Puedo sentir la fisura inquietante
el desgarro que provoca en la carne
la sutileza de una gota de rocío
Como si fuera capaz una ventisca helada
de apagar todas las llamas del mundo
peleo contra mí
como no lo había hecho nunca
Escribo esto en papel
con tinta de oro
construyo sin quererlo
un corral
que atrapa por siempre la posibilidad de la caricia
Sueño viajar y encontrarte del otro lado
de esta impavida nube añeja
todo río, todo coral
que por fin mis piedras propicien un calido palmar
donde tu cuerpo no resista
solo descanse; toda tu belleza de mi constante inquietud.













