De los actos más violentos a los derechos humanos registrados por la historia.
Para entender lo que pasó es los años de 1692-1711 en Salem nos tenemos que regresar unos cuantos años a la aparición de Samuel Parris en la historia.
Nacido en 1652 Samuel Parris dedicó la mayor parte de su vida a los comercios sin tener éxito debido a su pésimo manejo de los mismo y su precaria toma de decisiones. Al no tener éxito en su primer carrera se dedicó a ser ministro.
Asignado a Salem Village el ministro Parris había presesido a otros tres ministros que había abandonado el cargo tras lo complicado que era el pueblo y las muchas responsabilidades que este representaba. El pueblo al soportar las consecuencias de los malos manejos y precario desempeño de su papel se mantenía molesto e inconforme con su nuevo ministro.
En medio de estas diversas tensiones, en febrero de 1692, la hija de Samuel Parris, Betty, y su sobrina Abigail Williams, comenzaron a mostrar un comportamiento extraño —arrastrarse por el suelo, esconderse debajo de los muebles, contorsionarse, gritar y lanzar objetos— que, a falta de otra explicación tras ser examinadas por un médico, fue achacado a brujería.
Samuel Parris acusó a tres mujeres como responsables de los a tramos comportamientos de su descendencia: Sarah Good era una mujer sin hogar que a menudo mendigaba y había sido acogida por Samuel Parris durante un breve período de tiempo hasta que este la echó por "conducta maliciosa" e ingratitud. Sarah Osborne era una rica terrateniente que no había asistido a la iglesia en más de tres años, alegando una enfermedad recurrente, lo que la convertía en una paria tanto como Good. Tituba era posiblemente una arawak de origen caribeño que fue secuestrada, esclavizada y vendida a Samuel Parris en Barbados, donde su familia tenía una plantación. Era la esclava doméstica de la familia y cuidaba de los niños, a los que solía entretener con historias de fantasmas y cuentos de demonios y magia.
Sin embargo, la acusación de esas tres mujeres marginadas no terminó ahí, al poco tiempo se acusaron a más personas entre ellas miembros de la misma iglesia dando un total de 19 personas ahorcadas, otros muchos murieron en la cárcel en espera de su juicio y más de 200 con reputaciones arruinadas por las sospechas de la gente obligándolos a migrar a otras ciudades el incluso paises.
Actualmente se encuentra un cementerio memorial en donde anteriormente se celebraban los asesinatos. Fuera del mismo se grabaron las últimas palabras que solían decir las víctimas justo antes de caer al suelo eterno:
Salem se niega a soltar su pasado convirtiéndose en la cuna del Halloween y las creencias de brujas. No solo representando su pasado, sino utilizarlo como símbolo de resistencia y feminismo.