No sentirse escritor.
Estoy cansada de escribir.
Es bastante triste derramar todos los sentimientos en letras que parecen no tener sentido alguno para mí, o quizá es que tiene tanto sentido que el tamaño de mi cerebro no logra descifrar el significado de cada poema. He reflexionado por mucho tiempo sobre lo que significa ser yo, pero he descubierto que no tengo una postura sobre mí misma.
No me considero escritora porque no hay ningún libro que lleve mi nombre en la portada; no me considero poeta porque mis poemas no me parecen buenos; no me considero yo, porque lo único que podría darme una etiqueta sería la escritura, y aún así no me considero ser parte de ese arte.
Entonces ¿Que cosa soy?
La respuesta siempre será la misma: no lo sé, y siempre me resultará desesperante. No sé cómo parar de escribir, es como si yo fuera una simple marioneta manejada por hilos que no se pueden cortar, pero que si cortan mi piel, hasta que quizá un día termine por cortarme las manos.
¿Y de que me sirve escribir? No hay nadie que lea lo que escribo, lo que sentí y pensé. Es un sentimiento de frustración que va más allá de hacerme sentir ilusa, y esa misma frustración me lleva a escribir más, como un intento de huir de la realidad que me ahoga.
Cada día parece un sueño muy lejano poder nombrarme a mí misma escritora, pues es inevitable la sensación de que cada letra que escribo me aleja más de lo que creo que soy.










