Hola buenas noches, me puedes dar un consejo? Soy cristiana me congregó, trato de agradar a Dios, aunque le fallo a diario... Hace un año empeze con unos síntomas, hace unos meses me detectaron esclerodermia localizada, para los doctores no existe cura, e tratado de salir adelante se me es difícil, porque está en la parte de mi pierna, &' el enemigo me ataca, no solo en ese lado, tengo una relación con un chico que por ahora esta lejos, provoca mi alegría &' a la vez mi tristeza!!
Hola hermosa,
apenas encontré tu mensajito. Lamento que estés pasando por todo esto, enfrentar una enfermedad es realmente duro.
Pienso que hasta ahora no lo había comentado, pero hace varios años sufro de algo que hasta ahorita no tiene nombre. Han pasado unos cinco o seis años, desde que comencé a tener mucho dolor en el nudo del brazo izquierdo. Honestamente, pensé que me había contracturado o algo, y que pronto pasaría. Fui a terapias, me hice muchos chequeos. Todo mundo me daba un diagnóstico diferente y eso sembró en mi tanto temor, tanta incertidumbre. Todo lo que me medicaba y las terapias, dejaron de aliviar mi dolor físico. Llegó un momento en qué el dolor se extendió por gran parte de mi espalda, brazo y mano. Estuve postrada casi dos meses y juro que sin una razón “normal” me recuperé. No me sané, pero si recobré movilidad. Desde entonces he vivido con dolor físico. Entiendo lo horrible que se siente cuando estamos enfermos, pero si algo me hizo consciente es que es mil veces más difícil salir de la depresión, qué salir de una enfermedad. Como muchos de ustedes saben por mis escritos en este blog, es que he tenido una lucha enorme contra la depresión y ansiedad en el pasado. El estar enferma me hizo volver a caer en ella, realmente el no tener ni siquiera un nombre que ponerle a lo que me ocurría era devastador.
Estuve por muchos meses, encerrada y enojada con Dios y el mundo por tanta injusticia. Porque créelo, no se vale. Sin embargo, Dios no tenia la culpa de lo que pasaba. Tampoco el mundo, tampoco los médicos, ni yo la tenía. Si hay alguien que busca zarandearnos, es el enemigo. Para poder enfrentarlo, primero tenía que enfrentar mis argumentos y aprender a perdonarme por creer que yo merecía lo que me pasaba. Cuando al fin fui vulnerable ante el Señor, le dije todo lo que había pensado (aún cuando él lo sabía) Él no se enojó conmigo, él no me juzgó, sino qué me abrazó en medio del proceso. Dios estuvo todo el tiempo conmigo, desde que amanecía llorando de dolor, hasta cuando llegaba la noche y me quedaba dormida llorando nuevamente. Él escuchó cada queja y cada reproche, pero aún así sé quedó a mi lado. Él es esa clase de padre. Él nunca te va a soltar. Volviendo a ese momento en que hice las pases con papá, algo transcendental sucedió. Tan sencillo como esto: Cuando abres tu corazón y eres vulnerable ante Dios, es cuando su Espíritu realmente puede entrar y obrar en el.
El Espíritu le dió descanso a mi alma, porque había estado afligida por mucho tiempo. Ese día decidí creer más que nunca que Dios me sanaría. Quizás no hoy, quizas en un año ó en diez años, ó quizás ya lo estaba haciendo. Me levanté y me fui a la iglesia, nadie me detendría, mucho menos alguien que ya fue vencido por Dios. Fui muy intencional en volver a servir, en volver hacer familia y así fue. Es tan importa para el Señor, que nosotros entendamos que no estamos solos en cada proceso. Él envia a las personas correctas para ayudarte a atravesar lo que se nos presenta. Así fué que conocí a personas que fueron un total “te amo” de parte de Dios.
Poco tiempo después comencé a servir en el brazo social de mi iglesia, comencé a hacer misiones locales y dentro del país! Fue tan irreal que yo estuviera sirviéndole de esa manera. Vi la bondad del Señor en su máxima expresión y mi fe fue fortalecida. Pasé dos años en ese ministerio, hasta que Dios me dió la oportunidad de hacer internship en otro país y poder conocer más de su corazón. Ninguna enfermedad frenaría el propósito que Dios tiene para mi vida. Y mucho menos frenará el tuyo. Hoy en día, aún tengo dolor físico, han semanas que son peores que otras, pero también hay muchos días en qué no siento nada de dolor. Sé que no tiene sentido, pero es REAL.
Sé que suena loco, pero hace varios meses, le hice una oración peligrosa a Dios. Mientras hablábamos, le confesé que estaba confiando en él más que nunca y que sabía que él tenía el poder para sanarme en ese momento, pero entendía a la par que sino lo había hecho era por una razón. Había propósito. Así que le pedí que no me quitase el dolor hasta que ese propósito se cumpliera. No necesitaba entenderlo todo, pero sabía que podía confiar que Dios siempre cuidaría de mi en medio de lo que estaba viviendo.
Quise compartirle parte de mi historia, porque sé qué es tan difícil luchar contra algo tan grande. Pienso que Dios te ama tanto, que ha permitido que yo pase durante este largo proceso, para poder llegar hasta a ti. El te ama tanto, que nunca te dejará caer, él te sostiene. Él tiene todo bajo control. No estás sola en esto. Este es el momento de lucha, será tu testimonio de mañana. No hay plan del enemigo que prospere con éxito, cuando la presencia de Dios está. Confia con el corazón. Eres amada.
Te mando un abrazo muy fuerte;
— G









