Aquella hermosa joven abrió los ojos al darse cuenta en donde estaba.
Su mirada se relajó al ver aquel techo de madera que la calmaba, y le permitía elaborar sus ideas. Ya los rayos del sol se estaban asomando, y su águila, Seph, descansaba en su pedestal.
Victoria se levantó de su cama, buscando con la mirada algo, un objeto importante.
Sus ojos se abrieron al divisar algo brillante que yacía al borde de su mesa de noche. Lo sostuvo con una de sus pálidas manos, y miro aquel broche de oro que le tenía tanto aprecio.
Fue su primer regalo de cumpleaños y fue el primer tesoro que obtuvo junto a sus viejos camaradas.
El broche era totalmente dorado, tenía una rosa muy delicada en el centro, donde se ocultada un rubí muy pequeño, pero que brillaba a la luz.
Una sonrisa apareció en el rostro de la joven de ojos carmesí, era muy nostálgico ver aquel accesorio que tanto adora tener puesto. Sea en el pelo o en uno de los pliegues de su vestido, amaba ese broche como su único tesoro.
-Patrona, su tío, Mr. Rojas a venido personalmente junto al joven Fermut, la están esperando fuera del barco. - le habló uno de sus hombres al verla salir del camarote principal.
La azabache asintió despidiendo a su sirviente, para luego arreglar los pliegues de su vestido de trabajo y arreglarse un poco el pelo. No esperaba visitas y se había puesto su atuendo habitual de mercenaria.
Camino por la cubierta pensando a que venía aquella visita tan repentina de su tío, ya que no solía venir sin avisar previamente.
-Buenos días Tío, que grata sorpresa, no esperaba su visita a mi humilde galeón, ¿A que le debo este honor? -exclamó a estar lo suficientemente cerca de su familiar.
El tío de Victoria, no era sanguíneo a ella, pero lo único que compartían era su gran pasión por los buenos negocios. Darion, era un hombre de vestimentas nobles, aparentaba tener entre unos 40 y pico años, pelo café oscuro y ojos color avellana chocolate. Tenía más parecido a su hijo, que lo acompañaba en esos instantes, distraído mientras observaba el Galeón de las Rosas con una expresión preocupada.
Fermut de Rojas, primogénito y candidato a heredar el negocio familiar. Tenía el mismo color de pelo que su padre, pero sus ojos eran mucho más claros que los suyos, un marrón madera claro que es de herencia materna, cosa que le daba problemas en la vista y tenía que usar comúnmente lentes.
Era de los pocos de entre sus 7 hermanos que no tenía tantas intenciones de heredar el puesto de Mercader Real. Puesto importante que le sedieron a su familia gracias a que hacian comercios directamente con la realeza. Por alguna razón, ese día tenía vendadas las manos.
-Ma petite Victoria. -el hombre se acercó a su sobrina y le dió un cariñoso beso en la frente- ¿Como te ha ido? ¿Esos bâtards de Mauro volvieron a causarte molestia?
-Oh no, no... Al contrario, esos chicos malos no volverán a calumniar nuestra familia, atrapamos a una de sus "mulas" y le hemos sacado información de tanto valor, que creo que por fin encontraremos paz para vengar la muerte de Padre.
-Oh, que alegría, me alegra tener una sobrina tan fuerte en esta familia. -el de ojos marrones sonrió de manera tranquila, aliviado de saber de tan excelentes noticias.
-Fermut, ¿Que haces allí? -le pregunta la azabache al chico de ojos avellana, que parecía estar distraído. -¿No vendrás a saludarme?
El joven de lentes, sonrió por primera desde que llegó. Se volteo y se acercó a su prima regalándole un reconfortante abrazo.
Los tres se dispusieron a entrar al galeón, para charlar e informar a la capitana, del porque de su visita.
-¡¿Atraparon a Mirhiam?! -la voz de Victoria de repente resonó en aquel camarote.
Su primo intento tranquilizarla, ya que entendía la importancia de la persona que ella acaba de mencionar.
-Así es, los señores de Frebrazzi, no se sabe como, la encontraron y planean obligarle a casarse con el pédant de Maurizio... -menciona con pesar.
-¡Es el hijo de nuestros peores enemigos! ¡¿Como lograron sobrepasar la vigilancia?! ¡Era el lugar más seguro de toda Fintiana! -se sentó bruscamente sobre la silla, haciendo que su primo le diera su espacio.
La persona que Victoria estaba preocupada era alguien muy importante para ella. Era la única familia sanguinea que le quedaba. Por lo que se sabe es una prima que, al igual que ella, fue vendida como esclava en el mercado negro y ambas fueron separadas por distintos compradores.
La familia de Rojas adoptó a Mirhiam cuando esta apenas tenía 11 años, para educarla como dama de compañia de Ms. Rojas.
Victoria fue adoptada por la familia pocos años después de eso para convertirla en una mercader que logre engañar a los tacaños mercaderes. Ya que tenía una osadía y orgullo que adoraba en aquel entonces el actual jefe de la familia.
Ahí fue cuando Victoria reconoció a su querida prima, que ya estaba hecha toda una belleza y era popular en la alta sociedad. Su reencuentro fue conmovedor, pero la felicidad les duro poco.
5 años después, el señor de unas tierras al norte de Fintiana, deseaba una alianza con la familia Rojas. Formalmente rechazaron la oferta de alianza ya que no podían hacer alianzas con otros señores por su reputación con la realeza.
La familia de los Frebrazzi, normalmente para obtener beneficios, casaban a sus hijos con los herederos de tierras o zonas para sacarles provecho, solo les interesaba el poder.
Maurizio quedó totalmente enamorado de Mirhiam en cuanto la vió una vez paseando junto a su prima y hermana adoptiva, Victoria, por el puerto.
Victoria tenía más probabilidad de heredar el puesto familiar aunque no fuera de sangre, pero esto nadie lo sabía ya que ella normalmente era discriminada por la herida de su ojo derecho y su fría personalidad con los nobles que la criticaban. Lo cual le daban muchos problemas para casarse.
En cambio, Mirhiam era muy parecida a ella y tenía muchos pretendientes, pero no deseaba casarse todavía, quería serle de utilidad como secretaria a la familia.
Maurizio al enterarse de que la joven noble pertenecía a una familia de renombre, y pensando que podía heredar los títulos y fortuna de los Rojas, decidió desposarla a como diera lugar.
Pero los Rojas no cedieron al matrimonio, no iban a comprometer a la familia y tampoco obligarían a Mirhiam a casarse con un hombre que no amaba.
Ahí fue que comenzó la lucha con Mirhiam en el centro, Victoria hizo hasta lo imposible de protegerla. Así que la disfrazó y oculto en una de las bodegas de la familia, un lugar en el que solo podían entrar los mercenarios que trabajaban para los Rojas, donde Mirhiam se ocultaba de los Frebrazzi.
Fermut fue el primero en ser informado de esto, e inmediatamente se lanzó a darles caza a los lunáticos que secuestraron a la joven rubia.
Desgraciadamente solo logró matar a algunos de ellos, pero no logró alcanzar al secuestrador de Mirhiam. Frustrandose hasta el punto de lastimarse las manos.
-Estoy totalmente seguro, que ví la cara de Maurizio llevándose a Mirhiam. -apretando sus puños con enojo. -Si hubiera sido más rápido...
-Hiciste lo que pudiste hijo, pero no todo es oscuridad, logramos encontrar su escondite. -habló el mercader- Tomando en cuenta la mente retorcida de Maurizio, no quiero ni pensar en lo que le puede estar haciendo a ma petite...
-Tío, dame unos hombres y unos cuantos caballos, armas y un cuchillo, ¡Voy a castrar a ese hijo de perra si se atreve tocar a mi hermana! -espetó la chica con furia contenida.
-Te acompañare, te prometo que colgaremos la cabeza de ese desgraciado como decoración de invierno para los Frebrazzi. -aseguró Fermut, con una determinación inexplicable.
Victoria sonrió al ver a su primo tan decidido, aunque internamente se burlaba un poco de él por sus sentimientos tan evidentes por cierta jovencita de rizos dorados.
-Bien, les daré todo lo que necesiten, pero quiero vayan haya con la cabeza fría, dejarse controlar por las emociones es peligroso, Fermut, no dejes que Victoria se deje llevar por la ira, no quiero que pierda el otro ojo.
-Lo haré, padre. -aseguró el pelicastaño.
(Esto es de una historia en la que estoy trabajando, pero en partes, luego dibujaré a los personajes para que se hagan una idea visual de como lucen, si lo desean puedo continuar esta parte o escribir otra diferente en otro punto de la historia)