-Awww, qué tierna…-exclamó en tono irónico, sus palabras muchas veces salían de forma más brusca de lo que deseaba, la muchacha no tenía la culpa de su mal humor y de su ansiedad, estar encerrado le hacía mal, sentía que perdía el tiempo; en aquel lugar no se encontraba su hija y el silencio y la tranquilidad que llenaba el refugio le parecía artificial, sentía más seguridad cuando exterminaba caminantes que viviendo ahí. Suspiró cansado, miró a la chica y pensó en disculparse por ser idiota pero sólo fue capaz de bostezar -Me tranquiliza más observar a alguien dormir a mi lado a que me observen a mí…- dijo y era cierto, en su camino se había unido a personas que intentaron matarlo mientras dormía para robarle sus pertencias. Se quitó el abrigo y haciéndolo bola lo colocó en el suelo -úsalo como almohada…
Frunció el ceño ante el tono irónico del hombre, ¿cuál era su problema? Suspiró sin decir nada más y apartó la mirada del moreno, pasando a ignorarlo. Si creía que tenía que soportarlo, noticia de último momento: no estaba obligada. Sacudió la cabeza y pasó a colocarse el otro auricular, cortando así cualquier intento de comunicación por parte del hombre. Cuando miró que le extendía el abrigo, sacudió con la cabeza y dijo sin esperar respuesta alguna. “No, gracias. No tengo sueño.” De inmediato se volteó para darle la espalda y fijó su atención en la cerca, no había ningún caminante cerca gracias al cielo. Eso de la compañía y trabajar en equipo le estaba costando, aunque se esforzara.

















