“Han pasado meses, no solo dejamos de vernos, de escribirnos, también dejamos de querernos, una novedad dado que nos habíamos estado queriendo los 4 años anteriores. He visto muchas nuevas películas, escuchado nuevas canciones, conocido nuevas personas, he hecho nuevos amigos. He reído, he cantado, descubierto nuevas maneras de ver la vida. He vuelto a hablar con mi padre, ya nos llevamos mejor. He comenzado a trabajar de niñera, descubrí que sería una buena madre de los hijos que nunca tendremos. También he vuelto a leer mis libros favoritos. Pero sobre todo, he descubierto nuevas historias, historias que ya no te incluyen, canciones que ya no suenan a ti, películas que ya nunca te contaré que vi, lugares donde ya no deseo que estés tú, mensajes que ya no llevan tu nombre, llamadas que ya no suenan a ti, audios que no tienen tu voz, mensajes que ya no llevan tus mentiras, fotos que no verás, historias que no te contaré, lugares que no visitaremos juntos, noches de fiesta que no pasaremos juntos, días de cine al que nunca fuimos, chistes que no compartiremos, risas nuestras que ya no escucharemos, planes que nunca hicimos, lugares que nunca visitamos, fuego que ya no prenderemos, cumpleaños dónde no nos felicitaremos, promesas que no cumpliremos. Y tal vez, un día donde nos olvidaremos.”
— La sinfonía del alma.













