— O cuando envenene a quien la deba probar. —Comentó lo suficientemente alto como para que los demás la escucharan, volviendo su mirada al libro que tenía sobre la mesa.— Espero que el bezoar funcione si llega a suceder. —Continuó, tomando su pluma y anotando una última palabra en el pergamino.— Si necesitan ayuda con pociones, —Cerró el libro y miró a la muchacha.— puedo ayudarles. —Se ofreció, volviéndose al mayor.— ¿Lo conoces?
—Dudo que ahora que sabe que no tiene idea de hacer pociones intente hacerse la inteligente.— Dije dedicándole una mirada fugaz a la niña, para centrarme en Emmeline. Fue entonces cuando los niños asintieron con la cabeza y se fueron de allí a paso lento. —Si bueno, una vez un slytherin de su curso empezó a meterse con el y yo interrumpí la pelea. Es como mi hermano pequeño, sin ser mi hermano.— Comparé, levantando la cabeza. —Te agradecería mucho si algún día le enseñases algo, pociones nunca fue mi fuerte y no puedo ayudarlo.—













