Un aviso rápido. No me meto a hiatus, simplemente soy más constante los fines de semana. Sepan disculparme.
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Kalpa’s Birthday!
psycheofelif:
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Había llegado temprano al hotel, más de lo que fue requerido, pero simplemente quería descansar y tal vez ponerse a reflexionar qué era lo que hacía ahí realmente. Ni siquiera era como que le entusiasmara demasiado la idea de celebrar, no por la compañía, simplemente se trataba de algo general. No era la persona más entusiasta del mundo.
Luego de darse una ducha y acomodar las cosas en la habitación decidió salir, suponiendo que a esa hora realmente no se encontraría con muchas personas. Lo que estaba perfecto para él. No obstante, no pudo ignorar a la mujer conocida al verla en el mismo pasillo. “Elif,” Saludó cuando inevitablemente terminó a su lado, pues parecían dirigirse al mismo lugar. “Supongo que… Feliz cumpleaños.”
Iba de frente hacia él, lo de pretender ir hacia el ascensor cuando lo había pasado, seria muy evidente. Pero claro que lo reconoció, lo... conocía, de alguna manera, siendo él parte de su clan. Elif tomó aire, pasando las manos por sus muslos, mientras se acercaba, alargando una de sus manos a modo de saludo.
Ella, la que solía evitar contactarse, había terminado en una reunión, y sabía lo que implicaba. Solo que no esperaba fuese en aquel momento. ¿No podían estar todos comiendo por ahí? Hmm.
De todas maneras, no sabía que fuese tan alto, algo que le llamó la atención. — Felicidades también. — habló, con un tono cortés — ¿Ya has recibido algún regalo?
( Happy Birthday Kalpa )
psycheofelif:
— Mi hermana, sin embargo, es más bonita que yo. — respondió ella, un dato que se le escapó antes de pensarlo. Y no, no dudaba de su propio atractivo -por favor-, simplemente, era consciente de que mientras que ella había sacado su rostro parecido al de su padre, su hermana había terminado con un rostro más… más dulce, más delicado. Más todo. De todas maneras, no era algo que aceptase con pesadez. — Vivo en Las Vegas, pero… bueno. — y no pudo evitar sonreírle, enarcando las oscuras cejas, mientras una mano subía a apartar el propio cabello negro de su rostro. — Una invitación, en realidad. Viajo… bueno, sola. Tal vez podría considerarse una reunión de amigos, aunque ahora mismo cada uno hace lo que quiere.
No quería dudar sobre su palabra, pero… ¿Qué más hermosa se podría llegar a ser? Esa era la pregunta que rondaba en su mente y le robaba una sonrisa, el color de ojos de Elif era indescriptiblemente bello, pero era un comentario que evidentemente no podía expresar la primera vez que charlaba con ella. -Me hubiese encantado ver una fotografía de ella… Los hermanos suelen ser bastante parecidos.- comentó de manera amable, y es que aún no se creía sus palabras, lo dejaría ir, no pensaba contradecir a una dama y menos si se trataba de un familiar tan cercano, de seguro le guardaba mucho afecto a su hermana para traerla a tema. -¿Hace cuanto tiempo te mudaste de Turquía?- cuestionó con curiosidad, más de una vez se le había pasado por la mente dejar sus recuerdos y establecerse en otro sitio, pero su profundo amor por Bihter lo ataba a Estambul, él jamás dejaba de llevarle rosas a el sitio en donde yacían sus restos, no estaba listo para seguir adelante con su vida, no aún. -¿Las Vegas?- Preguntó algo sorprendido, con las cejas en alto, ya que había oído que aquel sitio era bastante desenfrenado, especialmente en donde se hallaban los hoteles lujosos y los casinos. -¿Qué labor desempeñas en un sitio como ese?- escuchó atento a sus palabras, no dejaba demasiado claro si había alguien en su vida, y no es que tuviese el poder como para entrometerse en aquel tema, mejor dejaba de preguntar.
— Tal vez puedo enseñártela en algún momento. — respondió ella, con total tranquilidad. Al menos era consciente de que su familia estaba muy lejos del embrollo de ser sensates, con lo cual era tan simple como cortar el contacto para que ellos se mantuviesen alejados de los... otros.
De todas maneras, debía concentrarse en el presente, o bueno, al menos, en el rubio que tenía delante, al cual sonreía con ligereza. Sí que notó ese pequeño cambio de tono al mencionarle esa ciudad con fama de descontrol, a veces era raro pensar - cuando no lo veías desde dentro - , que como todas las ciudades, tenía una parte urbana, de personas que realmente no tenían un interés en emborracharse con stripers y hacer apuestas.
Sí, pero existía, al final. Y ella vivía ahí. — Nos mudamos cuando tenía unos... ¿catorce, quince años? Volvimos a Turquía, pero poco duré, al menos yo, que volví para llevar a cabo mis estudios en.. bueno, Las Vegas. De todas maneras, trabajo como psiquiatra allí. Pero dime, ¿tú qué? No sé nada de ti, además de tu nombre. — insistió de repente, quitándose las gafas de esquí de la cabeza, inclinando el rostro. Solo un gesto de distracción, por unas manos que se movían de aquí para allá.
Kalpa’s Birthday!
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
PARADISE no le inspiraba ningún tipo de confianza… Sentía que aceptando cualquier invitación de la fundación, se metía directamente en la boca del lobo. Solamente hacia falta recordar los incidentes de anteriores viajes para que le entraran las dudas… Pero también era verdad que, si aceptaba, sería una oportunidad para poder estar con sus compañeros de clan sin necesidad de conexiones… Y los echaba de menos, mucho de menos. Aunque continuaran unidos sensorialmente, tenía ganas de verlos.
Tracy intentó no pensar en conspiraciones peligrosas para disfrutar de aquel primer día todo lo que pudiera… Hasta que llegó la hora de cenar y la pelirroja no lograba encontrar a nadie conocido. Decidió dirigirse hacia la recepción del hotel, sabiendo que lo mejor sería preguntar a la primera persona que se cruzó con ella.- Disculpa… -murmuró dirigiéndose hacia la turca, esperando captar su atención.- ¿Vienes con el grupo de PARADISE? No los encuentro y me siento un poco perdida…
Elif había acostumbrado con los años a disfrutar de la soledad, pues, en sí, no se sentía sola. De cualquier forma, el no encontrar a nadie que viajase con PARADISE era algo de poca importancia, pues al final, no impediría eso que en cualquier punto, se conectasen. O... o bueno, disfrutase de lo que le ofrecía aquel lugar. Sauna, restaurante, esquiar... vamos, no eran pocas las actividades disponibles. Y sobretodo, que no requerían más compañía que su propia mente.
Pero eso no quitaba que era una mujer cortés, por lo tanto se volvió hacia la pelirroja, a la cual sonrió con ligereza. — Sí, de hecho. Yo tampoco los he visto a todos... juntos... muy juntos, pero supongo que es algo normal. — respondió, encogiendo ambos hombros — Tampoco es que no nos comuniquemos unos con otros, ¿no crees?
Kalpa’s Birthday!
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Una de sus compañeras de clan no se encontraba muy bien y Kristian se había encomendado la misión -que nadie le había dado- de hacer guardia en el pasillo muy cerca de su puerta -o a la que creía que era su habitación, había una alta posibilidad de que fuera de otra persona y se hubiera equivocado. Como estaba cansado de estar de pie, decidió estirarse en el suelo… Era un hotel tranquilo por el que apenas pasaba gente, mucha mala suerte sería que alguien justo apareciera por ese pasillo…
…Y ahí estaba la mala suerte haciendo acto de presencia. Temiendo que lo pisara en un descuido -y porque no era muy normal encontrarse allí en el piso a alguien tirado- alzó un brazo llamando su atención. -Cuidado aquí abajo.
Para Elif, los tipos en el suelo solían conllevar cosas no precisamente agradables para cualquiera. Pero ese tipo no se veía realmente mal, no, no tanto. Más de una cara ridiculamente... ¿alegre? No sabía si esa era la palabra que buscaba.
Su mirada había bajado hacia él, con el ceño ligeramente arrugado. — ¿Te has torcido algo o... estás esperando? — preguntar, dejando que la curiosidad le ganase. Imposible no hacerlo, si su trabajo se trataba precisamente de conocer a quienes veía.
Pero de nuevo, él no parecía tener un problema más que el de comportarse como un niño haciendo eso.
Kalpa’s Birthday!
Elif
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Jenna se encontraba sentada en la recepción del hotel contemplando muy fijamente la pantalla de su teléfono que no daba señales de notificaciones. Una parte de ella estaba entusiasmada por pasar estos días en compañía no solo de su clan sino también de gente como ella, pero le hubiera gustado que sus padres se pusieran en contacto aunque fuera para preguntarle si todo iba bien. Únicamente había logrado hablar con la secretaria, y esa mujer ya se estaba cansando de pasar todos sus recados.
Suspiró… Quizás era mejor regresar a la habitación, a pesar de que la señal era más débil y tenía miedo de no recibir los mensajes a tiempo para responderlos.
O podría contactar con algún de sus compañeros… Tal vez con Ted o Fer para ir a cenar algo fuera. Lo que fuera con tal de abandonar la obsesión de esperar algo que nunca iba a llegar. Bajó el teléfono, pensando en que haría eso. En que iría a hacerles una visita… Cuando vio otra de las viajeras por uno de los pasillos. -¿Te has perdido? Preguntó, alzando una ceja.
La verdad, ella iba demasiado ocupada con la idea de revisar su teléfono (al fin con señal), que no se dio cuenta de la presencia de la chica hasta que le habló, alzando la mirada, y con ello, ambas cejas. Se le vio en la cara esa capacidad de dudar, dudar de las palabras ajenas, por supuesto, ¿es que se veía, acaso, perdida? Tal vez, pero estaba segura de que no lo estaba. Bah. — No, la verdad no lo estoy. — respondió en cambio la pelinegra, que bajó su teléfono, guardándoselo en el bolsillo trasero. Pensaba en llamar a su hija más tarde, al acabar la cena, pero parecía ser que iba a tener que retrasarlo.
Fue muy poco discreta al mirarla de arriba a abajo. — ¿Estás preocupada?
Kalpa’s Birthday!
psycheofelif:
La dejó ir sin mucho problema, con los brazos cruzados, apoyada sobre la pared. La verdad, la chica era bastante amable, algo que hacía de la labor de ser sociable algo mucho más llevable. Eso era bueno, ¿no? Al menos, para ella, sí. De todas maneras, en cuanto la vio aparecer se enderezó, invitándola a empezar a bajar con un gesto de la mano.
— Creo que somos dos mujeres muy capaces de salir fuera, ¿no crees? — seguro que sí, Elif. E igual, ¿qué tenía de bueno ir a un lugar y no salir por ahí? Tenía más que claro que al día siguiente saldría a esquiar, y luego, de compras. Porque sí, mira, porque era su cumpleaños, y al final, se lo merecía.
Ehem, ya que le habían dado vía libre, se tomaba ciertas libertades. Incluso pasarse un poco con el presupuesto del viaje. Se volvió hacia la rubia, tal vez, según cómo avanzase la noche, podría decirle de salir al día siguiente, no era tan mala idea, en realidad. — ¿Es la primera vez que vienes a Andorra?
Divisó a la castaña desde lo lejos, en la cima de la escalera. Ésta la invitaba a descender por los escalones a lo que Vanessa aceptó con una sonrisa amistosa decorando su faz. Una vez junto a ella le enseñó su cartera y tarjeta de la habitación; había recuperado el tesoro perdido. Asiente con la cabeza - Estoy muy segura de eso - desde pequeña había sido independiente, pero tras los sucesos con su ex prometido todo había cambiado, para mal. Aún así seguiría a Elif porque le otorgaba la seguridad que necesitaba en ese momento.
- Es mi primera vez en Andorra. Acepté el viaje porque ahora me queda cerca - le contaba de su vida como si se tratara de una amiga. - Hace poco me mude desde Estados Unidos a Francia - quería alejarse lo máximo posible de su pasado con el senador y su hijo. La gente ya no la miraba bien en Nueva York y no era para menos después del escándalo protagonizado por la rubia tiempo atrás. - ¿Y tú? - dejó espacio para caminar juntas hacia la salida del hotel. - Tomemos un taxi, buscaré el restaurante bueno más cercano por internet, ¿te parece?
La verdad, poca importancia le dio al tema de la tarjeta, apenas había tardado, gesto que apreció, considerando que ella misma era a veces, algo impaciente. Sin embargo, su mirada subió de nuevo hasta los ojos claros ajenos, sonriéndole con ligereza. Era encantadora, tal como ese rostro transmitía.
— Primera vez, también. La verdad, no me he movido tanto por Europa como soñaba de joven. — señaló, aunque era un tema que a esas alturas de la vida, le daban un poco igual. Ya habría tiempo, y sino, si veía que no, lo sacaría.
Salir al exterior fue un cambio brusco de temperatura, que casi por instinto la llevó a esconder ambas manos en los bolsillos de su chaqueta, bufando. Vaya, ella que venía de un clima medianamente cálido. Sí, el próximo año definitivamente se buscaría un sitio más cálido.
Como Florida.
— Hm, ¿no seria más correcto si primero buscas el restaurante? Quiero decir, así no hacemos que el taxista de vueltas por darlas... de todas maneras, como prefieras. Ellos ya están preparados. — dijo, haciendo referencia a los tres taxis dispuestos para quien quisiese salir del hotel.
Some of my better photos in celebration of Finland’s 100 years of Independence :)
( Happy Birthday Kalpa )
psycheofelif:
Le devolvió la mirada, encontrándose con unos ojos bien azules. De seguir en sus años de coqueteo, probablemente habría lanzado alguna puya al respecto. Pero eh, era una mujer respetable con la cabeza organizadita, así que no tardó en dejar ir su mano, terminando por clavar los esquís junto a los bastones en la nieve, por simple comodidad.
Parecía que iban a conversar un rato, ¿no?
— ¿En serio? Yo vengo de Bodrum… aunque bueno, pensé no tenía acento, realmente viví poco tiempo como tal allí. — señaló, con una risa. Es que… bueno, ¿a esas alturas? Prácticamente había vivido su vida entera en Estados Unidos, el que realmente tuviese ese fondo le causaba cierta curiosidad.
Eso, o el hombre tenía un oído excelente. Suponía que un poco de ambas, no es como si pudiese poner en duda sus orígenes tampoco. — Bien, Cesur, ¿cómo te van yendo los días en el hotel? — porque no es como si fuese completamente desconocido, a su parecer. Como la rubia del día anterior, seguía dando esa sensación de… conocerle. Como alguien que ves de reojo, al menos.
De haberse encontrado con ella en sus años jóvenes no hubiese dudado en invitarla a salir en la primera oportunidad que se le hubiera presentado, pero había madurado, sus errores le hicieron recapacitar, sentar cabeza, ya no podía estar en modo de ligue. Aun tenía presente a una mujer en su corazón y eso no iba a cambiar en un largo periodo, claro que una amistad siempre sería bien recibida. -Nunca he visitado Bodrum, pero me han hablado maravillas de la ciudad- confesó con una tímida sonrisa, no había viajado por Turquía y menos después de la tragedia que sucedió con Bihter, deseaba poder estar cerca de donde yacían sus restos -Oh veo que te has mudado, una lástima. Tal vez reconocí esas facciones, porque me recuerdas a alguien más… Las mujeres turcas poseen una belleza exótica que poco se repite en el mundo. Lamento si soy demasiado directo.- Nunca le habían gustado los rodeos, el parecido con esa persona especial le unía de cierto modo a la mujer, haciendo que pudiese expresarse con mayor facilidad. -¿A qué sitio te has mudado exactamente? Tu inglés suena a la perfección he de decir.- frenó sus palabras al oír la pregunta de Elif, dejaba hablar a la dama en completo silencio, en muestra de su caballerosidad -Es mi primer día en el hotel, no puedo quejarme, la atención en maravillosa. Pero aún así creo que la compañía en un viaje es lo primordial, porque me estaba aburriendo en demasía hasta que llegaste. ¿Qué me dices de ti? ¿Viajas con tu familia? ¿Pareja, tal vez?-
— Mi hermana, sin embargo, es más bonita que yo. — respondió ella, un dato que se le escapó antes de pensarlo. Y no, no dudaba de su propio atractivo -por favor-, simplemente, era consciente de que mientras que ella había sacado su rostro parecido al de su padre, su hermana había terminado con un rostro más... más dulce, más delicado. Más todo. De todas maneras, no era algo que aceptase con pesadez. — Vivo en Las Vegas, pero... bueno. — y no pudo evitar sonreírle, enarcando las oscuras cejas, mientras una mano subía a apartar el propio cabello negro de su rostro. — Una invitación, en realidad. Viajo... bueno, sola. Tal vez podría considerarse una reunión de amigos, aunque ahora mismo cada uno hace lo que quiere.
Kalpa’s Birthday!
psycheofelif:
Se topó de frente con otra de las invitadas de la fiesta, fijándose en la rubia. Era… bastante bonita, y hablando de primeras impresiones, no habían sido precisamente malas. Sí, muy de Elif eso de examinar a la gente, pero parece que la acepta bien, porque asiente una sola vez, sonriéndole. — Claro. Solo si me dices tu nombre. — añadió, alzando su mano en un puño, solo con el índice extendido. A su parecer, una condición de lo más normalita, ¿no? Bah, seguro que sí. Terminó por alargar la misma derecha. — Elif.
- Vanessa, es un gusto conocerte - dijo completamente sincera con sus palabras a la guapa chica que tenía frente a ella. Apretó con suavidad la mano ajena, sin borrar la sonrisa de su rostro. - Olvidé mis pertenencias en mi habitación, ¿puedes creerlo? - tenía tantos problemas en su vida que eso era nimiedad. La culpa de su desastroso pasado la perseguía donde iba, pero esta vez no permitiría que sus remordimientos acabaran con su noche. Le pidió que la esperara unos minutos mientras iba en busca de sus documentos hasta que estuvo de regreso para situarse junto a ella. - Bueno, Elif, dime… ¿Quieres cenar en el Hotel o juntas vamos en un busca de un sitio con buena comida?
La dejó ir sin mucho problema, con los brazos cruzados, apoyada sobre la pared. La verdad, la chica era bastante amable, algo que hacía de la labor de ser sociable algo mucho más llevable. Eso era bueno, ¿no? Al menos, para ella, sí. De todas maneras, en cuanto la vio aparecer se enderezó, invitándola a empezar a bajar con un gesto de la mano.
— Creo que somos dos mujeres muy capaces de salir fuera, ¿no crees? — seguro que sí, Elif. E igual, ¿qué tenía de bueno ir a un lugar y no salir por ahí? Tenía más que claro que al día siguiente saldría a esquiar, y luego, de compras. Porque sí, mira, porque era su cumpleaños, y al final, se lo merecía.
Ehem, ya que le habían dado vía libre, se tomaba ciertas libertades. Incluso pasarse un poco con el presupuesto del viaje. Se volvió hacia la rubia, tal vez, según cómo avanzase la noche, podría decirle de salir al día siguiente, no era tan mala idea, en realidad. — ¿Es la primera vez que vienes a Andorra?
( Happy Birthday Kalpa )
psycheofelif:
Para la misma Elif, aquellos viajes eran poco comunes. Tanto voluntaria como involuntariamente, era una mujer de costumbres y rutinas muy arraigadas, por lo tanto, abandonar su hogar un día de repente para irse a una fiesta… bueno, se le iba de las manos.Sin embargo había sido alentada, no solo por sus padres, sino por sus hermanos, con la idea de que aquello podría resultar, claramente, un buen descanso y además, un cumpleaños interesante. Así que sí, había terminado por aceptar aquello, llegando sin embargo el día anterior (día cinco) por la noche. Y la verdad, lo único que le interesaba de aquel lugar era la nieve, pues hasta el momento, no había sentido gran curiosidad por España o sus vecinos.Recién andaba subiendo a las pistas, con unos esquís bajo el brazo, con, evidentemente, un traje de invierno, totalmente negro.La verdad, de no ser porque el hombre habló, apenas se habría limitado a un buenas tardes. Sin embargo se volvió hacia él, mirándolo de reojo antes de sonreírle con ligereza, sacudiendo la cabeza.
— No, la verdad suelo rechazar este tipo de cosas. — y vaya si era honesta. De todas maneras, se tomó la decencia de quitarse las orejeras para oírle mejor, alargando la mano enguantada hacia él. — Mi nombre es Elif Arslan… ¿puedo saber con quién hablo, hm?
Estaba tan perdido en sus propios pensamientos que no le dejó tiempo para percatarse del parecido que tenía la extraña con una de sus ex parejas. Sus ojos se clavaron fijamente en los claros ajenos, le aturdía de cierto modo que existiesen personas tan similares físicamente. Inclusive ambas llevaban el mismo corte de cabello. Cesur decidió ponerle fin a su tortura, dejando atrás aquellos pensamientos que le entristecían, no quería contagiar su agobio a alguien más, después de todo se trataban de unas vacaciones para olvidar su pesar… Enseguida le brindó una cálida sonrisa al notar que la castaña extendía su brazo con el fin de presentarse adecuadamente, y él jamás perdería sus modales. Tomó la mano enguantada de la mujer y la estrechó con cuidado. -Yo suelo evitar los viajes también, soy una persona solitaria. Pero supongo que existen sus excepciones.- confesó con una sonrisa ladina sobre sus labios -Es un placer Elif, mi nombre es Cesur Alemdaroğlu.- le devolvió su mano, para enseguida cuestionar algo intrigado -Perdona mi curiosidad, pero tu acento me suena familiar. ¿Provienes de Turquía? Ya que sería una completa coincidencia… Mi ciudad natal es Estambul exactamente.- Esperaba no agobiarla con tanta pregunta e información, solo le parecía un poco gracioso encontrar una compatriota en Andorra.
Le devolvió la mirada, encontrándose con unos ojos bien azules. De seguir en sus años de coqueteo, probablemente habría lanzado alguna puya al respecto. Pero eh, era una mujer respetable con la cabeza organizadita, así que no tardó en dejar ir su mano, terminando por clavar los esquís junto a los bastones en la nieve, por simple comodidad.
Parecía que iban a conversar un rato, ¿no?
— ¿En serio? Yo vengo de Bodrum... aunque bueno, pensé no tenía acento, realmente viví poco tiempo como tal allí. — señaló, con una risa. Es que... bueno, ¿a esas alturas? Prácticamente había vivido su vida entera en Estados Unidos, el que realmente tuviese ese fondo le causaba cierta curiosidad.
Eso, o el hombre tenía un oído excelente. Suponía que un poco de ambas, no es como si pudiese poner en duda sus orígenes tampoco. — Bien, Cesur, ¿cómo te van yendo los días en el hotel? — porque no es como si fuese completamente desconocido, a su parecer. Como la rubia del día anterior, seguía dando esa sensación de... conocerle. Como alguien que ves de reojo, al menos.
Kalpa’s Birthday!
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Luego de dar como veinte vueltas al mismo pasillo, sintió cerca la presencia de alguien conocido. Por ello ni se giró, mientras contemplaba las vistas de la ciudad a través de la ventana, sino que directamente le habló. Ella sabría que se dirigía a su persona.
–– Es extraño estar tan cerca de los cuarenta, ¿no crees? ––dijo, sacando las mano de los bolsillos para rascarse una mejilla. Entonces giró, para verla con una sonrisa––. Pero más extraño es verte por aquí.
Ah, pero lo dice el más sociable del pueblo, seh.
La verdad, ella planeaba doblar antes de que se encontrasen. Pero vaya, su sentido de la justicia educativa la hizo detenerse en la esquina del pasillo, posando los ojos pardos sobre la espalda del hombre, antes de acercarse, muy cautelosa ella.
Terminó por pararse a su lado, posando los ojos también sobre la ciudad, antes de buscar esa mirada. Vaya, quiere saber cómo es… sí, cómo es, porque en cierto modo también comparte esa sensación de… ¿conocerlo? Aislarse le daba esa sensación de que todo era una especie de murmullo en el fondo de su cabeza.
— A veces se rompen costumbres, creo yo. — señaló ella con honestidad, sus manos fueron a parar dentro de los bolsillos del saco que llevaba, encogiendo ambos hombros a la vez que inspiraba aire. — Dan un toque interesante a todo.
Esquiva, como él, pero la diferencia entre ellos era abismal. Al parecer, él tenía mucho más sentido del humor, ¿se notarían esas cosas a la distancia y en una instancia tan tranquila como esa? Probablemente no. Pero Matheson era un tipo atento, sabía bien sobre esos asuntos.
—Eres una criatura extraña, Elif, siempre me dio curiosidad saber más de ti —Porque más allá de emociones y algún que otro pensamiento, no habían compartido mucho más. Y Matheson adoraba recolectar información de los demás, le hacía sentirse seguro —. ¿Quieres un trago? Hace rato vengo buscando algún bar, creo que tendré que salir del edificio.
Se rehusaba en parte, siempre le gustó más la comodidad de los interiores bien acomodados como ese, pero todavía quedaba un atisbo de espíritu aventurero.
—¿Qué dices? Yo invito.
¿Extraña? ¿Ella? Por favor.
Solo supo reírse, quedando con esa sonrisa casi arcáica puesta en sus labios, volviendo a ponerse en el exterior. Incluso aunque en los pasillos era cálido, podía sentir el gélido frío al otro lado, y le daban ganas de apoyar ambas manos, solo para sentir el contraste.
Siempre le habían gustado los contrastes.
— Iba a cenar, pero creo que puedo aceptar tu propuesta. — respondió la castaña, asintiendo. Sin darle tiempo, dio un paso hacia atrás, dirigiéndose hacia los ascensores, no demasiado lejos, picando a la espera de que llegasen. Mientras tanto, le miró sobre su hombro. — Math... ¿cierto? —
Porque no estaba segura. Iba a ser una noche interesante, ¿no?
Kalpa’s Birthday!
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Luego de dar como veinte vueltas al mismo pasillo, sintió cerca la presencia de alguien conocido. Por ello ni se giró, mientras contemplaba las vistas de la ciudad a través de la ventana, sino que directamente le habló. Ella sabría que se dirigía a su persona.
–– Es extraño estar tan cerca de los cuarenta, ¿no crees? ––dijo, sacando las mano de los bolsillos para rascarse una mejilla. Entonces giró, para verla con una sonrisa––. Pero más extraño es verte por aquí.
Ah, pero lo dice el más sociable del pueblo, seh.
La verdad, ella planeaba doblar antes de que se encontrasen. Pero vaya, su sentido de la justicia educativa la hizo detenerse en la esquina del pasillo, posando los ojos pardos sobre la espalda del hombre, antes de acercarse, muy cautelosa ella.
Terminó por pararse a su lado, posando los ojos también sobre la ciudad, antes de buscar esa mirada. Vaya, quiere saber cómo es... sí, cómo es, porque en cierto modo también comparte esa sensación de... ¿conocerlo? Aislarse le daba esa sensación de que todo era una especie de murmullo en el fondo de su cabeza.
— A veces se rompen costumbres, creo yo. — señaló ella con honestidad, sus manos fueron a parar dentro de los bolsillos del saco que llevaba, encogiendo ambos hombros a la vez que inspiraba aire. — Dan un toque interesante a todo.
Kalpa’s Birthday!
psycheofelif:
Clan Kalpa + Hotel Plaza, Andorra
Así que… un viaje.
No era un secreto que Elif no era de las más fanáticas del mundo, hablando de hacer vuelos tan largos… y es que, quince horas… no eran algo que se tragara precisamente fácil. Eso implicaba que debía salir dos días antes de su cumpleaños si es que se le ocurría llegar el día antes, para descansar y disfrutar.
Aunque no le daba gran margen, terminó por aceptarlo.
Llegó al hotel a las ocho de la tarde (o noche, porque encima, hacía un frío que la hacía tiritar), yendo directa al mostrador detrás de un par que, realmente, iban a su aire. Era la primera vez que se le ocurría aceptar una de las invitaciones de Paradise, y es que nunca las había encontrado particularmente de su conveniencia, pero bueno… ¿qué decir? La habían prácticamente obligado a ir, luego de mencionarlo a sus padres y hermanos.
Aunque seguía sin estar convencida. Ni siquiera ahí, en la cola para conseguir su habitación. Ni siquiera cuando tuvo la tarjeta en la mano y se encaminaba en dirección al ascensor. A ver, que tal vez era simplemente el hecho de estar cansada y no tener un gramo de energía, pero realmente no estaba tampoco eh… segura.
Era una mujer insegura, reponía.
Hacia las nueve, se encontraba de nuevo en los pasillos, cambiada por algo más cómodo, en dirección a las escaleras. La comida del avión no era de su agrado, motivo por el cual estaba bajando en busca de donde comer. ¿El hotel, tal vez? ¿o podría optar por… no sabía, un restaurante exterior? El punto era que estaba decidida a comer lo que le diesen.
Camino hacia su habitación - había olvidado su billetera - avanzó hasta las escaleras (hacer algo de deporte moldearía sus piernas) es cuando se encuentra con la extraña, poseedora de una belleza exótica increíble, en su opinión. Mirándola directamente a sus ojos color miel reconoce de inmediato que se trata de otro sensate. - Hola… Olvidé mis cosas personales en la habitación… Iré por ellas y si gustas puedo acompañarte a comer donde quieras - ofrece con la mayor amabilidad posible. Tenía bastante apetito como para salir fuera del hotel y buscar un buen restaurante que saciara sus necesidades, pero al ser un país extranjero temía perderse. - ¿Qué dices? ¿Aceptas ir con una “extraña”?
Se topó de frente con otra de las invitadas de la fiesta, fijándose en la rubia. Era... bastante bonita, y hablando de primeras impresiones, no habían sido precisamente malas. Sí, muy de Elif eso de examinar a la gente, pero parece que la acepta bien, porque asiente una sola vez, sonriéndole. — Claro. Solo si me dices tu nombre. — añadió, alzando su mano en un puño, solo con el índice extendido. A su parecer, una condición de lo más normalita, ¿no? Bah, seguro que sí. Terminó por alargar la misma derecha. — Elif.
Tuba Büyüküstün as Sühan Korludag in Cesur ve Güzel
( · Happy birthday Kalpa! )
+ clan Komorebi
❝ Casi cuarenta… ❞ Invitado en la fiesta encargada de la celebración anual de tal señalada fecha para los mayores no es el mejor de los comentarios para dar inicio a una charla amistosa. Pero incapaz de reprimir la sorpresa que supone el alcance de tal cifra cuando el resta varios años. Edad madura dónde la estabilidad prioriza según lo estipulado socialmente pero en las grandes excepciones se encontraban las bellas personas. Ríe en los nervios de la imaginación echada con alas que sobrevuelan un futuro en su mente incierto.
Tantos cambios surgidos en su edad cómo iba a desenrollar los misterios regalados por la vida año tras año. ❝ ¿Te lo puedes imaginar? ❞ Pregunta sin centrar atención en si acompañado está de uno de los cumple años o bien tratándose de un invitado como él. ❝ Ahora mismo no puedo imaginarme con casi cuarenta años. ❞
— Casi cuarenta suena bastante extraño, en efecto. Es raro pensar que hace tan poco teníamos treinta. —
Respondió ella, con la mirada puesta sobre el ordenador portátil apoyado en la mesa. Había pedido el internet /mucho/ antes, considerando que no iba a gastar tantas horas de vuelo en lo mismo... o sea, dormir.O mirar películas, cuando realmente, podía trabajar en algo más. Revisar expedientes, casos... bueno, cosillas.
La mujer se volvió finalmente, sonriendo al rubito con ligereza. — Piensa que solo necesitas doce meses para los cuarenta, llegarán aunque los niegues. —