(...) tras ser exactamente las 03:00 de la madrugada, Ricardo Cole cumplió con su cometido, con lo que debia hacer, con lo que sin falta ni razonamiento debia no negarse a hacer, sin embargo tan rapido como lo hizo corrió con todas sus fuerzas, de modo que sus medianas piernas recordaron el esfuerzo que él ejercia en aquellos días de juventud donde el alimento de una casa de famila, el sexo escolar y el dulce descanzo de la morada paterna otorgaba en demasía, energía para las actividades. En solo unos minutos cruzó esos interminables y vigorosos postes de luz que eternaban en la avenida. De un salto casi inconciente y por gracia muy cordinado, se asentó en una pequeña casa en construcción, no tenia un techo pero si mas de 4 paredes que pudieran resguardarlo momentareamente hasta el esperado y no por eso gratificante rescate. Se sentó en una esquina, no la escogió, solo lo hizo, su cabeza se inclinó totalmente y quizás hasta con una voluntad ajena a él, su cuerpo descanzaba contra el suelo, apoyado en la pared, el medio de su espalda daba contra la union de ambas paredes y esto dehjaba un triangulo de vacio entre las tres cosas, podia refrescarse, por así decirlo. Sus ojos, con intención de desorvitarse fijaban su objetivo en una de los tantos pedasos de ladrillos que estaban en el suelo. En uno de esos pensamientos sin sentido(o quizás con cierto de tal) para matar el tiempo comenzó a contar las rocas y luego lo hizo con las gotas de sudor que de él caía, el objetivo era igualar en numero ambas cosas. Recordó cuando cumplió 16 años, en su escuela se le declararon y el acepto. Revivió aquel momento a solas con Susana, y la muerte de Tommi, su gato preferido. Incontables veces, el asesinato de Maria y la mitad de su ser ahora era parte de Malcom, toda la alma de este ahora rondaria en él, no lo dejaria, son uno ahora, en un sentido mas abstracto y horroroso.
R- ¿por qué tengo un tonto apellido inglés?
- Tantas promesas que se fueron con el viento, o mejor dicho, fluyeron con la sangre.
- Que minutos de mierda que no pasan más, si me hubiera quedado una bala en estos momentos sería más que bienvenida.
- Senturión se está tardando, mafioso de mierda.
Luego de tal atrocidad, Ricardo quedó exausto, abatido, con su alma contraida y traicionada, no hubo otra opción, no habia otro camino, no habia salida, no habia algún escape de esa situación. Comenzó a caer de forma abrumadora el frio que muchos, a lo largo de la extensa humanidad, habian sentído al acabar con la vida de una persona. ¿Qué es el frio, en comparación con esto? No hay peor frio que aquel que surge del más profundo rincon de las intrigas más oscuras del hombre que se hacen (de manera nauseabunda para muchos y no para otros) realidad.incontables veces sus codos chocaron contra la edificacion, sientiendo las imperfecciónes y como friccionaban contra su piel muerta. Al igual que el helio levanta un globo, una gran bocanada de aire hizo levantar su cabeza, el filo del hueco proximo para una abertura que se encontraba delante le permitió ver las antes reconfortantes luces azules del patrullero policial, ahora él está en el lugar de las personas que siempre repudió. No tuvo opción. Tanto las luces como la ahora malvada sirena entumecieron sus dedos y contrajo su estomago, pareció una eternidad en irse y silenciar, la mente no estaba preparada para escucharla, no hoy, no despues de eso.
Que situación tan particular, pues se sentió reconfortado cuando oyó la voz de el Chancho, fue gracioso, nunca se imaginó sentirse a gusto con el sonido de ese desgraciado. Una linterna barata y mediocre fue quien lo dejo al descubierto por este ser inmundo.
Chancho: Ey! pss, ¿Estás despierto?, ¿Qué pasó al final? ¿Lo hiciste?
Ricardo: Si, ahora terminemos esto, y basta de todo.
Chancho: Bueno, está bien, se ve en tu rostro que no hubo inconvenientes mayores que los previsibles.
Ricardo: repito, si, así fue, tal como habian dicho, hubo sorpresas.
Chancho: Escuchame, ¿Que hiciste con el arma?
Ricardo: La tiré al rio, por las dudas la desarme para asegurar, digo, espero sirva de algo.
Chancho: Quizás si, o solo te de más tiempo. De todas formas, este no es un lugar para gastar saliva, vamonos.
Ricardo: Ayudame a levantarme y te sigo.
Por un instante habia comenzado a planear como noquear a Chancho en esa falsa pedida de ayuda, imaginó dejarlo en el suelo y golpearlo con las rocas de la construcción hasta que la sangre derramada pese más que el inerte cuerpo, pero aún no era el tiempo, estaba midiendo las consecuencias, al no ser favorables, optó por el plan original. Se mareó un poco al levantarse tan deprisa, chancho era un bruto, su apodo siempre lo respaldaba. Vió el auto de Patricio y siguió sintiendo ese sabor dudable, de sentimientos indecisos, cada paso lo alejaba más del cero absoluto, ahora con ello, Susana estaría en libertad. Ambos subieron al auto en el asiento trasero, habia copas con algun alcohol, de un color verde muy claro, no importaba que era, solo importaba donde tenia que terminar y que tan rapido tenia que hacerlo, así fue, un segundo fue visto y al otro fue bebido, asientos de lujo, tapíz de rojo terciopelo, vídrio intermedio, como una de esas peliculas rebosantes de clichés donde van a un vaile, solo que secuestrar a una mujer embarazada para extorcionar al futuro padre para matar a un hijo de puta no es una historia como de novela, no como para pensar en una velada maravillosa. De la puerta izquierda entró Pig, su compañero (vaya nombres).
Pig: Ah, veo que ya lo encontraste jaja.
Chancho: Si, dile al chofer que ya podemos irnos, con urgencia absoluta.
(Pig lo hizo, el chofer obedeció)
Pig: bueno, ahora, ya que está todo supuestamente resuelto, vamos a renegociar la entrega de la loca de este tipo.
Ricardo: ¿Cómo? ¿Me van a seguir usando?
Chancho: No lo llamaría así, quizás, ya sos parte de nosotros, seria como un trabajo.
Ricardo: Por favor, entreguen a mi mujer, a mi futuro hijo.
Pig: en cuanto lleguémos a casa vemos.
Chancho: ¿lo viste? como persona es insoportable, pero el loco sabe como gatillar.
Pig: Cuentame, ¿Cómo lo hiciste Ricardo?
Ricardo: Bueno (dudando) pero mientras, vayamos a ver a mi señora, quiero terminar este infierno absurdo cuanto antes.
La cosa fue así, tal como me habia dicho el viejo de la barba negra, si trataba de interceptarlo por detras, me hubiera visto, como al principo estaba a una cuadra de distancia y en la vereda de en frente, noté como miraba en busca de seguidores, muy seguido, casi enfermizo, espera, ¿no lo estaba? en fin, cuando comenzaron a aparecer cardumenes de descerebrados me cruzé y comenzé a acercarme, era oscuro y como estaba cerca el momento critico, confíe en el destino y avanze tranquilamente. Si ya sé, seguro pensarán que soy un fatalista, sea lo o no, pasó que cuando me acerqué mucho, noté en él nerviosismo y detecte pequeños espasmos que sufria, rezaba para que los dioses de los Griegos desataran su ira sobre él. Ya lo tenía para darle un tiro en la cien, pero recordé lo que me recomendaste Pig, esperar a salir de esa zona, hay muchos oportunistas observando, hoy en dia el dinero puede venir de cualquier lado, menos de los trabajos y actos honrados. Creo que hasta sentí, por el nerviosismo, como si un Sniper estuviese midiendo mi vida, decidiendo si mi vida seria longeva o breve como el debut de un quiceañero, una pequeña falla en la respiración y todo habría acabado. Recordé, también, eso, lo que me pediste como secundario, y si, poseía una libreta, y aquí la traje (se la dió).
Al salir de la calle FloXXXXX, junté fuerzas en mi pierna izquierda, de modo que fue la impulsadora del topetazo que lo hizo caer contra una profunda entrada, creo que murmuró algo, habia olvidado que tenía problemas en el habla, pero no me importo, creo que lo que me dio tiempo para sacar el arma fue que cayó con ambos codos al suelo, lo que le dificultó usarlos plenamente para levantarse, claro, fue un imposible echo realidad, en el mal sentido, yo jamás pensé en dispararle a alguien, y ese bastardo que por una milesima de segundo comenzó a darme pena, me disparó desde el suelo, efectivamente no me dió, me atrevo a decir que una parte de mi se aterrorizó pero la otra, entró en cólera, mi brazo derecho cobró un espiritu iracundo que en otra milesima sacó el arma que me dieron y le dispare en la mano de su calibre, esta reventó, creo que mi primo que sabe de computadoras y eso, si hubiese estado filamndo el momento, habria captado en "slowmo" como se separaban los dedos y fragmentos de la mano mientras su boca se iba adaptando al grito que se formaba en sus anteriormente calmas cuerdas vocales.
Pig: Ah! así se hace che!
Chancho: Pero contá más, no creo que haya muerto por eso, o bien, no lo mataste, en ese caso ya te estoy cortando las bolas...
Ricardo: bueno bueno che, como me insultó y trató de puta a mi mujer, lo rellené de balas al muy hijo de puta, quedó como esas gelatinas con fruta dentro ¿viste? así pero lleno de balas quedó el cara de colador.
Ricardo: bueno, era mi vida o suya, y un tiro le dió en la mejilla
Pig: Joya, joya, no se habla más. De una para casa chofe.
Chancho: (a Pig) Che, esté quedó loco, no es el mismo tipo.
Pig: (susurrando) Es lo que siempre pasa con estos. Ahora ya está. no voy a repetir lo que dije.
El silencio pudo, de una vez por todas, aparecer y adueñarse del pequeño ambiente creado en el automovil, las calles oscuras, victimas de la mirada eterna y prejuiciadora de la luna, daban una monotonía obviamente aburrida, el viaje era interminable. Ricardo recordó también, cuando vió en aquellos dias de proyectos escolares, la "cinta de Moebius", se sintió una hormiga más dentro de ese automovil, ¿y por qué no también como un sángano en busca de la reina?. Los minutos pasaban, estaba harto de esperar, esa acumulación de -no verla- era insufrible, quiera ver crecer a su hijo, nada más debia interponerse. Se durmió.
Pig lo despertó, sin decir ninguna palabra, lo habia previamente espozado y cegado,lo trasladó caminando a un depósito, el corazón latía como nunca. Allí escuchó su voz, la voz de Susana.
Susana: Ah! Ricaaaaardooooo!
Ricardo: Amor! vení! vamonos a casa, ya podemos irnos!
Susana: Eso quiero, con todo mi cuerpo, pero supongo que hiciste lo que ese tal Centurión te dijo...
Ricardo: Si, lo maté, lo maté cuando le di un misericordioso balazo, y al momento en que tocó el suelo, ese momento, fue borrado para mí. Es la segunda y ultima vez que lo narro.
Susana: Está bien, es solo que recordé a Maria.
Ricardo: Que cosa en común tenemos en esto de recordar hechos desgraciados en momentos inoportunos.
Susana: ¿Me sueltan ya, por favor?
Chancho: bueno bueno che, tomá, ponete esto que te sacamos también a ciegas y los dejamos a los dos en la entrada de la Villa XXXXX, como es grande y la policia no entra, no habrá problemas.
No todos los desgraciados cumplen con su promesa, quizás en algún momento, Ricardo se esperaba que sucediera algún exabrupto, el día y esa inmunda semana lo ameritaba, pero no fue así, tras recorrer el camino a casa nada sucedió. Susana tiempo despues perdería el embarazo y Ricardo, entre mareas de calamidades, intentaba vivir el día a día.
(mientras tanto, Pig,Chancho y Centurión, reunidos)
Pig: bueno, de una manera u otra, salió bien la cosa
Chancho: Si. esta vez, tuvimos suerte, la mayor parte del tiempo matan al tipo y despues tenemos que matar a quienes secuestramos para no tener problemas mayores.
Centurión: Creo que deberiamos volver a utilizar los clásicos "zapatos de cemento" ¿te parece Pig?
Pig: Oh, si, claro si, Est...Señor Centurión
chancho: ¿No cree que hemos undido bastantes ya?
Centurión: No lo se, no lo recuerdo, sabes bien el efecto de mis caramelos preferidos. Ahora no es momento se tratar de hacerme recordar, papanatas, solo seguime la corriente.
Ahora, este flaco mató a Malcom, según lo que escuché en las radios policiales, lo acribilló, creo que estaba muy decidido jaja, péro en fin, bueno, contame ¿como te fue Pig? y ya sabes.
Centurión: Solo eso me importa, quiero algo en que pensar cuando vengan las rameras a ser maltratadas un rato.
Pig: en definitiva, lo mate utilizando todo lo que encontré, menos el arma, como queriá que Malcom muriera a toda costa, le di el revolver a ese tal Richard, y yo improvisaria.
Golpeé la puerta de su casa, al abrirla le dí una patada de modo que se abrió, el tipo ese de la tele me miraba atónito, sabia que habia llegado su momento, asique jugué un poco, le tire sillas encima, lo asfixié un poco más y con uno de esos cuchillos cerruchos fui lastimandoló, empezando por sus piernas, ah! claro, anteriormente lo amordacé a la chimenéa del calefón. Prosigo, con el pequeño cuchillo comenzé por su pierna izquierda, asqueroso gordo judío, fue raro al principio porque las pequeñas puntas del cerrucho se atoraban con los vellos de las piernas mientras cortaba, sumando la sangre que salía. El pequeño mantel sirvío para tapar su boca asique graciosamente relinchaba como un caballo sabiendo que harán con el gran cantidad de comida, sus tijeras se hundieron bastantes veces en su espalda, al igual que algunos tenedores, la nariz colisionó varias veces contra la mesa mientras lagrimas y otros jugos salpicaban contra esta, la pared y su nuca parecia que tuviesen una gran immantación, no paraban de chocar, en definitva, dedos destrozados, rodillas mutiladas, cuello roto, ojos perforados, orejas arrancadas, cuero cabelludo cortado, ematomas en brazos y piernas, puñaladas en el pecho, puños en su estómago y lo rematé deliciosamente con la pata de una silla que se desarmo en el extasis, la cual golpeó terriblemente su frente, y su cien, y su pre-cien, y nuca y toda su cabeza. Pure humano. Como aquella canción de Cannibal Corpse, "Pulverized".
Centurión: Me parece perfecto, está descripción, aunque para mí, nada extraordinaria, me complace, espero paciente el próximo encargo y la proxima historia.