azchar:
‘ está un poco complicado lo que aconsejas. ’ y sin darse cuenta, termina apelando a la honestidad. al fin y al cabo, lo más probable es que sólo necesite a alguien que le escuche. ‘ las cosas quedaron un poco tensas en mi grupo cuando intentamos organizar quién se iba y quién se quedaba. ’ comienza con cautela, mirando a la mujer para asegurarse de que no había ningún problema otorgando información como esa. a la altura en la que se encontraban, ¿habrían quienes estaban dispuestos a aprovecharse de las debilidades de otros? ‘ la música que usaría para relajarla quizá sea… un poco anticuada. ’ por primera vez en la última hora, una sonrisa se le escurre. de repente aparece un grupo de personas, probablemente individuos de otros equipos, entregando chalecos salvavidas. uno es entregado a la mujer, otro se queda descansando sobre sus piernas. ‘ gracias por los consejos, de todos modos. el único consuelo es que… nunca se está solo en situaciones como esta. ’
resoplido escapa de su nariz ante afirmación que no está para nada lejos de la realidad, seca de más ideas para ofrecer cuando pocas veces se había visto en posición de ser quien alivie pesares de alguien más. aún así, escucha con atención comienzo de historia ajena. “¿quedó en el yate alguien que no quería hacer eso o cómo decidieron?” curiosidad es más grande, por lo que no se detiene en preguntar. “me gusta la música anticuada también, no tendría problema en escuchar un poco en este momento” y aunque no sabe sobre cual en específico es a la que se refiere pelinegro, ciertamente era algo que disfrutaba en demasía como para negarse a (¿últimas?) melodías. toma chaleco salvavidas con un pequeño asentimiento, dejándolo tras sus piernas. “no te voy a mentir, me sorprendió un poco ver cómo todos se ayudaban entre todos hace un rato” porque esperaba algo diferente de aquella competición. “el mundo no es tan solitario a veces”.
















