UNO DE AZĂCAR Y UN CORAZĂN ROTO.
Algo me despertĂł y estoy aquĂ a deshoras pensando por quĂ© te fuiste. No fue fĂĄcil aceptar que ya no estĂĄs ni estarĂĄs pero Ășltimamente te extraño demasiado. Duele que hayas querido buscar otros vientos para navegar o no nos amaste lo suficiente para quedarte. Me di cuenta que no estabas cuando querĂa contarte lo mejor de mi dĂa y no estabas ahĂ para escucharme. No estĂĄs cuando necesito un cafĂ© para recargar mi vida o mi alma, o para burlarte cuando te cuento todo lo que he aprendido con los años sobre este maravilloso lĂquido. No estĂĄs cuando, de noche, padezco frĂo o tengo ganas de que un abrazo concilie mi sueño. Hace mucho tiempo que ya no estĂĄs, pero yo sigo esperando tu regreso. Quiero que vuelva tu aroma, la sensaciĂłn de tu piel en la mĂa, tus besos lentos y tus rĂĄpidos pestañeos cuando mueres de nervios. Quiero que vuelva tu cabello rizado que tenĂa que peinar con mis dedos luego de unos largos besos o un ajetreado dĂa de actividades juntos. Quiero que vuelva ese cosquilleo en mi corazĂłn y en mi estĂłmago cada vez que me besabas o hacĂamos el amor. Quiero que vuelvas tĂș, pero ya no existes.












