La confusión.
Si la culpa proviene de quien dijo o no dijo
de quien se quedó entre la costumbre y el miedo
de quien soltó el hilo
o de quien con fuerza se ató.
La duda.
Si mentiras acompañaban el ruido
el revoloteo
el verbo
de quien al final solo hubo silencio.
La resignación.
Si ya sabemos lo que vendrá
de que esto ya fue
entre el tiempo y el cansancio
de quien futuro era incierto
y de quien necio buscaba la victoria.














