Mapa
Donde se oculta el cosmos, para estar a salvo de ti, de sí mismo, encontrarás la llave. Sabrás discernir el cielo del infierno, y en un parpadeo, recordarás la historia del hombre, tu historia, la que figura darle una forma a los velos que cubren la verdad. Se posarán ante ti todos aquellos instantes donde usurpaste de los tentáculos del cosmos cierto brebaje para pretenderte más allá de tus huesos, tu carne, tus venas, tus manos y tu pelo. Como Ulises fuiste osado; Osado fuiste al dejarte a merced del Dios que jamás conociste y del que siempre dudaste. Sabrás que has arribado cuando mires al cimiento de tu existencia: tan débil, tan endeble y tan confuso, que dudarás; Dudarás tan profundamente de tu historia, que todo el amor que recibiste parecerá hueco, transformado en mentiras y burlas hacia tu patética forma de chapotear sobre el denso líquido de incertidumbre en el que se encuentra tu tiempo. Y cuando más perdido se encuentre tu entendimiento, se hará Dios, y Dios será quien te ponga en el sitio en el que debes estar: ocupando materia en el acto más simple y a la vez más complejo, simplificarte en materia y sublimarte en conciencia. Tan insignificante como un trocito de bacteria y tan eminente como para comprenderlo. Allí donde se manifiesta la dicotomía y se desdibuja la dualidad, será donde encuentres la serpiente devorándose a sí misma, tu relación con Dios, La verdad.













