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Alice in Wonderland (1951)
THE SOUND OF MUSIC (1965) Dir. Robert Wise
“You’re the one. You always have been.”
Mariana se aseguraba detener sus verdaderos gustos en secreto, sobre todo el hecho de que le gustabanlos súper héroes y los comics, eso podría arruinar su lugar como reina de laescuela y era lo único que la morena tenía que de verdad hacia que su padreestuviera orgullosa de ella. “Si bueno, tuvieron que pasar demasiadas cosaspara que él dejara de ser Tony Stark el creador de armas y se convirtiera enIron Man y todo eso.” Sabia que si seguía hablando con Seth acerca de eso, ibaa decir cosas de las que se arrepentiría, no estaba lista todavía para hablarde quien era ella en realidad, especialmente porque ni ella lo sabía. “Escomplicado, depende de a dónde te refieras, en las películas Steve es tan buenoy no sé. Supongo que es difícil juzgar a unos personajes animados, no es comosi pudieras tener una plática con ellos para que te expliquen lo que de verdadquieren o quienes son en realidad.” Se encogió de hombros, no sabiendo que másargumentar. “Por cierto ¿Alguien te ha dicho que eres un exagerado?” preguntoante el comentario acerca de la niñera, debía admitir que le había causadogracia pero igual le sorprendía lo imaginativo que podía ser Seth. “Que honor,entonces te mereces que te lleve a un restaurante bueno.” Rio, definitivamenteno estaba esperando ese tipo de respuesta por parte de Seth, pero no lemolestaba en lo absoluto.
Rodó los ojos ante laspalabras de Seth, era extraño estar con una persona que no viera a Mariana comouna persona malvada y cruel, se sentía bien pero Mariana tenía miedo de hastadonde podía llegar el chico. “Es muy lindo que intentes ver lo bueno en todaslas personas Seth.” Simplemente comento en un susurró, no quería contradecirlo,pero Mariana sabía que ella no era tan buena como Seth parecía creer. “Losposters y las figuras de acción.” Señalo hacia un estante que el ojiazul teníaen su habitación, era la primera vez que había visto algo de eso en el cuartode un chico. Seth era adorable, y la morena no podía creer que actuara de esamanera, los chicos con los que normalmente se juntaba eran unos cerdos, sinembargo, ahí estaba Seth tartamudeando después de ver las piernas de lamuchacha. Era algo nuevo para ella por lo que no pudo evitar decir “Joder, eresadorable.” Una risa escapo de sus labios y negó con la cabeza. No quería comenzara sentir cosas por Seth, pero esa pequeña demostración le había dado muchaternura, y no podía negar que le habían dado ganas de ver que más podría hacercon el chico y hasta donde podría el controlarse. “Hey Seth ¿Cuándo fue la últimavez que besaste a alguien? ¿Alguna vez has estado con una chica?” Preguntó para despuésmorder su labio inferior, en otra ocasión no hubiera ido tan lejos, en realidada pesar de los rumores, Mariana era bastante reservada cuando de intimidad setrataba y creía que solo debías estar con alguien que de verdad querías.
No convivía con muchas mujeres fuera de su círculo familiar, por lo que aún le era difícil entender el comportamiento de las mismas cuando se salían un poco del patrón al que estaba acostumbrado. No quería pecar de prejuicioso, pero se había llevado una grata sorpresa al entablar una conversación con la morena, y evitaba pensar en que las cosas cambiarían, pues no pertenecían a la misma clase de amigos, y una parte de él dudaba de que las atenciones de Mariana permanecieran. “No le pasan a cualquiera, pero desde una perspectiva, nos puede pasar a todos. Es decir, cambiar, ser diferentes. A veces se trata de un momento o de una persona, pero creo que el cambio llega, y pues el punto es ser Iron Man alguna vez, ¿no?” Quizá Seth hacía uso de demasiadas metáforas, pero dudaba en que existiera otra forma de abordar el tema con ella; parecía renuente a discutir su vida privada y la entendía. Él no era para nada abierto, y detestaba cuando se metían en sus asuntos, sin embargo, la curiosidad por saber más sobre ella le estaba ya matando. “Supongo que es cuestión de… No sé, ¿circunstancias? Steve puede cambiar, quizá no le ha pasado algo lo suficientemente impactante según el personaje, pero tienes razón, no podemos hablarle a ellos. Podemos mandarle un correo a Marvel y quizá si tenemos suerte lo lean.” Bromeó. Su nerd interior no podía contenerse de salir incluso en los peores momentos, como ahora, que estaba con una de las chicas más bonitas que había visto en su vida, y ahí estaba, hablando del Capitán América y compañía. Una risita salió de sus labios y se encogió de hombros un poco apenado. “Claro que me lo han dicho, ya sabes quién es mi mamá… No es como que pueda evitarlo.” No era de sus partes favoritas en él mismo en sacar las cosas de proporción, pero inmediatamente reconocía una situación, actuaba conforme a su instinto, y para bien o mal, su instinto era bastante dramático como el de su madre. “Ajá, pero me conformo con unos nachos.” Sonrió, le sorprendía la capacidad con la que Mariana le hacía sentir en casa. Tenían un par de horas de conocerse y se sentía confiado en hablar un poco más que con el resto.
Prestaba atención a sus gestos, como si fuera la única forma de descubrir – o de al menos intentar, descifrar lo que la morena estaba pensando. No tenían que hablar más como para que Seth dedujera que era una chica más compleja que lo que todo el mundo pensaba. “De hecho, no soy tan así. No suelo ver las cosas buenas siempre, pero tú me das esa impresión… No sé, quizá solo eres muy bonita y nublas mi buen juicio.” Trató de desviar un poco el tema para no incomodarla, pero dudaba en estar equivocado. Sus mejillas se tiñeron aún más rosadas cuando resaltaba la existencia de las figuras de acción y demás que poseía. Ciertamente, no esperaba invitados en un futuro próximo, menos una chica, y mucho menos a Mariana Karofsky, así que solo le quedaba aceptar su amor irreparable ante Star Wars y otras cadenas. Aún encontraba complicado retener su mirada de donde estaban sus piernas, y se mostraba sorprendido ante la poca timidez que mostraba la morena respecto a aquello. No quería hacerla sentir como si lo mejor de ella fueran sus piernas, pero claramente tenían la mayor parte de su atención en ese momento. Su comentario le sacó de órbita, aún apenado y tímido se limitó a sonreírle, sin saber qué se suponía que debía agregar a sus palabras. Supuso erróneamente que sus jugueteos quedarían ahí, pero las consecuentes preguntas de Mariana le hacían pensar de pronto lo contrario. ¿Qué debía responder? ¿Serían sus respuestas patéticas? No tenía mucho de conocerla, y le daba la impresión de que era una niña demasiado espontánea como para poder prever sus movimientos, así que diría la verdad. “Uhm, bueno fue… Fue hace mucho, en algún campamento de verano de hace… Dos años.” Veía venir una gran burla, ¿qué clase de chico aún conservaba tantas experiencias sin probar? “¿Estar con una chica? Te refieres a… Uhm no, no… Nunca y-yo n-nunca n-nunca.” Sus nervios podían sentirse incluso en el ambiente, hablar de esos temas le avergonzaba tanto que dudaba en poder voltear su vista hacia ella, además, su falta de conocimientos reales en el tema, le hacía sentir en desventaja, le hacía sentir torpe e incluso un poco infantil, pero de todas formas parecía que controlar sus nervios era algo que ya no estaba en sus manos.
“I think,” he says, “that I’m not sure what love is. “But if I have ever felt anything near love, it was with you.” A pause. “And if I have ever felt anything close to heartbreak, it was also you.”
H.L. // excerpt from a book I’ll never write #7 // firsts (via 451seconds)
Necesitaba que Seth por fin dijera todo lo que se estabaguardando, esperaba que al menos después de eso se sintiera un poco mejor. ParaMariana la vida jamás había sido fácil, siempre que parecía que las cosas ibanbien, ocurría alguna tragedia que le impedía sentirse completamente feliz. Así habíaaprendido a preocuparse por que todos estuvieran bien aunque ella estuvieracompletamente destrozada, ella ya sabía lo que era vivir con constante dolor yesperando lo peor, pero quería que su familia y amigos fueran felices. “Seth,por favor.” Murmuró sin saber muy bien cómo hacerlo sentir mejor, se sentía perdidaante la situación. “Las cosas estaban mal, nosotros estábamos mal. Todo estaba yendodemasiado rápido y no había manera de que hubiéramos podido cuidar a un bebé,no en esas condiciones.” Quería que entendiera que no era su culpa, a ella le habíacostado demasiado e incluso en ocasiones se ponía a pensar en lo que hubierasido si se hubiera enterado antes acerca de su embarazo, pero sabía a la perfecciónque con los problemas con Roxanne no hubieran podido ser felices, pues ella jamáslo hubiera aceptado y Seth seguiría en esa relación extraña que tenían. “Lo séSeth, lo sé.” Acaricio el cabello del chico, intentando poner sus pensamientosen orden. “Tú me hacías feliz Seth, incluso con todas las cosas malas quepasaban, siempre encontrabas alguna manera de hacerme sentir mejor. No voy adecir que no me dolían las cosas, por que odiaba cada vez que sabía que te veíascon Roxanne y hacían solo dios sabe que cosas. Pero eso no me evitaba amarte,porque se quién eres en realidad y siempre supe que nunca la amaste como a mí,pero también sabía que no me amabas como yo te amaba a ti.” Cuando creyó queestaba enamorada de Nick, era solamente la novedad de conocer a alguien queviera más allá de la típica porrista, y cuando el chico le dijo que la amaba,la morena se había dejado llevar, pero lo que había sentido por él jamás había sidoamor. “Te amo de una manera tan real, como nunca había ni he de amar a nadie enesta vida. Cuando te dije que quería estar contigo para siempre, lo decía enserio, jamás me he visto con nadie que no seas tú, incluso cuando intentabanegar lo mucho que te amaba, sabía que no había vuelta atrás y que siempre ibasa ser tú el amor de mi vida.” Le dolía decir esas cosas, si las cosas hubieranido como estaban planeadas, quizás en vez de estar diciendo eso en esosmomentos, hubieran sido los votos de su boda. “Si dos personas están destinadasa estar juntas, eventualmente encontraran la manera de regresar.” Susurrómientras intentaba detener las lágrimas. A pesar de querer seguir hablando conél, no se le había olvidado que estaba ahí con una misión encomendada porRachel. “Tu familia está preocupada por ti Seth, yo estoy preocupada. Me handicho que no comes y que no dejas tu habitación. No te hagas esto por favor, nome hagas esto a mí. Necesito verte bien y necesito que te cuides o que mehables si necesitas mi ayuda para salir adelante, por favor.”
Durante las últimas semanas no había hecho más que sentir cómo se ahogaba en sus problemas, y el muchacho no era de los que aceptaban una derrota tan fácilmente; sentarse en su cama sin derramar ni una lágrima y observando al vacío, era la extraña manera que había adoptado con la intención de buscar una solución a su estado de ánimo. La visita de la morena le había ayudado a desahogarse, pero ese sentimiento de culpa que no parecía dejarlo en paz, seguía presente. Quizá debía sentirse más que triste por la muerte de Roxanne, y aunque sí lo estaba, una parte de él siempre supo que era una cuestión de tiempo. Su relación con Mariana, por otra parte, era algo que siempre estuvo en sus manos arreglar, y que la única razón por la que habían terminado era porque jamás supo apreciar de verdad el cariño que sólo ella sabía darle de una manera incondicional, ¿qué más pruebas necesitaba? Estaba ahí con él ahora, a sabiendas que era lo último que merecía después de cómo le había tratado. “Yo sé que quieres hacerme sentir mejor, y tal vez tengas razón, estábamos mal y un bebé no nos hubiese salvado… Pero estábamos mal por mí.” Mariana le había entregado todo de ella desde que su relación comenzó, se había dejado llevar por sus propias inseguridades sobre la lista interminable de hombres que estaban dispuestos a tomar su lugar, que terminó por perderla por decisión propia. Ahora más que nunca sabía que nunca había sido Nick o Dylan, o Alex. Para Mariana siempre había sido él, y para él siempre había sido un no sé, pues a pesar de que la morena siempre había ocupado el lugar más importante en su vida desde que se conocieron, su obsesión con salvar a Roxanne se había llevado buena parte de su juicio, y claramente le había hecho dudar entre un cariño infinito y sus ganas de ser el héroe, con el amor. Agachó su mirada avergonzado, le dolía que fuese su culpa que ella se sintiera así, y que además de ello, en ningún momento mostraba signos de reclamo o enojo hacia él. “Sé que no te amé como debía, y mucho menos como merecías, pero lo que siento por ti es lo más cerca que he estado de querer.” Le abrazó y dejó un beso sobre su frente. Seth sabía que siempre había guardado parte de sí, que no lo había entregado todo, pero ni siquiera él mismo era capaz de cuestionarse cuánto amaba a Mariana. Quizá por eso ahora que no la tenía se sentía de esa forma, como si no hubiese salida, como si no tuviese idea de qué hacer ahora que no estaban juntos. “No estaba listo para casarme. No he visto a ningún matrimonio funcionar, y menos uno en el que participe una persona tan indecisa como yo, pero creo que eres la única persona por la que hubiera cambiado de opinión. Cuando estoy contigo es como estar en familia. Yo no sabía qué era estar en familia o tener una familia hasta que te conocí, y no puedo creer que haya echado eso a perder.” Se alzó levemente de hombros y llevó una de sus manos a su rostro, secando sus lágrimas. Apretó los labios cuando escuchó sus palabras y le acercó un poco más a él. “Hey… Ya no llores.” No soportaba verla llorar, y menos saber que era la razón de su llanto. Todo lo que pudo haber evitado si tan solo hubiera aprendido a decir que no a tiempo. “Mariana, no puedo pedirte una segunda oportunidad. No puedo. No la merezco y… No quiero que pienses que sólo lo hago porque Roxie está muerta, la decisión se tomó sola, y que ahora quiero estar contigo porque eres lo que queda. Te he lastimado mucho como para además hacerte sentir así, y no puedo. Claro que quiero estar contigo y claro que si tuviese esa oportunidad te amaría como no pude hacerlo antes. Como al principio, como cuando me subí por tu ventana y no tuve miedo o dudas de que eras tú con quien quería estar… Pero este no es el principio.” Quería dejarle en claro que la amaba, y no encontraba otro modo tan real de mostrárselo como alejándose. Quería darle la oportunidad de ser feliz a lado de alguien que no le mintiera, dispuesto a quererla como él no pudo hacer. Revolvió su cabello al escucharla, claro que no quería decepcionarla, pero dudaba estar en condiciones de salir adelante tan pronto. “¿Tú comes?” Le preguntó, a sabiendas del problema que tenía Mariana, y que quizá había surgido de nuevo en esos tiempos difíciles. “No puedo volver a ser el mismo, no sé qué se supone que debo hacer…” Le miró a los ojos unos segundos. “Quédate.” Susurró sin desviar ni por un segundo la mirada.
Derek Shepherd Tribute: favorite scenes ↳ 5x19 “Elevator Love Letter”
Detestaba encontrarse en ese estado tan vulnerable y no poder hacer nada al respecto. No era esa clase de persona, siempre había tenido el control de toda situación y normalmente sabía manejarlas, pero ahora todos sus esfuerzos por mantenerse firme se desvanecían, aún más cuando las palabras de Mariana avanzaban con tal facilidad. Su abrazo le mantenía cuerdo, su apoyo le hacía sentir un poco menos miserable, pero a la vez le sorprendía la firmeza con la que sostenía que eran familia y que lo amaba. Aquellas revelaciones hacían que sus lágrimas aumentaran. “Yo t-también te lo dije, y nunca pude c-cumplir con mi p-promesa.” Esa era la razón por la que se sentía tan mal. La única persona que estaba con él en esos momentos tan difíciles, era la misma a la que se había encargado de decepcionar una y otra vez. “Te amo, de verdad que sí.” El amor que sentía por Mariana jamás se vería limitado por un título. La querría así de fuerte por siempre, sin importar si fuesen novios o amigos o enemigos. “Pero jamás pude demostrártelo. No te c-cuide, por eso pasó esto…. Si te hubiera cuidado, si hubiera hecho lo que tenía que hacer, si hubiera cumplido mi promesa…” No podía terminar ninguna oración sin romper a llorar a la mitad de ellas. “Era verdad… Cuando estábamos juntos, lo que te decía, lo que sentía, era verdad.” No quería que le quedaran dudas de la realidad del amor que le profesó durante ese tiempo, porque nunca le mintió respecto a ello. “Perdón por no amarte como te merecías, por no respetarte… ¿Por qué estás aquí usando el anillo de la promesa que rompí? ¿Por qué no me odias? ¿Por qué no estás triste?” Sus preguntas quizá eran abrumadoras, pero no entendía porqué era tan buena con él. Entendía que eran familia, que se habían hecho promesas y que se amaban, pero ¿por qué? Sin saber qué más podía decir volvió a abrazarse a ella, tratando de retener el flujo de sus lágrimas, repitiendo constantemente que lo sentía.
Mariana evitaba llorar, no lo hizo cuando se enteró que su padre estaba engañando a su madre, se contuvo después de unas lágrimas durante el funeral del mismo y cuando Seth termino su relación y sentía que el mundo nuevamente se derrumbaba ante ella, tampoco lloro. Necesitaba mantenerse fuerte, para ella lo más importante siempre había sido la familia, no solamente la directa, pero también aquellos que ella había para formar parte de ese círculo. Era por eso que no había dudado en visitar a Seth cuando Rachel le dijo que ni siquiera dejaba su cuarto para comer, porque él siempre había sido su familia, incluso antes de que su relación fuera romántica y hubieran planeado un futuro. Escuchar a Seth hablando de esa manera le causaba dolor, jamás lo había visto así, ni siquiera cerca de estar en ese estado. “¿Recuerdas cuando tuve ese accidente donde perdí la memoria? Me fuiste a ver al hospital Seth, cuando aquel psicópata intento matarme, estuviste ahí para mí. Cuando mi padre falleció, estuviste a mi lado.” Estaba intentando contener las lágrimas, pero con cada palabra se le hacía más complicado. “Seth, lo que paso no fue culpa de nadie, nadie sabía lo que podía pasar, nadie tenía idea que había que cuidar a alguien.” No se hubiera imaginado que terminarían hablando de esa manera, para la morena ambos habían terminado como amigos y eso era el fin de todo. “Yo lo se Seth, sé que me amabas, sé que me amas. Jamás he puesto en duda tus sentimientos por mí y esta conexión tan fuerte que tenemos.” Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas antes de que la morena pudiera hacer algo, era imposible detenerlas ahora. “Estoy triste Seth, estoy devastada por todo lo que ha pasado en los últimos meses. Te dije que jamás te odiaría, que siempre podrías contar conmigo aunque no estuviéramos juntos como pareja. Seth, eres mi alma gemela , eres mi hogar, mi puerto seguro y jamás te dejaría.” No podía contestar la pregunta del anillo ¿Qué iba a decir? Ni ella tenía una explicación lógica ante aquello.
No sabía cómo lidiar con todos esos sentimientos encontrados sin sentirse abrumado ante las consecuencias que él mismo había propiciado con sus acciones. Ninguno de los problemas que en ese momento le agobiaban tenía solución; había perdido al bebé que tendrían juntos por su propio egoísmo, Roxanne estaba muerta sin importar sus esfuerzos para mantenerla con vida, y lo más importante, sus promesas y el futuro que había planeado con Marina jamás existiría. Tenía años de conocer a la morena, de ver cómo le habían lastimado las personas en las que más ella confiaba, pero nunca se imaginó que en cuestión de tiempo, él también entraría en esa lista. Con lágrimas en los ojos le miró fijamente mientras hablaba, no podía creer que a pesar de todo estuviese ahí, intentando hacerla sentir mejor por haberle roto el corazón. “No debí dejar de estar a tu lado nunca. No debí pensar que estabas bien sin mí.” Se había conformado con la idea de que Mariana era lo suficientemente fuerte como para sobreponerse ante todo, que dejó de ser su héroe, como ella le decía tiempo atrás. “¡Yo debí cuidarte!” Espetó, aunque ella se esforzaba en hacerle ver que no era culpa de nadie, Seth sabía que de haber estado al pendiente de ella nada de eso hubiera pasado. “Ese alguien que había que cuidar eras tú. No debía esperar a saber que había un bebé para cuidarte, nunca debí dejar de preocuparme.” Ella mejor que nadie sabía que su eterna preocupación y sus ganas de evitar tener la culpa de que Roxanne cometiera una tontería, era lo que finalmente les llevó a deteriorarse, y eso definitivamente era culpa suya. Cuando le notó llorando se quedó helado, pero no podía fallarle también ahora. Le acercó a su pecho y le abrazó fuerte, él no estaba en condiciones de dar apoyo, pero quería al menos esa vez, demostrarle que la amaba. “De verdad que sí, de verdad que sí te amo.” Le aseguró. “Eres mi persona, no podría dejar de amarte aunque quisiera.” Acarició su cabello y después apretó un poco más su mano. “Sé que te dije que a ella también la amaba. Y tal vez sí lo hacía... Pero tú eres la única persona de la que he estado enamorado.” Había desarrollado un cariño especial hacia Roxie, pero nunca le había podido hacer sentir como Mariana hacía con solo una sonrisa. Quizá sonaba conveniente que lo dijera ahora, pero Seth no buscaba regresar con ella, aunque en el fondo eso fuese lo que quería, simplemente quería que supiera que lo que sentía por ella no era menos de lo que sintió por la fallecida, quería que supiera que ella era irremplazable, que no había manera de que alguien suplantara la manera en la que él la amaba. “Y siento mucho haberte lastimado, pero tenía que hacerlo, tenía que alejarme… No te merecías mi indecisión, ni mis traiciones. Mereces a alguien que te haga feliz, que te haga reír hasta que duela y que te mire como si fueras la única en el mundo, porque lo eres. Eres… Eres el amor de mi vida, y por eso quiero que seas feliz.” Dejó un pequeño beso en su frente. “No eres una segunda opción, eres la razón por la que no existen más opciones.” Esperaba que creyera en sus palabras, porque sabía el significado de cada una de ellas. “Tampoco voy a dejarte, no quiero hacerlo.” Murmuró mientras veía constantemente el anillo que adornaba su mano, ¿qué se suponía que significaba? ¿Quería estar con él? Aunque no estaba en posición de siquiera pensarlo, una parte de él se sentía mejor sabiendo que aún lo usaba, que aún tenía la ilusión de un futuro juntos.
Ni siquiera ella misma entendía como podía mantenerse tantranquila en esa situación, era obvio que ambos estaban lastimados, por las mismas razones, como siempre. Mariana no soportaba a ver a Seth de esa manera, ledolía en el alma ver al joven que tanto amaba tan destrozado, tan lejos de lapersona que normalmente era. No podía dejarlo atrás solo porque su relación amorosahubiera terminado, se lo había prometido. Así que cuando Seth escondió su carallena de lágrimas la morena no dudo en simplemente abrazarlo nuevamente,intentando mantenerse fuerte a pesar del obvio temblor de sus propias manos.Las palabras de Seth la sorprendieron, pues ella creía que la razón de su depresiónera la muerte de Roxane y no su rompimiento. Cuando él tomo su mano,simplemente mordió su labio inferior, tenía que mantenerse fuerte, nada buenoiba a ocurrir si ambos empezaban a llorar y a culparse. “Seth, te dije que estaríaa tu lado siempre. Te amo, no importa si nuestra relación no es de pareja, mepreocupo por ti, eres mi mejor amigo y siempre lo serás sin importar lascircunstancias, eres mi familia Seth y la familia tiene que estar junta, sobretodo en los malos momentos.” Le dio un pequeño apretón a la mano del ojiazul,intentando reafirmar sus palabras. “Noes culpa de nadie lo que paso Seth, tu no sabías, nadie sabía nada.”
Detestaba encontrarse en ese estado tan vulnerable y no poder hacer nada al respecto. No era esa clase de persona, siempre había tenido el control de toda situación y normalmente sabía manejarlas, pero ahora todos sus esfuerzos por mantenerse firme se desvanecían, aún más cuando las palabras de Mariana avanzaban con tal facilidad. Su abrazo le mantenía cuerdo, su apoyo le hacía sentir un poco menos miserable, pero a la vez le sorprendía la firmeza con la que sostenía que eran familia y que lo amaba. Aquellas revelaciones hacían que sus lágrimas aumentaran. "Yo t-también te lo dije, y nunca pude c-cumplir con mi p-promesa." Esa era la razón por la que se sentía tan mal. La única persona que estaba con él en esos momentos tan difíciles, era la misma a la que se había encargado de decepcionar una y otra vez. "Te amo, de verdad que sí." El amor que sentía por Mariana jamás se vería limitado por un título. La querría así de fuerte por siempre, sin importar si fuesen novios o amigos o enemigos. "Pero jamás pude demostrártelo. No te c-cuide, por eso pasó esto.... Si te hubiera cuidado, si hubiera hecho lo que tenía que hacer, si hubiera cumplido mi promesa..." No podía terminar ninguna oración sin romper a llorar a la mitad de ellas. "Era verdad... Cuando estábamos juntos, lo que te decía, lo que sentía, era verdad." No quería que le quedaran dudas de la realidad del amor que le profesó durante ese tiempo, porque nunca le mintió respecto a ello. "Perdón por no amarte como te merecías, por no respetarte... ¿Por qué estás aquí usando el anillo de la promesa que rompí? ¿Por qué no me odias? ¿Por qué no estás triste?" Sus preguntas quizá eran abrumadoras, pero no entendía porqué era tan buena con él. Entendía que eran familia, que se habían hecho promesas y que se amaban, pero ¿por qué? Sin saber qué más podía decir volvió a abrazarse a ella, tratando de retener el flujo de sus lágrimas, repitiendo constantemente que lo sentía.
No se esperaba ver a Seth de esa manera, tampoco esperabaaquella reacción por parte del ojiazul. Rachel le había dicho que estaba muymal pero nunca se hubiera imaginado hasta qué grado. Sabía que la muerte deRoxie había sido algo muy fuerte para todos ellos, pero se imaginaba queincluso más para Seth, debido a los sentimientos que él albergaba por la joven.No dudo en abrazarlo, estrecharlo entre sus brazos mientras acariciaba suespalda en un intento de hacerlo sentirse mejor, aunque no fuera ella a la queesperaba y quería ver en ese momento. “Shhh Seth, está bien.” Nadie mejor queella sabía que seguramente se había estado guardando esas lagrimas desde que sehabía enterado de las noticias. “Vamos a la cama ¿Quieres hablar?”Decidió mantener el tono de susurró, pues no quería alarmar al chico. Rompió elabrazo después de unos minutos para poder tomarlo del brazo y que ambos sesentaran en la cama del chico, que daba indicios de no haber sido arregladadesde hacía días.
Se sentía como un verdadero imbécil estando entre los brazos de Mariana, ¿cómo podía ser tan descarado? Su compromiso se había roto apenas unas cuantas semanas atrás, y la noticia sobre la pérdida del bebé tenía unos cuantos días, ¿cómo podía estar ahí consolándolo? Se abrazó a ella lo más fuerte que pudo y sintió calma, o al menos lo más cercano a ello que había experimentado en los últimos días. Entre su respiración y palabras entre cortadas se limitó a asentir y seguir sus pasos hasta su cama; apenas ahí no pudo evitar volver a echarse a llorar de nuevo, esta vez escondiendo su rostro en su cuello para evitar que lo viera. "Siento haber echado todo a perder." Su voz apenas se escuchaba, pero sus palabras iban en serio. "N-Nunca quise l-lastimarte." Sus palabras no coincidían con sus acciones pasadas, pero lo que decía era cierto. Jamás quiso lastimarla, la quería demasiado como para tan solo pensarlo. Buscó tomar su mano, si bien recordaba, era algo que le hacía sentir completo. Quizá estaba fuera de lugar, pero suponía que si aún estaba ahí era porque le importaba. Se atrevió a entrelazarlas y de inmediato notó el anillo, quedándose helado. Se secó las lágrimas con el cuello de su camisa, tratando de calmarse. "Mariana, ¿por qué eres tan buena conmigo? No lo merezco, es mí culpa, es mí culpa que no vayamos a..." Ni siquiera estaba listo para decirlo en voz alta, ¿casarse? ¿Tener a su bebé? "Perdóname." Soltó en casi una súplica, pero por más que lo trataba de evitar no parecía poder dejar de llorar.
Estaba perfectamente consciente de que lo correcto hubierasido decirle la verdad a Rachel, decirle que todo había terminado, elcompromiso con Seth había sido roto y la única razón por la que todavía teníaaquel anillo adornando su dedo era porque no tenía el valor de quitárselo, peroen vez de eso había aceptado ir a ver a Seth, ayudarlo a que volviera a ser elmismo de antes. Estaba parada frente a la puerta de la habitación del ojiazul,casi con miedo de entrar. Rachel le había dicho que era inútil golpear, que el chico no iba a abrir. Suspiro profundamente, jugando inconscientementecon el anillo de compromiso que tenía y abrió la puerta. “¿Seth? Soy Mariana¿Puedo pasar?” Su voz había salido en un susurro, y la morena tuvo quecontrolarse para evitar que las lágrimas escaparan. @danyindie
Jamás se había tenido que enfrentar a semejante cantidad de problemas, mucho menos sintiendo cómo cada uno de ellos se acumulaba en ese lado profundo que nunca hubiese querido explorar. Una parte de él sabía que lo merecía, que todo lo que ahora le sucedía eran las consecuencias de una serie de malas decisiones e intentos de héroe que no funcionarían. Roxie estaba muerta, jamás la pudo salvar. Había destrozado el corazón de la única persona a la que le importaba, y como si fuese poco le había causado algo terrible. Siempre había pensado que las personas exageraban cuando hablaban de perder a un bebé que no había nacido, Seth ahora entendía lo terrible que era el pensar en el hubiera... Si hubiese sido niña o niño. Se mantenía a medio vivir en su habitación, con la ropa de hace días contemplando al vacío, pensaba seguir así, pero el ruido de la puerta le despertó de su trance. ¿Mariana? ¿Qué hacía ella ahí? Un poco aturdido se levantó y abrió la puerta, observándola unos segundos, como queriendo comprobar que no era una ilusión. Una vez que lo entendió, no pudo hacer más que echarse a llorar en los brazos de la morena, dejando salir poco a poco lo que había tratado de retener durante días. "Lo siento, l-lo s-siento." Repetía entre susurros, algo interrumpidos por su llanto.
Mariana no era un genio, ni era billonaria ni nada por elestilo. Lo único que quizás podría compartir con Tony Stark era el gran ego queambos tenían, pero había tenido una afinidad con el personaje desde la primeravez que leyó uno de los comics de su hermano Luke y desde entonces se había enamoradode Iron Man. “Tony creció con esa idea, su padre fue quien empezó el negocio yera obvio que su hijo iba a seguir con esa línea de trabajo, sobre todo tomandoen cuenta su cerebro. Pero Tony jamás pretendió ser mejor que las personas quecompran sus armas, no lo entiendes, no es como si vivieras todos los días de tuvida teniendo que mantener una fachada por que bueno, esa es tu vida y el mundodecidió que serias así porque obviamente tienes que ser igual que tus padres.”Negó con la cabeza y soltó un suspiro, no le hacía bien el entrar demasiado enuna conversación como esa. “Steve es demasiado bueno para ser verdad, nadietiene ese sentido de virtud.” No odiaba al Capitán América, al contrario, le parecíaun héroe que le hacía honor a la palabra, pero quizás por eso no era sufavorito, era demasiado idealista, el sueño americano que no podría existir enun mundo como este. Sonrió ante las palabras de Seth, la verdad era que lamorena no estaba buscando ningún tipo de relación amorosa en ese momento perole causaba gracia que siguieran con ese juego. “Claro, estoy segura de que noeres de los que besan en la primera cita.”
Soltó una risa algo débil, al menos Seth había quitadoaquella cara de preocupación que le causaba ternura a la morena. “Bueno, enalgo tienes razón, no soy una princesa, soy una reina malvada así que creo queel beso no hubiera funcionado de cualquier manera.” Ante la mención de la madrede Seth su corazón comenzó a latir con rapidez pero no había amenaza de unnuevo desmayo. “No sé, tu cuarto tiene cosas que definitivamente no estarían aquísi hubieras planeado traer a una chica.” Se encogió de hombros. Se sentó en lacama cuando se sintió lo suficientemente fuerte y apenas su cabeza dejo de darvueltas, no sería bueno que se volviera a desmayar, ya podía ver a Seth llamandoal 911 y pidiendo una ambulancia. Aquel pensamiento le causo gracia y soltó unapequeña risa, sin embargo, pretendió ignorar el comentario acerca de relacionespero le fue imposible el pasar por alto la mención de su uniforme de animadora,estaba segura de que sus palabras no tenían la misma implicación que si algunode los jugadores de fútbol las hubieran pronunciado. Enarcó una ceja y miró aSeth con una pequeña sonrisa que no presagiaba nada bueno. “¿Mi uniforme? ¿Qué tiene?”Preguntó con una voz que pretendía ser inocente mientras tomaba la orilla de sufalda de animadora, levantándola apenas.
Tenía en mente argumentar frente al tema, pero las revelaciones que le daba gracias a Tony Stark le parecían mucho más interesantes, pues era obvio que no todo se trataba del genio. Algunas cosas eran sobre ella, en especial lo último. Asintió un par de veces sin saber exactamente qué podía agregar al respecto. “Quizá tengas razón… Pero fue hasta que dejó de pretender que sólo era Tony Stark cuando empezó a ser Iron Man.” Intentó expresar un consejo en forma de ese lenguaje que parecía les ayudaba a entenderse mejor. “¿Tú crees? Yo no creo eso. Creo que sí es un héroe pero no creo que sea tan bueno, ¿sabes? En algún momento eso debe ser su perdición. Pasas toda la vida creyendo que eres bueno, porque eso te dicen, ¿pero lo eres? Es como cuando contratas a una niñera para cuidar a tus hijos, te dice que los va a cuidar, ¿pero lo hará? ¿O se beberá todo tu tequila, dejará el gas prendido, explotará la casa y todos morirán? Estar forzado hacer bueno hace que esa clase de tragedias sucedan.” Se alzó ligeramente de hombros. “Todos tenemos un lado oscuro pero todos se sorprenden cuando lo mostramos.” No sabía cómo había llegado hasta ese tema cuando se suponía que hablaban de las diferencias entre Iron Man y Capitán América, pero Seth solía sentirse reprimido por ‘tener que hacer lo correcto’ más de una vez. A veces creería que iba a enloquecer. No contuvo su risa en cuando escuchó lo que decía, definitivamente era un todo en uno que jamás había visto. “Ya, pero si se trata de ti quizá haga una excepción.” Le miró por unos segundos, para después desviar ligeramente la mirada. Algo extraño le sucedía cuando trataba de mirarla mucho tiempo.
Rodó los ojos de inmediato y dejó salir una pequeña risita. Retiró con cuidado su mano sobre su frente y le miró un poco divertido. “No estoy de acuerdo con eso. Quizá no seas una princesa, pero dudo mucho que seas una reina malvada. No eres mala. Eres una buena persona que se esfuerza mucho por ocultarlo.” Dudaba mucho que Mariana cumpliera con el estereotipo de una princesa, sería una decepción que lo hiciera, y ciertamente hacía todo lo contrario. Frunció un poco el entrecejo, observando su recámara tratando de encontrar aquello que parecía ser tan evidente para la morena. “¿Qué cosas?” Estaba curioso. Creía que su cuarto era muy normal. Le ayudó a sentarse y siguió con ese semblante de sorpresa. “¿Qué está mal con la habitación?” Murmuró mientras seguía observando a detalle. “Bueno…” Suspiró. “No es para hacerte sentir especial pero, eres la primera chica aquí.” Rió, a estas alturas sabía que era algo obvio para la morena. Notaba como a veces Mariana evitaba contestar alguna de sus preguntas, ¿eran muy personales? ¿La ponían incómoda? No lo sabía. No era expresiva en ese aspecto. Se mostró un poco confundido cuando preguntaba por su uniforme, sobretodo con esa vocesita que no había escuchado nunca. “¿Tú uniforme?” Inquirió antes de notar que su falda se encontraba ligeramente más arriba de donde estaba antes. Dios, ¡Era un pervertido! ¿Cómo sabía como estaba antes? Tragó grueso y se sonrojó un poco, pues habían sido ya algunos segundos desde que había visto el largo de su falda, y aún así se había quedado como idiota observando sus torneadas piernas. Estaba seguro de que ninguna otra animadora tenía esa suerte. “P-Pues e-es… Y-Ya sabes, c-corto.” Frunció el ceño intentando pensar en lo que debía decir. “Y-Y te queda b-bien. Es b-bonito. Luce bonito en ti.” No sabía qué más decir. “Debes creer que soy un imbécil por hablar de tu vestido y v-verte como idiota… Pero no lo digo de ese modo, d-de verdad pienso que eres bonita pero también pienso que eres más que bonita, no me lo tomes a mal.” Quería disculparse. Vivía con tres mujeres en casa que se esforzaban en recordarle lo importante que era no objetivizar a una persona, sobretodo a las mujeres, y a pesar de que la belleza de Mariana le parecía cautivante, también su personalidad. Y la manera en la que se empeñaba porque nadie la conociera.