‘ya llegó, ya llegó, cuanto lo siento.’ vociferó hacía la mujer, señalando a la primera infortunada alma que se plantaba frente a él. ‘en verdad no puedo zafarme de este compromiso.’ & casi corriendo, se aproximó a aquella figura, reposando suavemente su mano sobre la espalda contraria. ‘sígueme la corriente, por favor, te lo pagaré.’ frotó después sus manos, formando disimulado un ademán de súplica mientras se despedía de aquella confundida mujer a unos pasos de ahí. ‘lo siento, nos vemos.’ & comenzó a empujar ligeramente a la tercera persona en cuestión para salir de ahí, ambos.













