si bien alicent tardó en conocer a rhaegar, sí quiso contarle primero que era hijo suyo más que nada porque sabía que cuando lo viese iba a saber que era de su sangre, no solo porque se notaba que daen y ella habían tenido algo en el pasado, sino porque físicamente rhaegar se parecía en muchos aspectos a ella. antes de que pudiese responderle a visenya, alicent se adelantó y, teniendo en cuenta que estaba de acuerdo con los planes que su esposa tenía para rhaegar, en esos momentos optó por darles la privacidad que merecían y por fin dejar a solas a su esposa y volver a pasar un poco de tiempo a solas con su hija. "vale, está bien." cedió, por primera vez desde que habían regresado de antigua. "escucharemos a las historias un rato y después iremos a volar, ¿vale?" pronunció, aun llevando a visenya en hombros y mirando a alicent con dulzura a los ojos, pues agradecía muchísimo lo que su esposa estaba haciendo con su hijo y si se fiaba de alguien para dejar a alicent a solas, era él, así que sin darle más vueltas, bajó con ellas a los jardines para tumbarse en el césped con visenya en su regazo para que alicent les leyese.
a diferencia de la hija de su prima, lo que hubiesen tenido daen y rhaenyra en nel pasado se había quedado ahí, y aunque no podía negar que en un primer momento la presencia de rhaegar se le hizo incómoda e incluso como si de una amenaza se tratase, en base a las conversaciones con daen incluso con el muchacho, supo que nada tenía que temer, por eso mismo no dudó en aceptarle. ante la respuesta de rhaenyra, la pequeña alzó sus brazos con alegría, abrazando a su madre como pudo estando a sus hombros y no dudó en darle las gracias una infinidad de vez, haciendo que ella riese con suavidad mientras caminaban junto a ellas. una vez llegaron a los jardines, agradeció la tranquilidad que se respiraba, mientras que agradecía el poder estar de nuevo en aquellos jardines después de tanto tiempo postrada en la cama recuperándose o encerrada cómo estuvo en antigua. dejó que rhaenyra acomodase la cabeza en su regazo con visenya en brazos y comenzó a leer con calma y tranquilidad, aprovechando para acariciar la cabellera de visenya y la de rhaenyra con cariño y dulzura
a alicent le había salido realmente bien la jugada, porque si le hubiese dicho de hablar con cualquier otra persona a solas o hacer cualquier otra cosa, lo más probable es que ni de broma hubiese aceptado dejarla a solas y se hubiese quedado con ella, tensando aun más la situación entre ellas y visenya. en cuanto llegaron al jardín, apoyó la cabeza sobre el regazo de su esposa y dejó que visenya se sentase mientras tanto sobre ella, acabando por cerrar los ojos y relajándose al escuchar la voz de su amada y sentir sus caricias, no pudiendo evitar sentirse sumamente feliz por volver a estar así y es que ya no era que que hubiese extrañado muchísimo aquellos momentos, sino que ahora los valoraba más, pues sabía de sobra lo mucho que a alicent le había costado el poder estar así después de todo lo que había sucedido en antigua.
ante la respuesta de su esposa sobre irse con visenya mientras ella se quedaba con rhaegar le tomó por sorpresa, pero supo ocultarlo a la perfección y sería una baza que usaría a partir de ese momento para que visenya disfrutase de los momentos a solas que había tenido con su madre antes de su llegada. cuando estuvieron acomodadas, no dudó en comenzar a leer tanto algunas historias de la zona de antigua, cómo la historia sobre la construcción del faro de la ciudad o sobre heroínas valyrias, disfrutando de ver a rhaenyra relajada por primera vez en mucho tiempo, así como a visenya escuchándole con atención. tras estar un buen rato leyendo, dejó a un lado el libro y se quedó en silencio disfrutando de aquel momento, acariciando la cabellera de rhaenyra y terminando por trenzarle al cabello con suavidad a la pequeña visenya, la cual estaba de lo más realjada entre los brazos de su madre.











