O quizá a confesiones? A personas que se cruzan fugazmente y pueden ver momentáneamente el alma de otras? A la necesidad básica del ser humano de contactar con gente? A tensión? A cruzarte con alguien en el pasillo y hacer un gesto de asentimiento sabiendo que compartes un secreto y que seguramente no te volverás a cruzar pero sintiéndose parte de algo? A ser alguien que normalmente no puedes ser a plena luz y tener la suerte de encontrar iguales? A añorar a gente que no has visto y posiblemente nunca verás salvo aquí a la que sientes más cercana que personas con las que compartes muchas horas al día?
No se a que huele, a cada uno nos olerá de una forma, y nos devolverá quizá lo que buscamos. No hay algoritmo, pero al final acaba devolviéndonos un pálido reflejo nuestro, a veces distorsionado, a veces parcial, basado solo en la faceta que mostremos y queremos compartir. El mío huele distinto según la hora del día, según quien aparezca, quien decida pasarse y su humor. Por las mañanas huele a café y bollos, a veces a flores o libros viejos, a tormentas en el campo mientras estás sentado en el porche, al olor de las mascotas de la gente, a colonia, a sudor, a sobremesa con los amigos, a dudas, a miedos e inseguridades, a síndrome del impostor, a abrazos y ánimos de gente que no conoces pero que te dice que sigas adelante, a piropos que te alegran el día o a odio y rabia, al confort de gente lejana pero que sientes cerca. A lujuria, a sexo, a deseo también, a búsqueda de aprobación de los demás, de un poco de autoestima, a confesar lo inconfesable detrás del velo del anonimato, a encontrar reconocimiento por algo que nunca creíste que lo podía tener. Huele y sabe distinto, a veces acogedor y cálido, otras veces hostil y frío, depende del humor de otras personas y el propio, mezclándose para crear un torbellino… raro, curioso, inexplicable y adictivo.
Pero me estoy yendo por las ramas, querido Anon, no se si he respondido a tu pregunta, pero por favor, dime. A que te huele a ti? Por que te huele como dices?