Saturno devorando a su hijo.
Había una vez un señor llamado Saturnino que vivía junto a sus hijos y su mujer en un pueblo de Aragón.
Eran una familia muy humilde de trabajadores, que sacrificaban todo lo que tenían por sus hijos, para conseguir que estudiasen y que tuviesen un futuro mucho mejor que el suyo.
Pasaron los años y la situación empeoró debido a que Saturnino se quedó sin trabajo y tenían que sobrevivir cinco personas con tan sólo un sueldo que era ridículo por la maoa situación laboral de la mujer en la época. Esta situación llegó a un punto en el que prácticamente no podían permitirse comprar comida y tras meses así la desesperación fue tal que Saturnino llegó al extremo de devorar al menor de sus hijos lo que provocó que toda su familia lo abandonase.













