Tarde de Diciembre
Una banca balanceada, sombras apareciendo, Amelia en la misma pose de hace un par de horas, escucha pasos, voces, autos, siente su lápiz recorrer las hojas con palabras que nunca serán escuchadas, remoja sus labios con un chocolate que se ha ido enfriando; Tantos objetos con los que puede fijar su mirada, sin embrago prefiere perderse en la nada.
En la contraparte de la balanza un señor de tez cansada, escucha pasos, voces, autos, su mirada fija en las palabras que Dante algún día escribió. Una galleta en ese momento se disuelve en su estomagó, palabras escriben, subrayan, leen, pero ninguna emiten.
Labios secos, últimas palabras, sombras y una banca vacía.
-Alejandra Carreño














