanto observó a la menor y oyó lo que estaba diciendo.
—¿Perdón?— Murmuró, aún con la somnolencia en su voz, poco sentido tenían las palabras ajenas. Luego cayó en la cuenta de que la televisón de la sala seguía encendida. —Oh, probablemente- probablemente sea el televisor.— Pese a haber descifrado aquel sonido del cual la otra hablaba, poca idea tenía de porqué la muchacha estaba ahí. —¿Es-estás bien? ¿Necesitas algo?— Musitó, sus dedos tocando los ojos propios, intentando disipar la somnolencia, reconociendo a la chica como una de las personas de los clanes más jóvenes.
“Now I know what a fool I’ve been.”
( @leonxturner )
Desde lo de Whispers, considerando que por problemas legales no podía salir de Londres, parecía estar confinado a la casa de su hermana casi por opción propia. No era como si se diera cuenta, pero los nervios le carcomían por dentro tras saber de que habían secuestrado no solo a una compañera de clan a quien podía considerar como una amiga, sino que también a otras muchachas. Las cosas estaban agravándose cada vez más a una velocidad de la cual no podía seguirle el paso, estaban quedando atrás y las consecuencias eran cada vez más graves. Fue por eso que estaba encerrado en la habitación que su hermana le había prestado, sentado en la cama a falta de escritorio mientras en su computadora recopilaba la información de lo que creían saber de la institución, en un vago intento de hilar cabos.
Por supuesto, la frustración era más fuerte cuando cada segundo contaba y habían vidas en juego. Habían quienes trabajaban a la perfección bajo presión, el iraní no era de esas personas. Incierto era el fin de aquellas conexiones que tomaban lugar sin previo aviso, sin previo acuerdo, menos aún cuando no eran miembros del clan propio, mas en estos tiempos, parecían ser inevitables. Observó el rostro ajeno, reconociendo vagamente al hombre. Habló sin dudar, como pocas veces; esto era más importante que el miedo, que los nervios. —Se llevaron a gente de tu clan también ¿no?— Pese a que ya lo sabía, parecía ser lo adecuado de preguntar. —Fuimos tan ingenuos.— Palabras que fueron un mero murmuro que, sin embargo, no eran más que la realidad.
"What are you doing? Get down from there before you tangle yourself in the lights!"
( @meirx )
No, la navidad no era el fuerte de Navid. Eran pocas las veces que había “celebrado” aquella festividad; siendo aquellas ocasiones principalmente en reuniones con compañeros de la universidad o colegas durante los años en los que vivió en Londres, sin embargo, además de que religiosamente no celebraba aquella festividad, los eventos sociales tampoco eran algo que le entusiasmaran demasiado. Sin embargo, considerando que su hermana le estaba dando alojo durante aquellos días en la capital inglesa, debía atenerse a las reglas del hogar, al ella estar casada con un inglés y al su sobrina ser una amante de la navidad, no le quedaba otra que ayudar a decorar la casa.
Solo que no esperaba que lo dejaran solo con aquella tarea. Quizás era una escena un tanto ridícula, un hombre adulto en la sala de una casa luchando con unas luces enredadas intentando colocarlas sobre la ventana, mientras estaba parado sobre una silla. La frustración comenzaba a notarse en su semblante, mientras su último intento volvía a fallar. Inesperada fue la conexión que comenzó a tomar paso, sobresaltado se sintió en tanto oyó aquella conocida voz, inevitable fue tambalearse levemente por la sorpresa. Parpadeó reiteradas veces y volteó su rostro. —Meira.— Murmuró reafirmando su presencia. —Un pequeño aviso cuando te aparezcas así no estaría nada mal.— Sentenció, intentando esbozar una nerviosa sonrisa mientras se bajaba de la silla, rendido ya con aquella mundana tarea.
“I won’t even wish for snow.”
( @amahlvx )
El iraní no estaba en el mejor de los ánimos. Venía recién saliendo de la comisaría de policía para firmar un documento que acreditaba que, efectivamente, seguía en Londres y no se había fugado. El porqué estaba amarrado a esa rutina, al menos por unas semanas, era una injusticia. Tras el atentado de Whispers en aquel espacio público de la capital inglesa, las autoridades locales al no saber a quién adjudicar la intervención la habían catalogado como un ataque terrorista; causa y efecto, por meros prejuicios Navid fue sentenciado como sospechoso, solo por su país natal y religión. Si bien los cargos habían sido revocados, aún debía permanecer en Londres mientras la primera etapa de la investigación seguía en curso.
Si bien Navid intentaba justificar gran parte de los actos humanos, casos como este lo ponían más nervioso de lo usual, actitud pesimista y un semblante poco amable, pero ¿quién podía culparle realmente? Como la gota que rebalsó el vaso, el auto que su cuñado le había prestado para ir a firmar se había quedado atascado debido a la nieve de la calle, no arrancaba. Al ser él alguien quien pese a saber manejar pocas veces lo hacía, mucho conocimiento para salir de ahí no tenía, por lo que se limitó a suspirar sentado en el asiento del piloto hasta que sintió como una voz ajena marcaba el inicio de aquella conexión. —El exceso de nieve es lo que menos necesito en estos momentos.— Sentenció mientras intentaba arrancar el auto una vez más, sin éxito alguno. —Lo siento, no sé porqué estás aquí ahora mismo...— Intentó excusarse, no era el mejor momento.
Pretty paper, pretty ribbons of blue. Wrap your presents to your darling from you. ¿Cuál ha sido el obsequio mas significativo para ti?
Bueno, no es una pregunta muy difícil la verdad. Creo que fue cuando tenía unos ocho o nueve años, durante aquel tiempo vivía con mi familia en Pakistán y nuestra situación económica no era la mejor. Sin embargo para mi cumpleaños mi hermana reunió dinero a través de algunos trabajos y me regaló un cuaderno de dibujo con tapa dura, un set de lápices de carbón y unas acuarelas. Ella decía que así no solo iba a pasar el rato, sino que también iba a aprender sobre el mundo y sobre mí mismo. Fue significativo porque a través de ese regalo fue mi primer acercamiento al dibujo, pasatiempo que fui desarrollando hasta que lo empecé a ver como una manera de ganarme la vida, además de que tal y como ella lo predijo, es una de las formas que más me ayuda a expresarme.
Espero mi respuesta haya servido de algo.
"This is the ugliest sweater I've ever worn... I love it!"
( @dantefabbreschi )
La razón por la cual Navid seguía en Londres no era una buena. Luego de aquel ataque de Whispers en el parque londinense la policía local buscaba culpables, como no tenían mayores pruebas ni idea de qué era lo que realmente sucedía, era lógico que el atentado fuese catalogado como ataque terrorista. No era sorpresa, entonces, que por sus rasgos físicos y su religión el iraní se convirtiese en un sospechoso, aún cuando aquella noche corría con su sobrina de doce años en brazos intentando resguardarla, intentando escapar, aún cuando jamás le haría daño a nadie, cuando la violencia le propiciaba ganas de vomitar y jamás podría adjudicarse un acto delictivo por más mínimo que este fuese. Los días siguientes interrogatorios le esperaron, como, también, arraigo nacional mientras la investigación siguiera en curso, pese a que estaba claro que el iraní poco tenía que ver con lo sucedido (al menos en el papel).
Sin poder viajar de vuelta a su país, agradeciendo el apoyo de su hermana para hospedarse en su hogar por el período que se fuese necesario, era que pasaba aquella víspera. Taranaeh, su hermana, estaba casada con un inglés, de ahí el hecho de que tales costumbres occidentales comenzaran a ser parte de su rutina, por no mencionar que su sobrina, Leila, era una gran entusiasta de la festividad. Pese a que debería sentirse agradecido de que su problema con la ley no pasó a mayores, que debería disfrutar de estar en familia, aún había algo que le incomodaba. No podía precisar si era el hecho de que su clan y el resto de los sensates estaban en peligro, o si era el pavor que le provocaba ser víctima de prejuicios raciales aún en estos tiempos.
Era por eso que mientras dentro de la casa celebraban la navidad, Navid permanecía sentado en el patio que se encontraba algo nevado, una taza de té le acompañaba mientras el torbellino de pensamientos no hacía más que empeorar, poniéndolo más nervioso de lo que le gustaría considerando que pronto debía volver dentro a intentar ser parte de aquellas conversaciones que tanto le costaban. Y quizás fue por aquella vulnerabilidad que empezaba a demostrar en tanto a eventos sociales se trataba, que notó los indicios de aquella conexión. Le relajaba un poco el saber que al menos parte de su clan se encontraba bien. Una efímera sonrisa se posó en su rostro en tanto oyó el comentario del italiano y vio el suéter que llevaba puesto. —No está tan mal.— Aunque la verdad era que todas aquellas decoraciones, ridículas le parecían. —El mío es peor. Mi sobrina me obligó a usarlo.— Confesó, mirando su propio suéter que tras una apuesta, debió usar; un reno con nariz roja decoraba su pecho.
—¿Cómo estás?— Preguntó. Porque estos días, nunca estaba de más.
I get randomly selected for secondary searches every time I fly to America. *audience members laugh* I’m glad you find it funny. Thanks a lot. Cheers.
♪ + Kris
The Long And Winding Road - The Beatles.
The wild and windy nightThat the rain washed awayHas left a pool of tearsCrying for the dayWhy leave me standing hereLet me know the way
( Winter Wonderland )
xheimax:
No esperaba que fuera aquella voz tan aguda la que respondiera a su petición, contempló alternativamente a Navid y a la pequeña mientras se le formaba una tierna sonrisa en el rostro. La presentación pronto fue realizada y la estadounidense se inclinó lo suficiente para estar a la altura de Leila, extendiéndole una mano a modo de presentación. -Un gusto conocerte… Y no, no soy su novia… Pero solo porque él no quiere. Bromeó y le guiñó un ojo a su compañero de clan pues nunca había tenido esas intenciones con él. -Acabas de dejarme muerta de miedo… ¿Tan buena eres que me ganarías? Lo podemos probar si quieres… Y si a tu tío le parece bien.
Se irguió de nuevo para prestarle atención al iraní, al cual abrazó amistosa y familiar aunque imaginó que no era plato de su gusto. Solo duró pocos segundos, lo necesario para que no le pareciera terriblemente incómodo. -¿Lo estás pasando bien? Preguntó disimulando el tono de preocupada con una sonrisa, sabía que las afluencias de gente no era su fuerte… -Debes de ser un tío genial. Dijo con sinceridad y creyéndolo de corazón, para ella su figura familiar más importante había sido su tío Anthony y sabía la importancia que podía tener. -¿Habías venido antes al Winter Wonderland?
Muy contrario a lo que su figura podría expresar, la menor era la niña más testaruda que Navid había conocido jamás (personalidad engendrada a raíz de su madre), por ende más que aceptar aquel saludo en un amistoso gesto, tomó la mano de la mayor mientras entrecerraba sus ojos adoptando, lo que según ella, era una actitud total de competencia. “Estoy hablando en serio. No necesito su permiso.” Exclamó la niña señalando hacia donde su tío se encontraba, quien solo alzó sus cejas y murmuró un leve —Tiene razón.— Frente a todo el intercambio de palabras el iraní solo observaba con el ceño fruncido, una sonrisa tanteaba en su rostro mientras se cruzaba de brazos.
Y antes de que pudiera añadir algún otro comentario, fue sorprendido por el efímero abrazo propiciado por la rubia, al cual, debido a lo inesperado del contacto (y es que de cualquier contacto físico, por más aceptado que fuese, siempre era una sorpresa), solo pudo corresponder colocando su mano en el brazo ajeno. —Uh, sí, sí. ¿Qué hay de ti? ¿Todo bien?— Murmuró frente a la pregunta a ajena mientras volvía a cruzarse de brazos viendo como su sobrina se preparaba para el primer tiro, frotando sus manos, y balanceando su peso de un pie a otro en una pose un tanto cómica. “No está tan mal.” Fue la niña la que respondió levantando su vista hacia Cass, para luego lanzar el dardo, fallando en su dirección. “Esa no cuenta.” Le hizo saber a la mayor mientras la señalaba con su índice. Una pequeña carcajada escapó de los labios del iraní, para después transformarse en una mueca ante la pregunta. —No celebro navidad.— Antes lo había intentado, no de la manera religiosa, claro, sino que participar en aquellos eventos sociales para intentar encajar y no ser marginado en aquellos años de juventud en los cuales vivió en Londres, pero la verdad era que solo lo ponían incomodo. —Y ya sabes que no se me da bien lo de estar en este tipo de lugares.— Con mucha gente, se refería. —Pero a ella le gusta.— Se encogió de hombros, regalando una sonrisa.
“♛”
kristenxbell:
a gifset for every episode↬ the good place ↬ s1e7
It’s Weekend at Bernie’s. ‘Cause you’re a dead guy in sunglasses!
Navid + Ubuntu
♪ // ♛ ( Dante. )
♪
Daydreaming - Radiohead
DreamersThey never learnBeyond the pointOf no returnThen it's too lateThe damage is done
♛
Es Navid intentando consolar a Dante con sus habilidades sociales en nivel -87655