Tú me sostienes – OutcastBlg x Moselle Guzmán El 22 de Febrero del 2015 murió mi abuelo paterno a los 86 años. Me acuerdo demasiado de ese día, ya que marcó mi vida para siempre. Era un Domingo normal en la Iglesia, estábamos unos amigos y yo en el salón del grupo de adolescentes. Lo único diferente era que estaba escaso de adolescentes porque en la noche había un evento y tenían que decorar. Estábamos platicando y me entra una llamada de mi hermano, diciéndome que nos teníamos que ir de inmediato porque mi mamá les hablo llorando, diciendo que nos dirijamos directamente a casa de mis abuelos. Salí corriendo asustada y nerviosa. Estando en el estacionamiento de la Iglesia, mi hermana le habla a mi mamá y le dice que no quiere llegar esperando que no haya pasado lo que pensábamos y que le diga ya que pasa. Con tan solo su reacción, mi hermano y yo sabíamos que había muerto mi abuelo. Fue el viaje en carro de 15 minutos más largo en toda mi vida. Solo escuchaba a mi hermana gritar, “¿Por qué, por qué te lo llevaste?” y a mis pensamientos, que no eran tan diferentes a los gritos de mi hermana. Por fin llegamos a la casa de mis abuelos para encontrar a mi abuela en sus rodillas al lado de mi abuelo sin vida exclamando, “¡Gracias Señor por estos 60 años de casados! ¡Gracias porque no sufrió! ¡Gracias por darnos una familia grande y hermosa! ¡Gracias porque tuvo una vida larga!” Dijo tantas cosas que no me acuerdo de todas. Fue un shock al llegar, pero los días siguientes, al pensar en ese día y en ese momento en específico, me impactó demasiado. Me pregunte a mi misma, “¿Qué tantas cosas doy por hechas y cuando las pierdo me quejo?” Es impresionante como un ser humano puede dar gracias, después de perder a la persona que más amaba en este mundo por más de 60 años, con el que tuvo 8 hijos, 25 nietos y 17 bisnietos. Francamente, yo no podría pensar "gracias" antes de pensar porque me está pasando algo. Filipenses 4:6-7 establece que podemos confiar en Dios sea cual sea nuestro problema o dificultad: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” En mi caso, siempre me han dicho desde chica que tengo que dar gracias cuando me dan algo, pero, ¿cuándo no me dan nada no agradezco? ¿o cuándo me quitan algo tampoco? Al crecer aprendí que sí, porque en cualquier suceso o situación que puede parecer completamente negativa, hay por lo menos una cosa positiva. Dios nos prueba cada día para ver primero nuestra reacción y luego nuestra acción. La Biblia usa la palabra 'mente' para describir tu actitud más comúnmente a lo que usa la palabra misma 'actitud'. De cualquier forma, lo que piensas resulta en acciones, y esas acciones resultan en hábitos. Tus hábitos desarrollan tu carácter y tu carácter desarrolla tu futuro. Todo comienza con tu actitud y tu mente. Por lo tanto, hay que alimentarnos de la Palabra cada día. Yo se que es difícil. Yo no puedo leerla todos los días, ya sea porque en la mañana no me levante temprano y en la tarde tenía tarea. Está bien si te pasa eso, sólo que seas consciente de tus decisiones al tomarlas y las bases en lo que has leído y estudiado anteriormente. O si no eres creyente esto aplica también. Todo empieza con tu actitud y tu mente. En estas pruebas nos podemos sentir solos o hasta amargados, pero Dios está en cada paso en el camino. Sólo le tenemos que pedir su guía y su abrazamiento ya que Él nos acepta y adopta tal y como somos por gracia a través de nuestra fe. El año pasado durante el verano, estuve en depresión muy grave. Larga historia corta, pensé en lastimarme físicamente y en cómo suicidarme. Intenté lastimarme pero siempre me venia el pensamiento de que no quería que nadie se enterara, mucho menos mi papás, no los quería “avergonzar”. Desafortunadamente, si me lastime emocional y mentalmente. Al ver cada día que sigo aquí con vida y con mi cuerpo sin cicatrices, me recuerda que a pesar que yo no quería nada que ver con Dios y que no estaba cerca de Él, Él estaba cerca de mi. Cuidándome y protegiéndome. La vida es como las estaciones del año. Está la primavera, donde todo florece y nace, pero después llega el verano y se vuelve todo mas seco. El otoño es como un filtro: llueve mucho, se caen las hojas de los árboles, y nos prepara para la siguiente estación. Llega el invierno y se nos corta el agua por la helada. Crea inmensos problemas para nosotros, pero tiene sus cosas buenas como la Navidad, Año Nuevo, Día de Acción de Gracias, vacaciones, fin del semestre, y lo mejor de todo: los tamales. (Nota del editor: yo no sabía que a Moselle le gustaban los tamales. ¡Píchale uno cuándo la veas!) Ahora hay que relacionarlo con nuestras vidas: La primavera es cuándo somos niños. Todo es algo nuevo para probar y entretenernos. No tenemos casi nada de problemas. El verano es cuando crecemos y nos llena la vida con inseguridades y situaciones complicadas, en mi caso fue mi depresión, me volví seca. Mi otoño empezó ese día en el campamento de adolescentes de mi Iglesia, donde Dios me libró de mi depresión. Dios me limpió y me filtró. Me preparó para lo que venía. Vino el invierno y me hizo dudar, llorar, querer rendirme pero Dios me dio fuerzas y seguí adelante. Terminó invierno y llego la primavera donde todo florece y vuelve a nacer. Y yo nací de nuevo después de vivir todo eso. Autor: Moselle Guzmán — @moselle_guzman Editorial y artwork: Angel Ramos – @angelframos