En el vasto océano del amor, el corazón navega con la embriagadora brisa del enamoramiento, donde cada amanecer es un nuevo trago de deleite.
Sin embargo, como el vino que embriaga el alma, con el paso del tiempo, el éxtasis se desvanece, dejando tras de sí una neblina de sopor.
Los sueños y las heridas se entrelazan en un baile etéreo. Y así, en este laberinto de emociones nos encontramos cautivos, buscando desesperadamente, el camino hacia la libertad.
Luz tenue. 🦭















