Allí puedes verle,
Regresando a aquella noche,
en la que, sin temor de Dios,
dejó expuestos sus rincones oscuros.
Regresando, sabiendo que regresar,
también significa perder.
Oyendo, nuevamente,
todo aquello que faltó decir,
aquello que, tal vez, sobraba.
Oyendo, sabiendo que oír,
también significa perder.
Rogando al cielo
o a quien allí habite,
a quién allí ordene.
Rogando, sabiendo que rogar,
también significa perder.
Negando a recibir del mundo
aquello que todos creyeron justo,
pero que su ser no llenaba.
Negando, sabiendo que negar,
significaba, al fin, concluir.
Concluir la sangrienta guerra
entre lo que se quiere,
y lo que se debe;
entre lo que mal hacía,
y lo que se hacía mal.



















