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Golpe que iba, golpe que venía. Después de estar alrededor de una hora bailando y divirtiéndose, la castaña comenzaba a asfixiarse por falta de aire entre la multitud y a recibir pisotones, y empujones completamente fuera de lugar. Por ese entonces, decidió que lo mas conveniente era guardar energías y esperar a que el ambiente volviera a calmarse, o de lo contrario podría sufrir algún daño físico grave. En cuanto logró salir del atestado, se dirigió por algo de beber y posteriormente caminar por ahí, cuidando que su bebida no desapareciera tanto de sus manos como de su vista. Divisó a un chico a lo lejos, solo, en una esquina y no dudó en acercarse en busca de simple platicar. Pero, apenas estuvo a dos pasos de él, sintió un golpe abrupto aterrizar sobre su espalda y provocar que la bebida volara, cayendo, parte de esta, en la cabeza del chico y la otra en el suelo.— Lo siento, lo siento —se disculpó, atónita y bastante lamentada por dar una primera mala impresión.
Estaba riendo a causa de un post que vio en la web cuando de pronto sintió el líquido caer en su cabeza. Cerró sus ojos en reacción y claro, tapó su móvil. Ante todo estaba la seguridad de su celular, y eso lo dejó en claro cuando lo protegió con su vida del trago. — Kurwa, kurwa, kurwa. — repitió varias veces en un balbuceó mientras se ponía de pie y sacudía su cabello y bueno, se miraba la camiseta que se había salpicado bastante. — No te preocupes — dijo sin mirar a la fémina, algo frustrado por lo ocurrido. — Le puede ocurrir a cualquiera. — La miró y le dedicó una pequeña sonrisa para calmar a la chica.













