Su pequeña figura ahora se veía completamente eclipsada por una enorme pila de DVD’s que cargaba sobre sus brazos. Lo cierto es que ya llevaba varios metros caminando totalmente a ciegas, procurando que ninguno de sus tan preciados tesoros terminase en el suelo; no quería correr el riesgo de que estos se dañasen. Su destino era claro: llegar a su habitación, pero por algún motivo que desconocía, se encontró con un embotellamiento de gente que no le dejaba continuar. “Paso, disculpen, paso...Eh, ¿qué haces? ¡Deja eso en su sitio antes de que pueda romperte las muñecas!” exclamó confusa al ver como alguien le retiraba una de las cajas de la pila y la desgracia se hizo, perdió el equilibrio y todas terminaron por el suelo.
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