- ¿Y usted sabe cantar pirekuas? - Claro que sí, niña Y fue así que sonriendo acomodó el reboso sobre sus hombros, tomó una respiración profunda y comenzó a entonar una bella canción que surgió al vapor de su memoria. Yo la mire con la atención fascinada de una niña pequeña, escuchando y observando cada detalle. La fiesta guardó silencio, la banda bajó sus instrumentos en honor a la tradición de la canción, y la noche misma enmudeció como muestra de respeto hacía esa mujer de edad avanzada. Cual canto de una sirena, no fue hasta que una de sus hijas le ofreció una silla para comodidad de la abuela, que noté que la pirekua había invocado a las mujeres de esa familia, quienes se colocaron lado a lado de su matriarca y entonaron a coro la misma canción. Todas ellas ahí reunidas, luciendo orgullosas la herencia de generaciones, cantando en p'urhépecha, una lengua que se niega a morir, me evocaron la imagen enérgica de la niña, el encanto coqueto de la doncella, el atento amor de la madre y la sabiduría infinita de la anciana. Fue como visualizar una canción desbordando el calor de su corazón. Vi las manos arrugadas de la abuela, sosteniendo con firmeza el blanquísimo algodón bordado de su rebozo, y los caminos arrugados de su rostro dibujaron la sonrisa luminosa de una vida plena, llena de música y sonrisas. Pensé en mis abuelas, en mi madre, en mis tías, primas y sobrinas; en el regalo y la osadía de ser mujer, la calidez y la valentía, y una lágrima cálida recorrió mi mejilla. Cuando terminaron la canción cada una de ellas volvió a su lugar en la fiesta, y la banda retomó el rumbo de la fiesta; yo solo atine a tomar las manos de la abuela entre las mías, y decir: - Gracias, en verdad muchísimas gracias por tan noble imagen de unión femenina familiar, que me acaba de regalar. Laura N. Mejía #PuebloMagico #SanJuanNuevo #MexicoMagico (en Nuevo San Juan Parangaricutiro) https://www.instagram.com/p/CE2gVgTBimh/?igshid=1mp7ks9mc7qj4