@dxkennedy
Lo que había comenzado como una noche tranquila y aburrida (como todas las noches desde que habían vuelto del dichoso campamento), se tornó de repente en una terriblemente frustrante. Que no, no había esperado que el príncipe fuera tan estúpido (o quizá sí, honestamente) como para salir sin escoltas (algo que había averiguado mientras se llevaban a cabo las 5 preguntas) en la noche, a algún bar que, esperaba, no fuera de tan mala muerte como lo imaginaba. Piensa mal y acertarás, era un dicho que conocía y que había comprobado servía en todo tipo de casos. En un par de minutos menos que aquellos que había indicado que llegaría, ya se encontraba allí, la penetrante mirada paseándose por los clientes del local, hasta dar con aquél que buscaba. No era tan difícil, la altura de Kennedy lo hacía sobresalir, al igual que la oscura cabellera en un mar de habitantes mayormente rubios. Se acercó, haciendo a un lado a aquellos que se interponían en su camino en un ebrio andar, y tomó del brazo al príncipe, anunciando con el autoritario gesto su presencia. ---La fiesta terminó. Vámonos de aquí,--- por supuesto, pretendía no recordar en lo que consistía una de esas preguntas: en tomarse tres copas con el otro antes de volver.


















