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Lost somebody.
La fría brisa del otoño comenzaba a sentirse en los pasillos de Hogwarts. Podía escuchar claramente algunos murmullos que provenían de los estudiantes de primero y segundo. Unos cuantos alumnos practicaban simples trucos haciendo que Mina se sintiera nuevamente en casa. El olor a césped mojado le recordaba al campo de quidditch en un día lluvioso. Cerró los ojos embriagándose de todo los aromas que su escuela tenía que ofrecerle. Podía escuchar con claridad las palabras de su tía haciendo eco en su cabeza: Grandes cosas te esperan al regresar a Hogwarts. Después de estar casi dos semas fuera no podía pensar claramente que era lo que haría. Dumbledore había accedido a dejar que la leona se fuera a su hogar para estar con su familia. Lima había perdido a su primo mayor, sentía un vació en su corazón.
Tenía una hora libre antes de entrar nuevamente a clases. Quería aprovechar todo su tiempo para hacer tareas y entregar proyectos que había dejado pendientes. Su equipo seguramente le pediría muchas explicaciones. Dirigió sus pasos a un árbol que estaba desalojado. Limpió a su alrededor las hojas y se sentó para comenzar a leer. A medida de que el tiempo pasaba se percataba que la lectura estaba demasiado aburrida. Cerró su libro y una persona se colocó delante de ella tapándole la luz solar. —Disculpa, pero estás tapándome la luz. —musito distante agarrando el otro libro que tenía que leer.
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Baby dragon.
— Discúlpate, este es territorio de mi pegaso —le ordenó a Mina con un movimiento de mano, señalándola—. Él estaba volando por aquí felizmente cuando llegaron tú y tu dragón feo a causar problemas. Mi hijo no vivirá así. Trabajo duro para darle lo que necesita y tú destruyes sus sueños. Eres mala, y tu dragón está feo —se quejó con exageración, al tiempo que el pegaso volvía a sus brazos—. ¿Qué se siente que has destruído los sueños de un bebé pegaso? ¿Eh? ¿¡Qué se siente!?
Se sobresaltó al escuchar a Gideon hablar, pues estaba diciendo cosas que no entendía. Por un momento pensó en preguntarle que estaba sucediendo, pero eso sería grosero de su parte. Mina se limitó a sonreír por compromiso y se rascó la cabeza tratando de descifrar el comportamiento del chico. —Lo lamento, pero no sé a lo que te refieres. —Le dijo haciendo una pequeña mueca con sus labios sintiéndose un poco torpe. —Soy una destructora de sueños de bebés pegasos. —Se rió entre dientes al decir aquello. No le entendía, pero le seguiría el juego. Seguramente todo tenía una explicación razonable.
Baby dragon.
Seguía sentada en el jardín mientras su fénix daba vueltas en el aire. Era una suerte que fuera obediente o seguramente ya había intentado escapar, el infante vio con curiosidad al dragón y ella lo imitó sin perder tiempo. —¿Necesitas ayuda? —se acercó a su compañera para ver si podía ayudarla en algo. El pequeño Fénix se acercó a ella, colocándose en su hombro izquierdo. Era una suerte que sus garras apenas estuvieras creciendo pues no la lastimaban.
Un chico de primer año la había pegado sin querer. Se giró por unos instantes para ver quien había sido el que se había escapado sin siquiera pedir una disculpa. Algo molesta agitó su varita haciendo un hechizo para que el líquido volviera al recipiente. Ahora necesitaba levantarse nuevamente para ir por agua a los baños. Se sacudió un poco la túnica quitando los restos de comida junto con el agua para su dragoncito. Se levantó y caminó hacia donde estaba su pequeño para cargarlo en brazos y mirar como Marlene se acercaba ofreciéndole un poco de ayuda. Mina no quería aprovecharse, pero necesitaba que le echara un ojo a su dragón mientras que ella iba por agua.
—¿Me cuidarías a Chimuelo por un rato? Debo de ir por agua, prometo que regresaré. —Musito mientras que se lo pedía amablemnte.
Pottermore’s Hose Pride Week:Starting September 16 with #GryffindorPride!– lions, let’s hear you roar!
Baby dragon.
— ¡Mina! —Gritó al ver a su mejor amiga a unos metros. Se acercó corriendo a ella con cuidado de no tirar el botecito que traía a su sirena dentro. Sin querer la empujó y provocó que aquel líquido cayera—. Oh, lo siento mucho —exclamó apenada, llevándose una mano a la boca—. Perdón. ¿Era algo importante? Oh —torció los labios. Se sentó sobre el pasto para estar junto a la chica—. Perdón, Mina, soy un poco torpe.
Soltó el gotero al suelo cuando escuchó la voz de su mejor amiga. Tenía semanas de no verla ya que sus trabajos la consumían por completo. No podía creer que Hestia por fin estaba a un lado de ella. Desde las vacaciones que no la había visto, se habían distanciado un poco para darse espacio. Al verla sentarse a lado suyo la abrazo con fuerza tratando de no aplastar su botecito que seguramente contenía una sirena. —¡Pensé que te habían raptado los trolls! O quizás que los de la NASA te habían llevado a su cuartel secreto. —Se separó de ella para dramatizar un poco y luego echarse a reír. Disfrutaba de la compañía de ella, tenía tanto que contarle que las palabras se le salían del pecho.
—No eres torpe, lo sabes. ¿Con quién te tocó de pareja? No me digas….mejor dime…—Estaba un poco ansiosas pero quería saber con quién tenía que cuidar a su pequeña criatura.
Baby dragon.
— ¡Ven, cabezón! —llamó a su criatura que corría libremente por el jardín molestando a la gente, un cancerbero que a Ted le parecía extremamente extraño. Si bien había oído hablar de ellos, nunca experimentó la sensación de tener uno entre sus brazos y menos hacerse cargo de él. Pensó que sería como un perro muggle, aunque las tres cabezas no ayudaban; gruñía y mordía el triple, a pesar de sus pequeños dientes.— ¡Cabezón! —vociferó cuando el animal mágico se topó con la espalda de una Gryffindor. Corrió tras él, sacando una armónica de su bolsillo y comenzó a tocarla como pudo mientras su bebé se quedaba profundamente dormido—. ¡Mina! Siento muchísimo eso. —señaló, con expresión de culpabilidad—. ¿Qué era? ¿Puedo conseguirte uno nuevo?
Al ver que su dragón caminaba libremente decidió tomarse unos segundos para agitar su varita y recoger el líquido que se había demarrado. No había causado mucho desastre, pero tenía que volver a llenar el gotero. Ted inmediatamente se disculpó, a lo que Mina respondió con una sonrisa en sus labios negando ligeramente. —Los accidentes pasan, no te preocupes, Teddy. —Dijo tranquilamente mientras que miraba su bebé. Era muy extraño, se parecía a un pequeño perrito.
La verdad era que una de las cosas que le agradaban de Ted era que al igual que ella, él era hijo de muggles. Así que en parte la entendía. —Era agua, creo que se puede conseguir en todas partes. Pero ya sabes, está era especial…era de la fuente de la juventud. Quiero que Chimuelo sea joven por siempre. Ahora tendrás que ir a buscarme un poco. —Bromeó para luego hacerle una seña indicándole que podía sentarse a lado de ella.
Baby dragon.
La verdad es que no estaba preparado para este evento. Miss padres nunca fueron buenos padres y yo no estaba muy entrenado en como serlo. Obviamente no podía atar al dragón a una silla y torturarlo para que deje de hacer cosas que están en su naturaleza, como echar fuego, así que no sabía como debía reaccionar a las situaciones. Fue por eso por lo que desde el principio, le dejé la mayor parte de la responsabilidad a mi pareja, Mina, por miedo, miedo a hacerlo todo mal.
Pero todo cambió en el momento en el que salí a los jardines, donde ya a la distancia distinguí la melena de Mina, me planteé el salir corriendo, pero eso no sería un acto ni de buen padre, ni de buen compañero. En el fondo, Mina y yo estábamos juntos en esto, por lo que caminé hacia ella y puse una mano en su hombro. —Oh, lo siento mucho Mina, soy un desastre.— Me agaché para intentar limpiar el estropicio, cosa imposible ya que era líquido. —Soy un patán, no valgo ni para padre ni para compañero.—Comenté con un tono de tristeza.
Respiró profundamente para tranquilizarse, normalmente contaba hasta 10 en su cabeza para que las cosas no se complicaran. Alzó la vista y sonrío de inmediato al ver de quien se trataba, su pareja por fin había aparecido. Mina agradeció a Merlín de que por fin su compañero se había animado a apoyarla con el proyecto. Sabía que él era tímido, pero no iba a dejar que se escondiera durante la actividad. Necesitaba que se hiciera cargo del dragón la siguiente hora, ya que ella tenía práctica de quidditch y no podía llevarlo, podía ser muy riesgoso para el bebé. Al escucharle decir todo eso, negó rápidamente y sacó su varita para limpiar el desastre.
—Ripen White, que sea la última vez que dices eso. No eres un patán y sirves de mucho. Eres mi compañero y por ende tenemos que estar juntos en esto, ¿vale? — Mina se mostró serena y lo miró a los ojos tratando de hacerle ver que era importante en esos momentos para ella. —¿Me podrías ayudar a darle de comer, por favor? —Preguntó amistosamente.
Mina Lima playing with Lynix. Hogwarts 1977.
Photo taken by a happy Noelle.
Baby dragon.
Un deber más se había agregado a su lista de trabajos. Ahora tenía que cuidar a un pequeño dragón que no pasaba de los cuatro meses de edad. Su pareja era Ripen, un chico que conocía desde hace unos años. No eran precisamente buenos amigos, pero de vez en cuando intercambiaban una que otra palabra en los pasillos. Su dragón era bellísimo, y aún no pensaba en un nombre para el pequeño. Seguramente terminaría llamándolo Snitch o Chocolate. Necesitaba charlar con Ripen sobre el nombre de su “hijo”. Era momento de darle de comer, era muy tranquilo para ser un dragón. No entendía porque los demás se quejaban de sus criaturas.
Mina comenzó a caminar con su dragón en una pequeña toalla para que no fuera a caer. Al llegar al jardín principal lo dejó andar libremente sobre el pasto. Un poco de aire libre le vendría bien. Sacó de su túnica un gotero que había conseguido para darle de comer a su lechuza cuando había sido un bebé, pero ahora que ya no lo necesitaba lo podía usar con su dragón. Comenzó a llenar el gotero con la bebida para el dragón y esperó a que el pequeño terminara de explorar el jardín. Cuando estaba a punto de echar la última gota sintió un empujón que hizo que todo el líquido se derramara.
Mary McDonald and Mina Lima. Hogwarts 1997.
Mi Nix, a que somos un gran equipo aunque Linyx no nos quiera ni ver, ¿verdad?.—sabía bien que era una ilusión pero no podía no encariñarse con la criatura, la estaba alimentando en uno de los jardines de Hogwarts, ambos estaban sobre una manta donde Noëlle había improvisado un picnic para dos, quería distraerse y porque no disfrutar que de nuevo estaba en Hogwarts.—Ow… cuidado, alguien tiene hambre…—dijo al notar una criatura solitaria queriendo comer lo mismo que el unicornio, se acomodó un mechón rubio que salía de su lugar, el cambio de todo se notaba en Noëlle aunque seguía siendo una chiquilla tierna por dentro.—¿Es tuyo?.—preguntó a la persona que miró acercarse.
Su dragón era demasiado travieso, andaba por todos lados tratando de volar. Era un pequeño, no podía andar libremente por Hogwarts haciendo de las suyas. Rippen estaba en clase y no podía llevárselo ya que seguramente la regañarían por andar interrumpiendo en los salones. Por un momento pensó en llevarlo a la Sala Común de los leones para que descansara (ella también lo necesitaba).Mina andaba de un lugar a otro tratando de atraparlo, pero aquel pequeño era demasiado rápido. Lo siguió hasta uno de los jardines y miró que su bebé iba en donde estaba Noelle, una vieja amiga de Mina. Al ver que ella lo había agarrado soltó un suspiro de alivio y le hizo una seña preguntándole si podía sentarse ahí.
—¡Mil gracias! Sí, es mi pequeño. —Le dijo dedicándole una amplia sonrisa. —¿Cómo estás, Elle? —Preguntó amablemente.
— Si Newt Scamander dice la verdad —comentó mientras leía su ejemplar de Criaturas Mágicas y Dónde Encontrarlas—. Y créeme casi siempre lo hace, no tendrás que ser de este extraño color corteza de pan toda la vida. Y el cuerno te crecerá en unos cuatro años. No estás defectuoso, sólo te hace falta crecer un poco.
Robert le sonrió al pequeño unicornio que descansaba junto a él frente al lago, la criatura era mucho más parecido a un caballo en miniatura por la ausencia de su cuerno. Guardó su libro en su mochila y sacó un reluciente termo de metal.
— No dice nada sobre chocolate, pero ¿tú que dices, Sandwich? ¿Apeteces un sorbo de esto? —le preguntó acercándole el recipiente humeante, a una distancia prudente; el olor a chocolate con canela inundó el aire por un momento, provocando que el unicornio olfateara con avidez—. Mejor dejemos que se enfríe un poco más, mientras tanto puedo darte un cubo de azúcar ¿o tú que opinas?
Se volvió a mirar a la persona de pie junto a ellos, que los observaba desde hacía un minuto o dos.
Los maestros habían tenido la brillante idea de darle a los estudiantes criaturas mágicas pequeñas para que se hicieran cargo de ellas. Ripen era el compañero de Mina, no hablaba mucho con él, pero de eso se trataba la actividad, de crear nuevos lazos con los alumnos de Hogwarts. La clase de Estudios Muggles había terminado, Lima tenía que andar de un lugar a otro con su pequeño dragón. Ya era hora de darle de comer a *aún no tenía nombre* necesitaba ponerse de acuerdo con su pareja para darle un bonito nombre a su “bebé”. Mientras buscaba un lugar para alimentar a la criatura pudo ver a Robert, un amigo de ella. Estaba cuidando a un hermoso unicornio. Lo escuchó hablar y sonrió ampliamente.
—Quien lo diría, Robert tiene instintos paternales. —Musitó Mina mientras que le daba de comer a su pequeño dragón.