¡Qué lugar para crecer y para amar! ¡Tantos derrumbes, tantas fundaciones, tantas metamorfosis insensatas! ¡Tantas embalsamadas batallas que se animan en un foso del alma! ¿Tanta carnicería de leyenda levantada en mi honor?
Olga Orozco

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¡Qué lugar para crecer y para amar! ¡Tantos derrumbes, tantas fundaciones, tantas metamorfosis insensatas! ¡Tantas embalsamadas batallas que se animan en un foso del alma! ¿Tanta carnicería de leyenda levantada en mi honor?
Olga Orozco
El mundo somete toda empresa a una alternativa: la del éxito o el fracaso, la de la victoria o la derrota. Protesto desde otra lógica: soy a la vez y contradictoriamente feliz e infeliz: “triunfar” o “fracasar” no tienen para mí más que sentidos contingentes, pasajeros (lo que no impide que mis penas y mis deseos sean violentos); lo que me anima, sorda y obstinadamente, no es táctico: acepto y afirmo, desde fuera de lo verdadero y de lo falso, desde fuera de lo exitoso y de lo fracasado; estoy exento de toda finalidad, vivo de acuerdo con el azar (lo prueba que las figuras de mi discurso me vienen como golpes de dados). Enfrentado a la aventura (lo que me ocurre), no salgo de ella ni vencedor ni vencido: soy trágico. (Se me dice: ese tipo de amor no es viable. Pero ¿cómo evaluar la viabilidad? ¿Por qué lo que es viable es un Bien? ¿Por qué durar es mejor que arder?)
Roland Barthes
Los amantes Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados. La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones. FIN
Juan Rodolfo Wilcock
“Perderse también es camino”. _____________
Clarice Lispector
Permanece en silencio cuando amas. Escucha al fondo la vastedad de la respiración, la gota de agua y el rumor del viento. Y ven lejos. Ven, al amor, de lejos. Desde la noche, desde el desierto, arrimado a los muros, a perecer en él, como acto único.
“ Cuando amas ”, de César Simón. (via al-buen-tuntun)
Y esta es la gran ventaja de la muerte, que, si no deja boca para reír, tampoco deja ojos para llorar…
Fragmento: “Memorias póstumas de Blas Cubas”, de Joaquim Machado de Assis. (via al-buen-tuntun)
Me he salido del oscuro bosque de caricias, de olores, anhelando balancearme y bañarme de nuevo en el olor de su cabello negro, cubrirme con él la cara, sentir su piel, hundirme en su calor, flotar, nadar y respirar en acto de adoración, poner mi mano alrededor de nuestro beso, como si fuera una llamita que protejo del viento; boca cambiante, tan reservada al principio, ahora floreciente, llena, proyectada hacia fuera, doliente, fundida, abierta, húmeda. Cambio de corriente entre los ojos, entre las bocas. Palpadas tantas capas del ser con dedos, bocas y palabras. Al principio los ojos, farolas y estrellas, velas, jungla y cielo, infierno y deseo. La boca solitaria roza el vientre. Nubes de ensueño, nieblas de diamante y azufre desde los ojos, pero la boca solitaria roza el vientre, la boca se estremece, se mueve, florece, los labios abiertos, y allí fluye el aliento de la vida y el desaliento del deseo. La forma de la boca conforma las corrientes de sangre, estremece, eleva, disuelve. Bañarse, balancearse, aturdirse en un lecho de calor —no hay calor como el de dos cuerpos— esta es la corriente de la vida.
Anaïs Nin
¿Cuándo empieza el amor auténtico? Al principio fueron eclipses, fuego, cortocircuitos, relámpagos y fuegos artificiales; después, incienso, hamacas, drogas, vinos, perfumes; luego, espasmo y miel, fiebre, fatiga, calor, corrientes de fuego líquido, fiestas y orgías; a continuación, sueños, visiones, luz de velas, flores, pinturas; después, imágenes del pasado, cuentos de hadas, historias; luego, páginas de un libro, un poema y, por último, risas y castidad. ¿En qué momento se hunde el cuchillo tan profundamente que la carne empieza a llorar de amor? Al principio, poder, poder, luego, la herida, y amor, y amor y miedos, y la pérdida del yo y la ofrenda y la esclavitud. Al principio era yo quien dominaba y amaba menos; luego amé más, y luego la esclavitud. Esclavitud de su imagen, de su olor, el ansia, el hambre, la sed, la obsesión.
Anaïs Nin
Eso era la vida. Y había cierta grandeza en aceptarla así, mediocre, como algo definitivo, irremediable. Y del fondo de las cosas parecía brotar y subir una melodía de palabras graves y lentas que elIa se quedó escuchando: “Siempre”. “Nunca”. . . Y así pasan las horas, los días y los años. iSiempre! iNunca! ¡La vida, la vida!
Maria Luisa Bombal
Pero un destino implacable me ha robado hasta el derecho de buscar la muerte, me ha ido acorralando lentamente, insensiblemente a una vejez sin fervores, sin recuerdos. . . sin pasado.
Maria Luisa Bombal
En el lecho, yo quedé tendida y sollozante, con el pelo adherido a las sienes mojadas, muerta de desaliento y de vergüenza. No traté de moverme, ni siquiera de cubrirme. Me sentía sin valor para morir, sin valor para vivir. Mi único anhelo era postergar el momento de pensar. Y fui para hundirme en esa miseria que traicioné a mi amante.
Maria Luisa Bombal
Vago al azar, cruzo avenidas y sigo andando. No me siento capaz de huir. De huir, ¿cómo, adónde? La muerte me parece una aventura más accesible que la huída. De morir, si, me siento capaz. Es muy posible desear morir porque se ama demasiado la vida.
Maria Luisa Bombal
Maria Luisa Bombal
Maria Luisa Bombal - La Última Niebla
No es cuestión de ser feliz o sentirse satisfecha, se trata de arder.
Anaïs Nin
Acostada, me ahogan mis inquietudes, aquellas que nadie ve, el miedo a perderme, a que toda mi vida haya sido un espejismo. Siempre con la respiración contenida cuando trato de tocar mis espejismos. Fijo los ojos en el anillo de zafiro azul, en el collar de zafiro azul con estrellas de plata, en el cenicero de cristal azul zafiro. Y me digo: belleza, placer. Una habitación que permanece tranquila, en la cual yazco entre cojines de terciopelo negro. Aquí no sopla el simún, la revolución no lacera la carne, los hombres y mujeres no se torturan entre sí. Es azul. Un baño de azul. Una sinfonía en azul. Azul. Paz cósmica y magnanimidad.
Anaïs Nin