Respiro unas noches bonitas conmigo mismo, no me hago lluvia de preguntas frente a un par de respuestas rebuscadas, estuve sintiendo a toda máquina los abrazos más simples, es un conjuro que le hago a mi amor, para que recuerde la inmensidad de todo lo diminuto, así como esas miradas sin pretender, las sonrisas que buscan sonreír.
Que macabra noche que suena por el aparato, y yo tan tranquilo pisando el pastito, miro el cielo buscando esas luces que vimos cruzando la noche, cuando la luna me estampa así, casi que puedo sentirte acá, es un abrazo del que nadie puede escapar, y tampoco quisieran, pues están en peligro de extinción, las canciones sin significado aparente, y los silencios que nos permiten la pregunta.
Quise ser una respiración de tranquilidad, pero olvidé de ajustar el potenciómetro, se desparrama todo con la vibración incorrecta.
Quiero ser esta respiración sin nombre, es más amable, no confronta despilfarrando demasiado, y cuando se presenta la beta, mina sin dudar el brillante que asoma, de su sombra reconstruye la angustia, y con unas gotas del día vuelve a sentir.
Aunque no me conozcas te salvé de tu deseo, en mi misterio asola una maldición, si te fueras conmigo en tu delirio de mi belleza, encontrarías que esta rara pieza no demuestra su rareza porque sí, sino como advertencia de que es peligroso acercarse a la fundición, en el rojo vivo de su transformación, y me has encontrado en el momento definitivo de las chispas, donde suelo verme con una verdad entre los dientes.
Camino solo al final de mi noche, voy por el borde del camino por el que vine hasta acá, al volver puedo ver mis personajes desmoronarse, pobre de ellos que ni siquiera sabían de su ficción, tan convencidos, tantas convicciones, ahora respiran una noche bonita conmigo, caminan abrazados, cuando se cansan se toman de las manos, se cuentan anécdotas con una claridad única, cantan una canción que suena en armonía con todas las partes, incluso las abandonadas, las encarceladas, estamos perdonados por una sensación que va más allá de la culpa, y de las corrientes que no se pueden controlar.
¿Te acordás? estábamos hablando de la teoría del caos, y de como influir en el universo, estábamos hablando de sembrar el amor por donde sea que pisáramos, estamos hablando a través de una mirada, sin decirnos palabra que pueda oírse, y aunque últimamente solo se oye tristeza en ese paraíso mudo, nos seguimos encontrando con los ojos que salpican los colores de un sonido demasiado puro para llegar a explicarse.