Oh pequeño hombre de auto-estima baja y ansiedad para con los demás, esa imagen de el podría quedar escondida. ¿o solo un poco? Genial, tenía el poder de hablar con los demás ahora, de una forma un poco más calmada, pero, ¿sería aceptado? ¿y si es temporal, pero luego de un tiempo regresa a aquel titubeo? la pequeña capsula recubierta recorría su mano, el valium era usual para el cuando se encontraba muy ansioso, y joder que lo estaba, tomó una en su mañana antes de ir por la universidad, sería un largo día.
Y justo así era, su cambio fue notorio desde el momento que entró a su primera clase, el como se permitió participar por primera vez en tanto sin titubear cada media palabra, lo hacía, pero no era tan frecuente como antes, y eso estaba bien para el, su timidez se estaba esfumando, dejando en paso a un hombre, capaz de hacer cosas por el mismo, confiado, seguro, y....
...que dejaba caer sus cuadernos por el pasillo, cuando se chocaba sin querer con alguien, adiós menuda pizca de confianza. “Joder, como lo siento, ¿te-te ha pasado algo?” Inquirió al tomar de vuelta sus apuntes, y al levantarse observó apenado a la persona con la que había chocado. “enserio, lo siento mucho.” no podía sonreir porque debía mostrarse enserio apenado, pero las había contado, once palabras perfectas, solo una con desdén, una pequeña representación del hombre bailaba en su interior con cada pequeño logro que conseguía en el día.









