Se que te encanta compartir lo bueno, lo correcto, lo mejor, lo lindo… lo tuyo. Decir sin tapujos la verdad de las cosas que no tienen otra razón de ser más que esa mirada tan certera, la única mirada. Tu mirada.
Defendés lo propio desde las ideas hasta las acciones. Tu equipo es el mejor, tu gobierno es intachable, tu pensamiento imposible de doblegar y tu jardín será posiblemente el más florido del valle.
Luchas como un puma por los ideales hasta el final cantando a viva voz prosperidad para los propios y condena para los ajenos.
Así de consecuente… hasta el momento que le cruzaste un palo en la rueda a tu vecino, tu empleado, tu socio, tu amigo, tu hermano.
Con una mala carita en la red social, un comentario que ensució un nombre, un contacto que bajo el show de un artista o un llamado que arruinó sin miramientos la tarde o la vida a alguien… te olvidaste de cualquier ideal que seguías.
Y es justo ahí cuando dejó de importar tu lucha, tu pensamiento, tu color y tu calor.
Eternamente necesitamos que las cosas sean a nuestra medida. Merecedores de las peores condenas por ser ultra Q o de sentarnos en el trono más alto por ser del partido Nosotrista.
Yo al igual que vos puedo sentir hambre, frío, cansancio, soledad o injusticia. Puedo ser boliviano, chino, hombre, mujer, gordo, rubio, perro, ave, árbol o idea!
Espero que nunca abandones tu lucha ni dejes de denunciar y pregonar tu verdad a los gritos, alimento esa idea! Tal vez de eso se trata todo. Pero no hundas a alguien en lo más profundo sólo porque no se puso tu remera.
Tratemos por un momento de ver que ese ser tan juzgable es el mismo que veías en la esquina, en el almacén, en la cancha, en el trabajo, en el escenario o en tu casa antes de saber si era negro, blanco o lila.
Al final del día a cuántos hemos ayudado realmente sin preguntarles cómo se llamaban?
No te sigo en facebook, pero tal vez cuando puedas escuchar te volveré a cantar.
Qué puedo saber yo… solo soy un músico.