no pudo evitar romper a reír cuando su esposa se acercó a uno de los incensarios ya prendidos en cuanto entraron en la alcoba, acabando de prender el resto para finalmente comenzar a deshacerse de los ropajes y acomodarse una de las batas y así empezar a preparar el baño, pues ella misma estaba agotada y si bien tenía la excusa del viaje en barco, tampoco quería que eleanor se preocupase demasiado y empezase a sospechar de su estado. "supongo que está acostumbrada, quiero decir, syrax nació al mismo tiempo que ella y rhaenyra es la jinete más joven documentada, empezó a volar con ella a la edad de siete años...ha tenido ese olor siempre a su alrededor. es como cuando conseguí que vos sujetaseis a mis serpientes y el tacto de su piel os daba grima, ¿recordáis? yo siempre lo he sentido, así que estoy acostumbrada o bueno, para vos tener a sombra es normal y en realidad no os dais cuenta de las dimensiones que tiene." le explicó, acercándose a ella para terminar de quitarle el jubón y desabrocharle el pantalón mientras le miraba a los ojos. "puedo prepararos algo para el olor, no os preocupéis, pero no perdáis la oportunidad de conocer a los dragones porque os conozco y sé que es algo que os va a encantar."
le llevó unos instantes acostumbrarse al aroma del incienso, de ahí que se hubiese quedado junto a este antes de aprovechar para tomar asiento mientras bebía de su copa, suspirando profundamente al sentarse y recostándose ligeramente contra la silla mientras la contraria se cambiaba los ropajes y se acomodaba aquella bata. al escuharle, asintió con suavidad, para terminar riendo cuando mencionó aquel detalle de las serpientes y de sombra. "que conste que a día de hoy se siguen causando cierta grima el sostener a vuestras serpientes, pero he aprendido a tolerarlo." comentó riendo con suavidad, sonriendo cuando terminó de retirarle el jubón y le desabrochó el pantalón. sin embargo, lejos de dejar que la contraria se alejase, le tomó de la cintura para que se acomodase en su regazo mientras terminaba de prepararse el baño y dejó pequeños besos en su hombro. "oh no, eso en absoluto, aunque igual en vez de bajar al pozo, podría conocerlos en el patio de la fortaleza." bromeó, riendo con suavidad.
cuando conoció el trauma de su esposa con las serpientes y se la encontró arrinconada en la alcoba muerta de miedo por estas cuando los animales solo trataban de mostrarle afecto, no dudó en pasarse varias semanas tratando el tema, intentando mostrarle que eran animales que podían ser sumamente dóciles y que ahora que se habían casado, jamás iban a atacarla a ella o a ningún ser querido sino todo lo contrario y es que en más de una ocasión, incluso cuando sombra se ponía a la defensiva para proteger a eleanor, las serpientes se unían a la loba. “además, soryn adora enroscarse en vuestro brazo o dormirse a vuestro lado en el diván, no dramaticéis.” le recordó riendo, dejándose coger para sentarse, pasándole los brazos por los hombros y no pudiendo evitar pensar que en un par de lunas esa postura se complicaría por su estado, ilusionándose internamente, lo que era curioso ya que jamás se había visto como madre pero la idea de tener un bebé con eleanor sí era algo que quería y le hacía sumamente feliz. “¿sabéis que si los dragones reaccionan bien a vuestra presencia rhaenyra no va a parar hasta que accedáis a volar con ella, no?” le hizo saber riendo, dejando un beso en sus labios.










