Odiaba que sus padres lo usaran de asistente cuando tenía que estudiar. ¿A él que le importaba si convenía por estar más cerca que ellos? Irritado, bajó de su automóvil, protoboard en mano, resistencias en el bolsillo —por si debía esperar—, y los planos en la otra. Se introdujo en el edificio, buscando a Taeyeon. Cuando la recepcionista le indicó su ubicación, Johann rogó por dejar las cosas con ella; no tenía tiempo para andar de un lado para otro haciendo mandados. Sin embargo, con una negativa, tuvo que arrastrar los pies hasta afuera, buscándolo por todas partes hasta encontrarlo. “Mis padres te mandan esto.” Respondió simplemente, extendiendo el plano enrollado a su dirección. “Comunícate con ellos, o lo que sea.” Para así, intentar dar marcha atrás e irse.
Lo miró con atención unos segundos, recorriendo su cuerpo antes de terminar en el objeto que cargaba consigo “Estoy en una llamada...” Pronunció en el idioma que ambos compartían, sus ojos comenzando a subir por el brazo contrario hasta su rostro, clavando sus pupilas en los profundos océanos contrarios “En unos momentos te atiendo” Comenzó a hablar nuevamente en el idioma extranjero, dejando que sus ojos se quedaran con los contrarios unos segundos más antes de apartarlos. Cruzó sus brazos, continuando con la conversación telefónica e ignorando de una forma maestra a la figura parada junto a él. Tras unos cinco ---o quizá más ---minutos, volteó su rostro para volver a encontrarse con el contrario, guardando su auricular en el bolso de su pantalón. Sin decir nada, tomó los planos, comenzando a caminar al interior del edificio “Ven, tengo que revisarlos, además, tengo que darte el contrato para que se lo pases a tus padres” No esperó a que lo siguiera, tampoco le dedicó otra mirada pues su tono de voz fue necesario para indicar que no era una pregunta, era una orden que debía seguir.