maxineschwartz:
Había sido un largo viaje hasta su país natal. Pudo reencontrarse al fin con sus queridos alumnos. Sabía que no debía tener favoritos, pero una niña en especial robaba su corazón. Era tímida, casi no hablaba en clase; pasaría desapercibida entre la multitud de niños que estudiaban en el recinto donde ella impartía sus conocimientos, pero la pequeña de cabello corto, ojos achinados y sonrisa angelical era la criatura que más quería en el mundo. Tan tierna que era capaz de entregarse por completo y llenarla por completo del más puro cariño fraternal. En eso pensaba mientras subía por el ascensor hacia el cuarto que le habían asignado. Al llegar hace uso de la tarjeta para ingresar, es cuando vislumbra la figura de Cesur descansando sobre la cama. - ¡Hola! - expresa de buen ánimo. Es un verdadero placer ser su compañera de habitación. Sabía que cualquier otro hubiese aprovechado la situación e intentado provecharse de ella, pero afortunadamente la suerte estaba de su lado en esta ocasión. - Oh, pierde cuidado… Entiendo debes estar cansado después del viaje.
Camina hasta la cama con maleta en mano, depositándola a un lado de esta. Toma asiento junto al rubio mirándolo a los ojos. - Es ridículo que esté hospedándome en un hotel si podría estar durmiendo en mi casa, ¿no crees?
Sentía tanto cansancio sobre su cuerpo que no fue capaz de levantarse de la cama, inclusive creyó ver a alguien de su pasado en el rostro de su compañera de cuarto. Parpadeó un par de veces intentando concentrarse en lo que sucedía en realidad. Notó enseguida su buen ánimo lo que hace contagiarse de su energía, sentándose sobre la cama con una sonrisa sobre su semblante. -Un caballero, es un caballero.- se levantó de un tiró aproximándose hacia ella, esperando que compartiera el peso de valija, pero Maxine fue tan rápida que al llegar a su lado la maleta ya estaba sobre su cama. Entrecerró los ojos algo frustrado ante su fallido intento. -Bueno, ¿qué puedo ofrecer? ¿Una cena en la habitación?- suspiró cansado ante su fracaso de hace unos segundos -¿O es que prefieres bajar al restaurante? Sea cual sea tu elección te proporcionaré compañía. Solo espero que en lo profundo de tu ser no te parezca un tipo completamente desagradable, porque de ser así ésto será una completa pesadilla para ti.- mencionó empleando un tono gracioso, aguardando por su respuesta. -Te daría un tour por la habitación, pero creo que es un sitio reducido. ¿Una excursión por el baño?- cuestionó alzando las cejas, ladeando su rostro para contemplar el de su interlocutora, su belleza era una cualidad a la cual ningún hombre podía quedarse indiferente. Pero ese no era el mayor de sus atributos, su personalidad empática era lo que más apreciaba en ella, una chica dulce que no era capaz de dañar a una persona, opuesto a lo que era él.














