El eco de tus caricias.
Pasan los días y vuelven a mí como flashbacks que recorren la piel, recuerdos que aún hacen que mi cuerpo se estremezca.
Esas caricias largas, extendidas… encuentros donde la intensidad se mezclaba con el asombro y el suspenso.
Actos únicos, llenos de olores, sabores, lencería y miradas que hablaban más que cualquier palabra. Un juego de roles donde el tiempo parecía detenerse.
Ahora, esos momentos se transforman en expectativas, en fantasías de nuevos encuentros.
Y llega la frustración al sentir que el lenguaje ya no es el mismo, como si faltara información para el acto. Como si se esperara que el ritmo fuera idéntico, cuando en realidad el son es la base, pero el flow… el flow siempre fue nuestro.
Ese match ya no se encuentra. Son nuevos momentos, distintos, a veces cargados de anhelos ajenos, de ganas de volver a sentir ese baile de sombras, ese baile sin retorno donde todo ardía y se desvanecía al mismo tiempo.












