A mexican journalist, stylist and blogger. Fan of everything fashion and yoga. Leopard-print-as-a-neutral believer. The spanish version of all fashion show reviews are available by clicking "Read More" below the post! Want your collection reviewed? E-mail me to [email protected].
Una propuesta clásica, minimalista y con edge pasó por la pasarela de Lorena Saravia para el otoño 2014.
Con unas cuantas siluetas esenciales y materiales contrastantes, como la estructura de la piel contra la suavidad del chifón, la diseñadora demostró cómo debe verse un guardarropa de invierno: cómodo, lujoso, sexy.
El balance es difícil de encontrar pero que estuvo muy presente en la colección, que respondió de forma impecable a mi debilidad por las blusas con transparencias y las faldas ultracortas, o los ocasionales e inesperados flashes de piernas.
La mujer delineada por Lorena es fuerte, decidida y valiente, con la delicadeza estrictamente necesaria, pero que jamás pierde la feminidad.
Las líneas fueron sobrias y el negro fue el color dominante, muy el estilo típico de la diseñadora pero con un allure contemporáneo indiscutible.
La colección de otoño de Ale Quesada, "Wish list", fue una fiesta de texturas, colores y estampados, con el característico estilo femenino y naif de la diseñadora pero un mood provocativo inesperado y francamente satisfactorio.
Se sintió una fuerte influencia de los cincuenta, con faldas midi amplias y plisadas, y suéteres y bomber jackets que daban un look preppy y retro, y que ocasionalmente venían en tejidos tornasol, un toque súper interesante.
Quesada es una de las creativas favoritas de México, y parte de su éxito viene de que suele diseñar prendas cosmopolitas, que funcionan con facilidad y que, sin exageraciones innecesarias, reflejan mucha personalidad.
Los colores fueron desde un rosa pálido y grisáceo hasta naranjas explosivos, y la variedad de tonalidades y matices mantuvo la atención del público hasta el último segundo.
Sin embargo, mi pieza favorita fue un vestido totalmente negro, con flecos a lo largo y mangas de chifón. Los accesorios de L'Impératrice me encantaron.
El premio al styling del último día de MBFWMx, sin duda, es para Ale, que consiguió el balance perfecto entre inocencia y rudeza con un recogido clásico y retro, combinado con maquillaje pálido y labios súper oscuros.
Hacer la transición de ganador de un reality a diseñador bona fide requiere dos cosas: osadía y talento. Por suerte Jorge Duque está ahí para probar que es posible.
Su colección de otoño satisfizo completamente mi necesidad de prendas audaces. Fue uno de esos shows provocativos que de verdad pueden inspirarte a la hora de armar un outfit, porque son al mismo tiempo utilizables y originales.
Los cortes y detalles masculinos dominaron la pasarela, destacando un vestido en encaje azul grisáceo, con un cinturón en terciopelo verde oscuro con funda pistolera incluida. El colombiano se inspiró en la guerra civil español para incorporar estos elementos.
Otro motivo muy presente fueron las telas metalizadas y las texturas interesantes. Y fue fascinante observar la transición de estilos, que pasó, en un momento, por siluetas fluidas en colores suaves.
Por el peinado le daré a este diseñador el premio al mejor styling del día 2 de MBFWMx: cabello recogido hacia un lado, con ondas naturales y maquillaje que hacía énfasis en los ojos. Un look fuerte, sexy y provocativo, que sin duda se volverá tendencia.
¿Mi única queja? Ahora no puedo esperar a que sea otoño.
Siempre es refrescante cuando una colección RTW de hecho está lista para usarse. Y aunque probablemente me mantendría alejada de las cejas decoloradas, el desfile de la temporada otoño-invierno 2014 de Alexia Ulibarri fue todo lo que esperaba.
El mood se estableció desde el primer outfit: una volátil falda púrpura de talle alto, un top con aplicaciones en el mismo tono y una bomber jacket en azul marino y negro.
Esta última pieza fue el detalle inesperado que marcó la línea para el resto de la colección: un estilo ladylike deportivo, que recordó a la década de los cincuenta.
En términos de siluetas las prendas fueron variadas. ¿Mi favorita? Una falda plisada en azul polvo con una sudadera oversized y un collar como único acento. Me sorprendió un vestido negro con escote y mangas de encaje, con una espalda baja de impacto.
Como accesorias, bolsas de la diseñadora (con líneas simples y estampados ocasionales) y pulseras con pedrería ultra delicada me fascinaron, aunque las coronas, que contrastaban quizá en exceso con el maquillaje minimalista, me dejaron sentimientos encontrados.
El debut de Sandra Weil en la pasarela de MBFWMx trajo lo que la diseñadora hace mejor: rock and roll de lo más chic.
Desde que comenzó con su línea RTW he tenido un crush con sus diseños, y su colección de otoño fue una muestra de todo lo que ha enamorado a las mujeres mexicanas: tops estructurados súper favorecedores, maxifaldas únicas y un allure cosmopolita.
Le inspiraron las aves, y este arrebato fue especialmente evidente en los colores: azules y verdes profundos, naranjas y amarillos llenos de vida y un dorado multidimensional estratégicamente elegido para ciertas piezas. Una paleta audaz y sin miedo, como es típico en la diseñadora.
Las siluetas eran femeninas pero irresistiblemente modernas. Con faldas de talle alto combinadas con tops (y crop tops) que iban desde ligero y fluido hasta lo geométrico y minucioso.
Los accesorios, de Gala is Love, completaban una serie de looks sencillos de usar pero evidentemente creados para una mujer sin miedo.
Julia y Renata Franco se llevaron, sin duda, el premio al mejor styling del primer día de MBFWMx. No solamente el peinado –una trenza messy muy grunge– y el maquillaje –sombra rosa eléctrico y cejas marcadas– eran ideales para el mood de la colección, sino que los accesorios fueron elegidos magistralmente: clutches de piel en crudo o negro, y botas de tacón a a rodilla, de Dione.
En el desfile predominó, como caracteriza al dúo, el minimalismo, pero drapeados (ocasionalmente desordenados pero en general bien ejecutados, especialmente considerando las telas que usaron) y siluetas avant garde no dejaron espacio al aburrimiento.
Las prendas más interesantes fueron las camisas oversized, que las diseñadoras confeccionaron en raso de seda y crepé satinado. Predominaron los colores temperamentales, con la refrescante aparición, hacia la mitad del desfile, de algo de lila y un delicado dorado mantequilla.
Sin duda se trató de una colección para mujeres poderosas: en control de su estilo, de su vida y de las habitaciones a las que entran. Pero eso es hablar de la mujer Julia y Renata, de esas que no puedes evitar ver, y que deseas ser algún día.
Puedes ver la colección completa dando click aquí.
David Salomón sabe como enfatizar lo mejor de las mujeres que usan sus creaciones. Ayer, en el desfile en el que presentó su colección otoño 2014, quedó claro, también, que está pasando por una etapa barroca y romántica.
Las piezas de la colección compartían transparencias, aplicaciones en patrones intrincados y siluetas ligeras. Muy al estilo Elie Saab, pero con transparencias descaradas a la Zuhair Murad, Salomón llevó la feminidad a su último límite, y aunque el movimiento fue arriesgado (nadie quiere terminar pareciendo florero), superó el reto exitosamente, y es difícil creer que alguien lo pudiera haber hecho mejor.
A pesar de los aires de Saab, la colección tenía ecos muy mexicanos: desde los colores, que transportaban a diversos paisajes del país, hasta los cortes del encaje. El resultado fue fascinante.
Pero si hay algo de lo que no queda duda, es que los vestidos de Salomón están creados para una mujer sexy y segura de sí misma. Era claro que las modelos se sentían bien en ellos, y el por qué es fácil de comprender: a pesar de que las transparencias podrían dar miedo, las siluetas son favorecedoras y las telas son amables, y las aplicaciones son la distracción ideal para cualquier imperfección (real o no) de quien las use.
Puedes ver la colección completa dando click aquí.
Ayer, Alejandro Carlín abrió la temporada en Mercedes Benz Fashion Week Mexico Otoño Invierno 2014. Y el show, hasta para una escéptica del laser cut como yo, no decepcionó.
La paleta de colores fue sencilla, con neutrales (blanco, negro y nude) y púrpura como base. Pero los materiales y los cortes me dejaron fascinada: cueros increíbles (gracias a una alianza con José Sánchez, que hace, también, piezas divinas) y varios tipos de seda con caídas ultrafemeninas.
En cuanto a las siluetas, Carlín optó por combinaciones clásicas, que modernizó con cortes estratégicos. Me fascinó la falda tableada negra con una blusa blanca que lejos de aburrida es súper sexy, gracias a un escote halter/cuello de tortuga inesperado, que se repitió en un vestido beige que es inevitable querer.
Otro de los vestidos más interesantes era una pieza completamente negra, con un corte en la pierna y aplicaciones que formaban el contorno de una camisa, un chaleco y un bow tie deshecho; una invitación muy bien ejecutada al menswear dentro de una colección muy femenina.
Como ya mencioné, por lo general soy una escéptica del laser cut, pero no pude resistirme a las estrellas cortadas en un crop top blanco, combinado con una maxifalda con drapeado ancho. Fueron un detalle caprichoso, sí, pero Carlín consiguió hacerlas funcionar, y sirvieron como balance a la aparente seriedad del show.
¿La lección más importante del desfile? No temas a los looks monocromáticos, pero el leopard print (que vimos en los zapatos) nunca falla para mantener un poco de interés.
There's something about Raf Simons designs that feels consistently emotive, and his fall collection was not an exception.
The first thing that he made clear was that he very much remembers his stint as a menswear designer, with tailored jackets and vests, in pinstripes and black and grey, that still maintained the feminine silhouette that made the house of Dior so popular in the 50s, when women wanted to feel like women after having to fill in for men during World War II.
But even when the masculine motif was strongly present throughout the show, even the more manly pieces were softened by utterly womanly details: to-the-elbow gloves in powder blue, black and rifle green, corset lacing accentuating the waist, and just the right amount of delicate flower embroidery.
The stepford charm of Dior was even more evident in bright hues that provided a welcome contrast to all those menswear staples: minimalistic dresses in emerald green and hot pink, a padded black gown that was shamelessly sexy (my favorite piece, the fourth one in the main image) and sudden surges of red, ruby pink, amber and oxblood. It was a wonderfully colorful collection.
It had an almost cavalier feel to it, because even the structure was played out in an oversized version, and the mixing of hues was audacious, to say the least. You could feel the bravado in Simons' choices, yet another in-your-face adieu to Galliano's era and the warmest of welcomes to simple elegance.
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Christian Dior ganó fama porque devolvió a las mujeres la feminidad en la década de 1950, después de que la Segunda Guerra Mundial se las arrebatara. Y sin embargo, Raf Simons consiguió que una dosis fuerte de masculinidad y una indudable influencia de su periodo como diseñador de prendas masculinas funcionaran con la marca.
El desfile comenzó con mucha sastrería: sacos y chalecos grises, negros y rayados, con solapas gruesas y de corte cruzado, que se transformaron en abrigos largos.
La aparición de vestidos delicados y minimalistas, muy a la Simons, fue la primera señal de que el show se suavizaba. Y vaya que lo hizo.
Los colores pasaron de los básicos masculinos a diversos tonos de rosa (de salmón a rosa brillante), rojos, verdes y azules, y aún las prendas más masculinas tenían detalles históricamente relacionados a la sensualidad femenina: bordados de flores, guantes largos en azul pastel y verde profundo y cordones tipo corsé en patrones que acentuaban la cintura.
Todo muy Dior, y todo muy Simons. Y aunque los zapatos eran sumamente llamativos (aunque no como en la colección Couture), fueron las bolsas las que se robaron el show con su estructura y su juego de texturas.
The coloring was the most surprising bit of Armani's Fall 2014 show in Milan. While boring if only heard of (with plenty of greys, occasional black and lime green for an accent), the way it worked rendered the audience speechless. It was daring without being too obvious, and certainly typical Armani in it's impeccable tailoring.
Green was the color of the collection, despite the more overwhelming presence of neutrals. At first it showed up only in details: a thick line in lapels, a bracelet or a purse, but it slowly evolved into the predominant hue, and the las piece was a stunning embroidered gown, all in beautiful green.
It was certainly a challenge to convention. Green is a rare choice in fashion, especially in it's lighter shades, so it was a rather brave one. And, in a weird way, along with the strategically placed creases brought a sense of femininity to an otherwise severe collection.
Super bold eyebrows, barely rosey lips and loosely crimped hair gave the beauty a natural look that was very refreshing, and apparently all the rage for fall.
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Uno de los aspectos más irresistibles de la colección de otoño 2014 de Giorgio Armani fueron los colores. La paleta fue inesperada, y si solamente se escuchara sobre ella parecería una colección sumamente aburrida. Pero funcionó.
Esencialmente se trató de una serie de variaciones de gris, a veces negro y siempre verde lima, aunque con diferente presencia.
En un principio, el acento solamente se encontraba en una línea en la solapa o detalles en los accesorios (brazaletes o bolsos), pero conforme el show avanzó fue ganando terreno. De hecho, el look final fue un vestido strapless totalmente verde, con aplicaciones de cuentas y lentejuelas que formaban sombreados en gris. Fuera de eso, absolutamente sencillo: estructurado en el décolletage y fluido a partir de la cintura.
Los trajes sastre y sus derivados se roban la pasarela en los desfiles del italiano, y aunque fueron tan formales como siempre y las telas (lana de varios pesos) fueron en su mayoría grises, había cierta soltura provocada por leves fruncidos en puntos clave: la cintura, la cadera, la parte inferior de un saco envolvente y cropped (el de la izquierda, en la segunda imagen). Esa fluidez fue suficiente para feminizar tanta estructura.
Cejas marcadas, labios rosas y cabello suavemente corrugado fueron suficiente para complementar piezas igual de bellas y effortless.
We know Burberry is an elegant brand. It has always been and it will, if all goes well, always be.
Luckily for us, members of the nonchalant-brit-gals fan club, since Angela Ahrendts took over and Christopher Bailey became creative director (and now CEO), Burberry is also pretty damn fun. And fun was queen (or king? I've always pictured fun as a girl...) at the Fall-Winter show.
If I could only mention one thing it would be, without a doubt, the hand painted motifs. Flowers of different shapes, colors and moods evoked Bloomsbury's gardens, and gave the whole collection a naïve appeal. Yet it was almost overwhelmingly sophisticated.
Fall's Burberry girl is a bohemian charmer with an unexpected taste for structure, that resorts to mixing prints to free spirit her way out of anything. A subtle nonconformist, of sorts.
The pieces were breezy. Floaty dresses in soft fabrics, unconcerned shawls and stunning wool coats, lightened by long, cascading scarves in delicate materials.
It was an imaginative collection, and a charming way to introduce fantasy into practical outfits. The bags and shoes finished off the looks, continuing the flowery theme and providing a girl with enough space to fit whatever the day demands of her.
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Los últimos años han dejado claro que Burberry no es solamente una marca de lujo, sino que es una que puede balancear la diversión y la elegancia sin perder el equilibrio.
Y aunque la colección de otoño se inclina, indudablemente, hacia el lado del placer, el encanto de las flores pintadas a mano y el humor despreocupado (pero estructurado) de las prendas consiguió andar una cuerda floja que suele ser peligrosa exitosamente.
Los looks fueron ligeros y femeninos, aún cuando incluían abrigos de lana y medias-capas en telas densas, en ocasiones con estampados geométricos.
La cintura fue protagonista, marcada con cinturones de anchura variada (ultra gruesos para los textiles más resistentes y delgados para las siluetas más fluidas), y sirvió para consolidar atuendos que de otra manera hubieran parecido desaliñados.
Las bolsas oversized resultaban perfectas para el look de mujer práctica pero soñadora, y en general la colección fue muy, muy Burberry (y muy, muy divertida).
Sometimes garments are not what makes a collection, and Michael Kors' fall show was a prime example of the situation. The looks were impeccably stylized, and the outfits conveyed a very alluring carelessness. It was not, however, something that struck as original.
It seemed more a work of editing than creating, and some pieces looked like they could be found in any department store section (the dreaded "Coordinates" even) but it was actually educating to find out they can be tailored and mixed in a way that looks, beyond decent, quite awesome.
The whole show portrayed an archetypical cool girl: effortless, sophisticated, nonchalant. I could practically hear the models go "This old thing?" on me, and I envied the ability of the Kors girl to challenge the world with her lack of concern.
Laid back like no other, this collection was a success in how of-the-moment it was and, as the girl supposed to wear it, it was so barely worried about pleasing that it triumphed against all odds.
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No me atrevería a decir que Michael Kors creó algo nuevo en su colección de otoño. Al contrario, para ser franca, creo que he visto varias piezas parecidas a las que presentó en los pasillos de la sección de "Coordinados" de Sears.
El mérito está más en la forma en que las coordinó (y una construcción impecable, por supuesto) que en los elementos separados. Aunque son bonitos, no consiguieron alejarse de una norma que ha estado ahí por años.
Pero la idea hizo más que funcionar, y cautivó. Quizá porque se trataba de la mujer icónica de todas las épocas: despreocupada, elegante y casi insolente en su tranquilidad. El tipo que dice que se vistió con lo primero que vio y te hace envidiarla porque pasas horas frente al espejo y presientes que los resultados jamás serán tan audaces.
Y el éxito de la colección tiene el mismo origen, precisamente, que el de la mujer para la que fue creada: intentó tan poco que dominó, para sorpresa de todos y nadie.
Oscar de la Renta went experimental for his fall 2014 collection. It was not a complete au revoir to his ladylike aesthetic, but there was a palpable aggressiveness to the garments, from the coloring to the materials.
A lot happened in 56 pieces, but a moody vibe dominated the runway from the first look: a carefully tailored pinstriped suit with a pleated peplum and velvet details on the top, all under a dark grey fur coat. The final touch, which gave an edge even to the softer looks, was a choppy pixie cut and dark eye makeup in every model.
Touches of royal blue and crimson livened up the mostly black and white palette, and the use of leather and fur utterly surprised the audience. This is, after all, Oscar de la Renta.
As the show progressed, more and more of de la Renta's characteristic daintiness peeked through, and the finale was plagued with stunning, delicate gowns taking us back to the 20's, the 80's (that powder blue satin dress was right out of a prom picture from the decade), the 90's (that grungy velvet!) and right back to today's Oscar.
The intricate detailing in some of the pieces (a strapless black princess gown with gold brocade and a v-neck, light pink dress with delicate embroidery), though, reminded us that even when he surprises with a mood leaning towards noir, the dominican designer is a true artist, who remains loyal to his craft. You have our attention, Mr. de la Renta.
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La primera pieza del desfile de otoño de Oscar de la Renta dejó claro que esta no sería una colección típica del diseñador: un traje de tela a rayas, con un top peplum y detalles en terciopelo, bajo un abrigo de fur en un gris inesperadamente temperamental.
El dominicano optó por llevarnos en una aventura, y para ello usó una colección claramente experimental, pero sin duda refrescante. Esperaba ver vestidos femeninos y delicados, y conforme avanzó el show lo hice, pero fue la actitud desafiante de las piezas (acentuada por el styling de pelo corto y picado con maquillaje de ojos oscuro) la que me dejó más satisfecha.
Las faldas de lápiz acampanadas (una en insospechada piel) combinadas con suéteres tejidos sugirieron un nuevo tipo de feminidad, más sutil, y las siluetas relajadas me convencieron de que esta fue la idea del diseñador, que usó negro, blanco, azul rey y rojo profundo como colores principales.
Los detalles fueron las estrellas del show, desde un intrincado brocado dorado en un vestido negro sin tirantes, los estampados y el trabajo de parchado en una falda magenta, azul y verde, y el encaje guipure en dos impresionantes vestidos.
Con o sin un humor más moody, no cabe duda de que Oscar cumple.
It's rare that I consider the need for more than the usual six pictures in a review, but the width (and beauty) of Zac Posen's gowns left me no choice. His fall collection was a trip back in time, to a more glamorous and dramatic era.
And that drama comes in a very curious package, embedded in gowns and pieces that are actually rather simple, and yet make a bold statement. Taking it in was overwhelming, as it was all very couture-like.
The 33 year old designer only made 25 pieces, and that might explain the clearly careful construction. The first to touch the runway were tweed skirt suits, a bit shorter than those of the time they were inspired by, with angled waists and sharp shoulders.
Enigmatic black wool coats (whose models wore sexy sunglasses to complete the effect) made beautiful, timeless looks combined with black pointy toed pumps.
Then came the dresses, with quintessentially feminine silhouettes that enhanced curves but did not showed them off, and placed emphasis in collarbones, arms and ankles. A very 40's kind of sexiness. Cuts and seams were designed to create a curvier shape and accentuate the woman, which is, really, what Posen is greatest at.
After the day dresses, it was time for the showstopping gowns. And, boy, did he deliver. The wide seafoam-green piece with a triangular neckline, the black and structured longer-in-the-back number and the pleated tangerine strapless gown took my breath away, and are sure to be seen in the upcoming red carpets.
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En su colección de otoño, Zac Posen hizo lo que sabe hacer mejor: siluetas favorecedoras y vestidos impactantes y dramáticos, que sin embargo sorprenden, cada vez, por su simplicidad.
Seguramente veremos algunas de las piezas con las que cerró el desfile en la alfombra roja de los premios Oscar: un ball gown color mandarina con pliegues interminables, el vestido negro de cuello triangular, con picos en el escote y más largo en la parte posterior (mi absoluto favorito) y un estilizado corte sirena off-the-shoulder.
Pero los vestidos de día y los outfits del principio no fueron menos impresionantes. Repito: Posen sabe ser sencillo sin sacrificar el drama, y drama es lo que logró.
Solo fueron 25 piezas, muy cuidadosamente confeccionadas y con estructuras impecables. Al principio, trajes con faldas de tweed combinado, cinturas ultra marcadas y hombros pronunciados nos hicieron desear llegar al trabajo se intercalaron con abrigos negros de lana que sugirió para una mujer enigmática al colocar lentes oscuros en la modelo, y que combinó solamente con pumps negros de punta.
Los vestidos de día hicieron honor a la forma femenina preferida por Posen, y los cortes y costuras se colocaron estratégicamente para acentuar a la mujer. Que es lo que el diseñador hace mejor.
A party happened at DVF's 40th anniversary show this Sunday in New York Fashion Week. The runway turned, as promised, into a disco, and it was a big celebration of women, wrapped (see what I did there?) in very, very pretty clothes.
Before letting the models into the runway, Diane herself gave them four pieces of advice: "Be strong, feel sexy, be the woman you want to be and smile". And, while most of the girls looked rather awkward smiling (smizing is what they're best at), the pieces certainly delivered the confidence the designer demanded.
The outfits were, over all, classic and ladylike, Diane's specialty. But they were also devastatingly feminine, fun, fluid and flattering. All those great f-words. And all those colors and bold prints had the audience drooling (I, personally, adored the plunging necklines and up-to-there cleavages).
The girls looked like they were just strutting down the street and owning it, most likely as a consequence of having universally enhancing pieces. There's a reason wrap dresses (inspired by ballerina's sweaters, according to their creator) are still such a huge hit: they make women look flawless. And when we know we look flawless, we act like it.
St. Vincent delivered hypnotizing music, and was another embodiment of the DVF woman, while wearing a shorter version of the wrap dress. Of course.
After the show, Diane revealed her inspiration for the collection.
"This show is about Ballets Russes, which is the moment in history after the revolution when all the artists ran away, so i have this story in mind of this little ballerina who runs around and runs into her future", she said.
While the collection was not at all surprising, the thing about Diane is she doesn't have to be. After the last set of looks (all the models in golden versions of classic shapes and super feminine dresses) she called the girls "little wrapped candies" and acted in a protective, even maternal way.
And that's the thing about Diane. She's so naturally matriarchal she designs what she likes to wear, what the woman she wants to be wants to wear, and that's all she needs to reach her adoring audience. She's so honest in creating stuff she loves, with no purpose but to love it, that she ends up impressing without really trying. And that's what DVF is all about.
You can see all the looks here.
Para leer la reseña en español, da click a "Read More".
La fuerza de Diane von Furstenberg es que no intenta impresionar a nadie. Diseña por amor, de forma completamente orgánica y el resultado son piezas que terminan siendo icónicas, porque la mujer a la que se dirige se identifica con ellas de inmediato.
Fue el caso del wrap dress (vestido envolvente, del que nos enamoramos hace 40 años), y de todas las fiestas de la fiesta en la que se transformó su pasarela del domingo, que como todas las creaciones de DVF resultaron ser universalmente favorecedoras, ultrafemeninas, modernas, divertidas y clásicas.
El show fue espectacular sin que hubiera rastro de un esfuerzo desmedido. Diane no intentó demasiado. Los looks finales, en los que todas las modelos se vistieron en distintos modelos de vestidos dorados, encapsularon a la perfección el espíritu de la marca.
Antes de salir a la pasarela, Diane les aconsejó "ser fuertes, sentirse sexys, ser la mujer que quieren ser y sonreir". Y aunque el último consejo tuvo resultados mezclados (nunca le pidas a una modelo que sonría si quieres que se sienta cómoda en la pasarela), era claro que las chicas lo tomaron en serio. Y así, DVF enamoró a una generación más.
Seeing Victoria Beckham's evolution as a designer has been a delight. Her simplicity made her a hit from her first collection, in 2008, and a lot has happened since, though the adjectives used to describe her pieces are still the same: beautiful, desirable, chic. VB has done well.
Today's show was a lesson in maturity. The skirts were longer, the silhouettes more avant-garde, the sensuality more implied than obvious. The Victoria Beckham woman is now more daring and confident than ever.
The designer stuck with her trusty neutral palette of black and white with red accents, with other colors (royal blue, apricot and green) showing up in a lovely, pleated midi skirt she cleverly combined with a black, wide-lapeled vest and an all-white pleated jumpsuit.
Pleats were used as a way to create movement, more than to show off the figure of the woman inside them, and the coats, as well as the rest of the pieces, had a relaxed silhouette suggesting a less obvious sexuality and yet were undeniably alluring.
It was a pleasant reminder that Victoria is not a pop star with a vanity project, but a bona fide designer with wonderful taste and a decided investment in his projects.
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Victoria Beckham es un talento de la moda minimalista contemporanea. Desde su primera colección (que presentó en NY en 2008), quedó claro que su marca homónima era más que un proyecto de vanidad, y que más allá de dar su nombre e imagen, Beckham está involucrada en cada paso del proceso creativa. VB sabe diseñar.
Su colección otoño invierno se apegó a su usual paleta: negro, blanco y acentos en rojo. Y solo en dos prendas sorprendió con durazno, azul y verde, en ambos casos con un éxito indiscutible.
La primera de ellas fue una falda midi plisada en color blanco, que inteligentemente combinó con un chaleco negro de solapa ultra ancha. La segunda es un jumpsuit, también completamente blanco y plisado, que resultó la epítome del mood de la colección: desenfadado, sencillo, chic.
Victoria diseñó para esa mujer que todos quieren ser, la que no hace ningún esfuerzo y aún así luce increíble con cualquier cosa que se ponga. Sus prendas necesitan ser usadas con confianza, pero si lo hacen son infalibles, cosa que quizá resulta más evidente en el vestido blanco plisado con cuello halter. Absolutamente sencillo, y discretamente sensual.
Esa sexualidad de bajo tono dominó la pasarela, y demostró la madurez de la línea.
There was a reason for the lightning at the beginning of Alexander Wang’s show in Brooklyn (oh no, he didn’t) as defining the collection in one word is an easy task. And the word would be “electric”.
A futuristic mod aesthetic dominated the runway, with square mini dresses, turtle necks, bold color blocking and funky prints and textures. The thigh-high boots were another clear nod to the 60s, and they will without a doubt become one of the hottest accessories of the season.
It was interesting, yes, though not groundbreaking.
Pockets galore in the aforementioned dresses provided visual interest and a 3D quality to the pieces that included them, and Wang got excited with them, as even the purses were modular, composed by arrangements of many smaller bags. The texture front was enhanced by crisp laser cuts.
Audacious masculinity, and actually quite literal (perhaps too much so), appeared in to-the-knee trousers and some seriously well-tailored jackets. The initial reign of greys slowly transformed into a neon fête, first with accents in the neck, and then with solidly colored coats. A lime piece paired with short, grey bermudas and a thin black lapel in the jacket stole my heart.
It was a colorful and playful collection, shamelessly sporty in theme, and with an androgynous feel to it. The sleek hair and bleached eyebrows of the model only contributed to the effect.
The visual aspect of it, the spectacle, was unbelievable. There is no doubt Wang is one of the best designers of his generation, and he also happens to know how to put on a great show. And in Brooklyn, no less.
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Alexander Wang se dejó llevar al 100 por ciento para su show de otoño. No solamente lo hizo en Brooklyn y tras el anuncio se convirtió, automáticamente, en uno de los tickets más codiciados de la semana, sino que utilizó efectos increíbles para asegurarse de que su colección no dejara la mente de los asistentes.
El primero de ellos, los truenos, resultaron una premonición, porque la colección resultó ser eléctrica. Los colores neón, las texturas, la música de fondo y la actitud de las modelos: todo gritaba juventud y celebración.
Admito, sin embargo, que las prendas no me parecieron revolucionarias, aunque sin duda fueron interesantes.
La textura y los bolsillos de los vestidos, todos de una forma cuadrada referente a la década de los sesenta y el mod, daban una cualidad de 3D que provocó curiosidad sobre las piezas.
Los bolsillos, especialmente, parecen haber sido la fascinación de Wang, porque no solamente se encontraban en clusters de distintas formas y tamaños, sino que las bolsas estaban formadas por pequeños módulos o bolsas más pequeñas, distribuidos a lo largo del asa.
Las siluetas andróginas, casi descaradamente masculinas, proporcionaron contraste con las abundantes mini faldas, y vimos trajes (con bermudas) impecablemente confeccionados.
Wang es, sin duda, uno de los mejores diseñadores de su generación, pero si algo hizo de este show uno digno de recordarse fue, para bien o para mal, más la idea de los efectos y las sorpresas visuales que la ropa en sí, aunque el diseñador jamás decepciona.