Las medicinas comunes de fácil acceso como la aspirina, el ibuprofeno o el acetaminofén sirven como analgésico para aliviar los síntomas de la mayoría de enfermedades. Sin embargo, producen efectos secundarios en el organismo que despiertan otras afecciones en la salud. Conozca cómo el consumo de medicamentos trae consigo efectos secundarios que pueden llegar a envolver al paciente en una cadena de consumo de fármacos.
Bogotá está bañada por varios ríos, los cuales gracias a las obras públicas se han convertido en canales que atraviesan algunos sectores de la ciudad. Por ejemplo el río Arzobispo es la conexión con la naturaleza de la localidad de Teusaquillo y uno de los ríos más tradicionales de la capital.
¿Cuál es la edad idónea para empezar a aprender? La respuesta lógica a esa pregunta parece sencilla: No hay una en particular. Esto porque el ser humano tiene la capacidad inherente para el aprendizaje. Todo el tiempo, desde muy pequeños, lo hacemos. Entonces, ¿qué tal que intentáramos vincularnos a la educación más rápido? ¿Qué tal que todos viviéramos la experiencia de la enseñanza precoz? Existen colegios que lo plantean, y en Colombia son cerca de 30. Por: Sebastián Duque (@SdjDuque)
Video informativo sobre las peleas de gallos en Bogotá. Esta práctica genera diversas opiniones pues existen quienes la consideran una tradición cultural y de otra parte quienes se oponen a ella.
“Chapinero”, la nueva novela del escritor y periodista Andrés Ospina, recopila la historia del barrio desde el siglo XVII, en esta muestra su evolución en temas urbanos, sociales y culturales, mientras asegura que es un reflejo de la capital del país.
Por Juan David Morantes (@CookieTheClown9)
Andrés Ospina, escritor y periodista colombiano, creador del sitio web Museo Vintage, estrenó su séptimo libro, “Chapinero”, en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá en su edición 2015. Esta es una novela retrospectiva que narra la historia del barrio del mismo nombre desde la época de la colonia hasta la actualidad, con cinco voces protagonistas sobre la que resalta la de Lorenzo, el personaje de la actualidad, quien contiene varios aspectos de la personalidad de Ospina.
Para Cuadrado parece no haber espacio
Chapinero es la localidad número dos de Bogotá y alberga aproximadamente 160 mil habitantes, con una población flotante de alrededor de 500 mil personas, según cifras de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. Además cuenta con una extensión de más de tres mil hectáreas que van desde la calle 39 hasta la calle cien donde limita con Usaquén.
Andrés nació y creció durante muchos años en esta localidad. Sus recuerdos, sumados a la investigación que realizó, fueron un elemento fundamental a la hora de escribir la novela. “Es un tema que tomó casi que toda mi vida, porque no solo se trata de los dos años de investigación metódica”, afirma el escritor bogotano.
La novela consta de cinco historias atadas a través del tiempo por un calzador de plata que en un momento dado perteneció a cada uno de los protagonistas. La historia central se ubica en el personaje de Lorenzo, un hombre de edad mediana que entra en una fuerte crisis económica, lo cual lo hace alguien pesimista y critico ante el barrio donde habita. Su situación financiera lo obliga a vender una reliquia familiar, por lo cual busca a un anticuario quien lo motiva a investigar acerca del pasado de la joya. Esta es la excusa de Ospina para retratar la historia de uno de los barrios más tradicionales de la capital.
El encargado de retratar los inicios de la historia del barrio en la novela es el personaje legendario de Antón Hero. A este español se le atribuye la creación del barrio en la época colonial, aun sin saber con certeza si existió. Se cree que en la carrera séptima con calle 59, donde hoy opera una estación de gasolina, Hero fundo su propia fábrica de chapines, el calzado que usaban los colonos en la época y que llevaba una suela de madera y una correa de cuero que aseguraba el zapato al pie.
Sin embargo existen discrepancias en la historia de Hero, según señalan algunos documentos de la fundación Senderos y Memoria, en los que se cree que el zapatero español vivió durante el siglo XIX, y no en el siglo XVII como lo escribe Ospina en su libro. Sin embargo el escritor bogotano asegura que Antón fue reconstruido basado en las leyendas que hablan de él, pero sigue siendo un personaje de ficción que adoptó Andrés para la creación del libro.
Ospina ubica temporalmente al lector en distintos momentos representativos de la historia del barrio con el papel de los personajes dentro de la historia. Higinio es el personaje encargado de mostrar la época rural del barrio durante el siglo XIX, cuando se trataban de granjas en la que, en ese entonces, era la sabana de la ciudad. Un lugar muchas veces marginal y bastante pobre.
Otro de los personajes es Salvador quien muestra la evolución de Chapinero que abandonó la imagen de la sabana, para irse transformando en un suburbio mucho más citadino donde se veían Quintas de descanso, mientras la ciudad se acercaba cada vez más en los principios del siglo XX.
Sin embargo, Ospina se enfrenta a otro reto y es el de retratar la localidad ya urbanizada que se veía en los años 60. Para ello creó el personaje de Tania, una joven quinceañera que se enfrentaría a la época. “Quería que Tania se enfrentara al Chapinero de la Bomba, que era una discoteca que quedaba en la 60 con novena, y el del pasaje de los Hippies que era un parque que también quedaba por ahí cerca” dice el autor de la novela.
“Yo lo que hice fue analizar los momentos importantes en la historia del sector. Con eso quise situar a mis personajes en momentos importantes de la vida del barrio que ha tenido tantas personalidades importantes”, afirma Ospina en cuanto a la creación y ubicación temporal de cada una de las voces del libro.
Sin embargo es el Chapinero de Lorenzo el que más refleja a la ciudad. El personaje tiene una visión amarga del barrio que puede identificar los malestares generales de Bogotá. “Lorenzo es la visión de la contemporaneidad del barrio, a través de vivencias que yo mismo he tenido en el barrio y en la de amigos que me hablan acerca del sector”.
A pesar de que la localidad es una de las que mejores resultados en materia de seguridad ha tenido en los últimos 3 años, reflejado en la cifra de que Chapinero cuenta ahora con una tasa de homicidios de 6,6 por cada cien mil habitantes, mientras que en el distrito la tasa es de 17,3 asesinatos por cada cien mil habitantes. Sin embargo la localidad sigue teniendo una preocupante cuestión de criminalidad, puesto que alberga dos de las estaciones de Transmilenio más peligrosas de la ciudad (La Avenida 39 y la Calle 76), esto según un estudio realizado por el periódico El Tiempo el pasado siete de mayo.
“Me molesta la superpoblación del barrio. Algo que yo llamo la resignación estética de los habitantes que hemos afeado mucho el sector. No existe como una sensibilidad de la belleza y entonces encuentra uno cosas como muchos restaurantes de almuerzo ejecutivo en los que con una ortografía terrible ponen en una cartelera a la entrada un menú de sobre barriga, de carne a la plancha, principio de garbanzo mixto con verdura y eso lo hacen con un marcador horrible”, afirma Andrés que además admite que usa como excusa para decir todo su inconformismo con el personaje de Lorenzo, a pesar de que asegura que este último tiene una visión mucho más amarga de la vida.
Ospina coincide en que la Localidad es un reflejo de Bogotá en la medida de que muchos de sus problemas se manifiestan en la ciudad. “Me parece que el barrio está desplazando a quienes lo habitaron inicialmente porque se está poniendo muy caro, Bogotá se está poniendo extremadamente costosa. Entonces estamos señalando también una realidad de la clase media en el presente y es que la están desplazando de los barrios donde vivían”, afirma Andrés.
Ospina no es el único que se ha visto forzado a alejarse del barrio, aun cuando admite quererlo mucho. Muchos habitantes antiguos han tenido que irse por distintos factores y lo particular es que cada vez viven más lejos, desplazándose a localidades con una cantidad mucho mayor de habitantes como Kennedy o Suba, donde el costo de vida es mucho menor.
“Me encantan los perros fuertes con carácter, que lo acompañen y lo cuiden a uno. Además, su contextura, su condición, su porte su presencia los hace superiores a muchos canes. Por algo algunas personas les tienen miedo cuando están cerca, son perfectos”, así lo relata Fredy Álvarez dueño de un Pitt Bull Terrier llamado Zeus de 3 años de edad, 21 en edad humana. Zeus es considerado un PPP, es decir, un perro potencialmente peligroso, según la ley 746 de 2002 de la constitución colombiana.
Por Camila Borbón Alvarez Orangedrug29
“Me encantan los perros fuertes con carácter, que lo acompañen y lo cuiden a uno. Además, su contextura, su condición, su porte su presencia los hace superiores a muchos canes. Por algo algunas personas les tienen miedo cuando están cerca, son perfectos”, así lo relata Fredy Álvarez dueño de un Pitt Bull Terrier llamado Zeus de 3 años de edad, 21 en edad humana. Zeus es considerado un PPP, es decir, un perro potencialmente peligroso, según la ley 746 de 2002 de la constitución colombiana.
La ley 746 de 2002 regula la tenencia de los perros potencialmente peligrosos cuyo algunos de sus ponentes son Guillermo Gaviria Zapata Presidente de la honorable Cámara de Representantes, y Angelino Lizcano Rivera secretario General de la honorable Cámara de Representantes. La ley acoge a las American Staffordshire Terrier, el Bullmastiff, Dóberman, el Dogo Argentino, el Dogo de Burdeos, el Fila Brasileiro, el Mastín Napolitano, el American Pitt Bull Terrier (de presa canario), el Rottweiler, el Staffordshire Terrier, y el Tosa Japonés.
Zeus y todos los perros de estas razas, son considerados peligrosos por ser temperamentales, propensos a la agresividad y por ser la raza, previa a la ley, que ha atacado a personas. La 746 señala el uso de bozal y de correa cuando el perro se encuentre en exteriores, y también exige el registro del animal en la alcaldía local, una póliza de seguro de responsabilidad civil y daño a terceros y un carnet de vacunación. Fredy después de 3 semanas de tener a Zeus adquirió la póliza en Falabella por 250.000 pesos y lo registró en la Alcaldía local de Teusaquillo.
La Ley así mismo establece medidas si el animal no cumple con los anteriores requerimientos, Si Zeus sale a pasear sin portar el bozal y correa que no supere el metro y medio de largo, podrá ser decomisado por La Policía Ambiental, quien es la encargada de estos procesos. Andrés siempre debe de portar los papeles que autorizan la tenencia del Zeus. “Las multas son costosas. Sí el perro no porta bozal hay una multa de 3’221.725; y por no portar el bozal hay multa de 6’443.450” relata Christian Cuervo representante oficial de la raza Pitt Bull Terrier en Colombia.
“Pese a que la ley prevé correctivos y requisitos no es cumplida estrictamente al no tener ningún organismo de control. El dueño del PPP es el encargado de llenar todos estos papeleos, y además no existe ningún tipo de organismo que regule el censo que existe de estos perros. Es muy fácil tener un perro PPP que no esté registrado, sacarlo a la calle sin bozal, y solo hasta cuando haya un episodio de ataque la ley se manifiesta” señala Frederic Bernal miembro de Grupo Bull GBC (grupo Bulls de Colombia).
La ley también incluye en este grupo a los caninos que han sido adiestrados para el ataque y la defensa, pues muchos dueños los entrenan para peleas ilegales. “Esta ley carece de una asesoría profesional de las áreas relacionadas. Es decir, los políticos no saben de perros y así mismo implantaron una ley donde era necesario el concepto de animalistas, veterinarios, criadores reales entre otros”. Afirma Christian.
El artículo 108-E de la ley prohíbe la importación y exportación de perros de razas PPP, por su alto nivel de peligrosidad. “Lo que no sabe la ley es que prohibió razas que ni existían en el país, o sea añadió razas que no existen y no se pueden importar. Han estigmatizado muchos perros sin razón alguna. En el caso del Pitt Bull, cuando se pasó la ley, no existía más de uno o dos Pitt de raza pura en el país. El efecto de dicha ley es perseguir a muchos perros por su parecido con dichas razas, pero que son razas cruzadas, por lo tanto su agresividad disminuye genéticamente” Afirma Cuervo.
Andrés compró a Zeus en un criadero en Chía especializado en la raza Pitt Bull. Muchas personas que desconocen estos criaderos compran estos perros en barrios (Kennedy, Suba, Bosa entre otros), tiendas en la Caracas, bodegas, o garajes que no tiene ninguna regulación. “La diferencia de precios es enorme; un PPP en una de estas tiendas clandestinas solo vale 80.000 y un perro de criadero te puede llegar a vale 1’000.000 de pesos” Señala Frederic.
El mayor problema que tienen estos lugares considerados no aptos para la venta es que desconocen la crianza que debe de tener un PPP, y venden este animal a un cliente, que podría ser ignorante en el tema; “La mayoría de veces los propietarios no tienen idea de cómo criar o adiestrar correctamente a un perro. Los perros tienen un instinto depredador que aumenta al no darle la alimentación adecuada además de esto la poca actividad física los hace agresivos” Afirma el veterinario zootecnista Nicolás Dueñas. Fredy al saber esto quiso evitar que Zeus fuera agresivo, así que contrató un entrenador por el valor de 250.000 pesos.
La ley 746 con 13 años de vigencia, necesita implementar un organismo serio que se encargue de un censo real, y que garantice que cada perro PPP en la ciudad de Bogotá esté en manos de un propietario conocedor del tema y cumpla a cabalidad los requisitos de tenencia.