Deleitarnos en Dios no es solo pedir bendiciones, es aprender a disfrutar Su presencia, confiar en su tiempo y descansar en Su amor

seen from Türkiye

seen from Kosovo

seen from Italy
seen from Italy

seen from India
seen from Netherlands

seen from Italy

seen from Italy
seen from France
seen from China
seen from United States
seen from Malaysia
seen from Türkiye

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Türkiye
seen from China
Deleitarnos en Dios no es solo pedir bendiciones, es aprender a disfrutar Su presencia, confiar en su tiempo y descansar en Su amor
That’s the goal!🩷
Ponme a prueba
1306- Todos los ‘No estoy preparado’, todos los ‘Necesito tiempo’ son comprensibles, pero sólo durante un breve período. La verdad es que la gente nunca está ’completamente preparada’ y nunca hay un ‘momento adecuado’. Tal como ocurre con todos los descensos al inconsciente, llega un momento en que uno se limita a confiar en la suerte, se tapa la nariz y se lanza al abismo. Si no fuera así, no habría sido necesario crear las palabras heroína, héroe o valentía."
(Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés)
ASI ES COMO LEEN LA BIBLIA ALGUNOS CRISTIANOS
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14
Orar es estar de acuerdo con la voluntad de Dios, LA ORACIóN. La fe inmadura trata de manipular a Dios. Busca caminos cortos y fórmulas que garanticen una respuesta a cualquier petición. Considera la oración como un arma para obligar a Dios a cumplir con Sus promesas.
Pero la oración verdadera no es un esfuerzo humano por persuadir a Dios o por forzar Su voluntad. La oración verdadera se funda en buscar y ponernos de acuerdo con la voluntad de Dios. Nosotros pedimos de conformidad con Su voluntad; luego descansamos en fe, confiados en que Dios nos oye y que lo que le pedimos ya es nuestro
Para orar con autoridad y recibir respuestas a tus oraciones, asegúrate de que pides de acuerdo con la voluntad de Dios. Si no conoces Su voluntad, pídele a Dios te la revele. Santiago 1:5 dice: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada".
Das mucho, porque vales mucho
Dar a otros lo que te gustaría recibir, es una frase bastante escuchada; pero, ¿que pasa cuándo damos todo y no recibimos nada?
Toda mi vida, desde que tengo razón, me ha gustado compartir con los demás, desde pequeña mi madre inculcó en mi ese hábito. Creo que por mi personalidad supe adaptarme a eso y sobre todo a disfrutar de esa experencia de dar a otros.
Como amiga trato de ser la mejor, siempre que me buscan estoy, aconsejo, ayudo, doy afecto y escucho todo lo que mis amigos quieran desahogarse.
Como pareja soy la más detallista, amorosa, pendiente de la otra persona, ayudo cuando necesita de mi, sé escuchar cuando quiere hablar, entrego mi amor y mi corazón sin temor a ser dañado, sí, así soy.
Como miembro de una familia trato de ser una buena hija, hermana, sobrina, prima. Me gusta ayudar a mi familia, aconsejar a quien me lo pide y sobre todo a dar todo mi amor a ellos.
En un momento de la vida llegué a pensar que quizá era momento de alejarme de ese estilo de vida por apostarle más a mi amor propio, porque me estaba dando cuenta que siempre estoy para todos, pero no siempre esos “todos” están para mi.
Me enfoqué en mi, decidí cuidar y poner como prioridad a la única persona que me acompañará toda la vida y a la más importante: YO. Logré comprender que las cosas que espero de los demás, me las tengo que entregar yo misma.
Y con esto no quiero decir que ya no me preocupo por las personas que quiero o que los estoy dejando a un lado, claro que no. Un día hablando con mi hermana, le expresé que me sentía a veces triste porque los demás no valoraban las cosas que yo hacía por ellos, a lo que ella me contestó: “Cada quien da lo que es y vos das mucho, porque vales mucho. No importa que no lo valoren, siempre quédate con lo bueno que tú diste”. Me marcó tanto eso que llegué a la conclusión que no necesito cambiar mi forma de ser con nadie, más bien debo hacerlo pero con la seguridad que no solo debo agradar a los demás, si no que con esa acción me debo agradar a mi misma y que no tengo que cambiar parte de mi personalidad solo porque otros no saben valorar a la increíble persona que soy. Me digo increíble, porque me siento increíble.
En este aprendizaje llamado vida y sobre todo en este proceso de convertirme en la mejor versión de mi, he aprendido a ver que valgo muchísimo y que tengo que dar a los demás las cosas que me nacen, que debo decir lo que siento y sobre todo a no arrepentirme de entregar lo que sale de mi corazón para otros, porque allí está mi escencia, esas son las cosas que me llenan de felicidad y como me amo y quiero verme feliz, voy a hacer cosas que me hagan feliz.
La vida es efímera y debemos pasarla haciendo las cosas que nos llenan. Los demás nos pueden fallar, nos pueden romper en pedazos, es parte de la vida tener malos momentos también; pero eso jamás nos quitará nuestro valor como seres humanos y sobre todo nuestra escencia y lo que nos hace únicos. Jamás te arrepientas de entregar cosas buenas a los demás, eso es lo que te llevarás en el corazón cuando te vayas de este mundo, las cosas que te hicieron sentir bien.
Así que recuerda que tú das lo que eres y das mucho, porque vales mucho.
Lamentablemente para mi época y el único detalle que me hace único y vulnerable es que, para mi nada es efímero, el amor es un arma de doble filo.
En algún momento fui firme a esa convicción, ahora, ahora no se en él tipo de persona en que me estoy convirtiendo.
Me falle.