Un día, me harté.
En un mundo que nunca me abrazó, en un día cualquiera, sin esperarlo, me rebelé contra mí mismo. Fue mi revolución francesa: pero en lugar de matar a María Antonieta, maté a una versión de mí.
Esa versión que la vida tanto maltrató.
Hoy decido eliminarla, degollarla, anularla.
Hoy empiezo a vivir, pero desde otro lugar.
El tiempo es poco, y demasiada es la vida contenida.



















